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| 4/19/2016 10:40:00 PM

El golpe de gracia para Hupecol en el bloque Serranía

La firma tenía licencia ambiental para la exploración de ese territorio cercano a la serranía de La Macarena, pero la ANLA la revocó. Pueden venir demandas.

En la tarde de este martes el director de la ANLA, Fernando Iregui, resolvió un espinoso tema y anunció la decisión de revocar la licencia ambiental que cinco días antes le había extendido a la firma Hupecol Oparating Co., LLC, de capital estadounidense, para explorar el bloque Serranía, aledaño a dos Parques Nacionales Naturales y colindante con uno más.

La decisión era esperada por los preocupados habitantes de San Vicente del Caguán (Caquetá) y La Macarena (Meta), así como por el Gobierno. El mismo presidente de la República, Juan Manuel Santos, y el ministro de Ambiente, Gabriel Vallejo, habían pedido la suspensión de la resolución “hasta que se garantice la protección medioambiental de Caño Cristales y su área de influencia”.

Y es que ese afluente, llamado ‘de los cinco colores’ o ‘el más bello del mundo’, por su exuberancia, estaba en el centro de la polémica, pues los habitantes de La Macarena, que llevan años viviendo del turismo que genera el hermoso paisaje, temían que su cuenca se viera contaminada por el proyecto de exploración petrolera y terminara por afectarse el delicado entorno.

"En la zona no se han realizado intervenciones y no se podrán realizar", dijo Iregui en rueda de prensa el martes.

Hupecol se defendió en su momento y manifestó que el terreno que le fue asignado, el bloque Serranía, tiene una extensión de 30.800 hectáreas, pero la licencia ambiental expedida por la ANLA autorizó solamente la intervención de 47 % de esta área, es decir 16.300 hectáreas.

Serranía, según la petrolera, no coincide con la cuenca hidrográfica de Caño Cristales y está a 68 kilómetros de ese afluente. “Además está a 23 kilómetros de distancia del río Guayabero y a 48 kilómetros del río Duda”, indicó.

Así mismo, argumentó que la zona no era virgen, puesto que allí se permite la actividad productiva, en actividades como la agricultura, la ganadería, la explotación maderera, frigoríficos y asentamientos humanos, así como se encuentra afectada por cultivos ilícitos "que han causado una deforestación intensiva".

No es ‘aparecida’

La firma petrolera no es ninguna ‘aparecida’. Lleva en el país desde 1997 y cuenta con otros proyectos en el territorio nacional, como la explotación del campo Llanos 58 en jurisdicción de Puerto López (Meta), donde ha sido señalada de incumplirle a la comunidad y contaminar el río Melúa, aunque las autoridades no han hallado méritos para abrir proceso alguno.

La empresa hace parte importante de la estrategia en el exterior de la firma Dan A. Hughes Company, L.P., con sede en Beeville (Texas, EE. UU.), y cuya máxima cabeza es el empresario Dan A. Hughes. De hecho, Hupecol es el acrónimo de Hughes Petroleum Colombia.

Según datos de la Superintendencia de Sociedades, en el 2014 Hupecol Operating Co., LLC (que curiosamente aparece dedicada a la elaboración de bebidas, en vez de extracción de petróleo crudo y gas natural) tuvo ingresos operacionales por 211.818 millones de pesos y ganancias por 38.416 millones de pesos.

Ahora, Hupecol perdió esta batalla, aunque no la guerra. La lógica de cualquier empresa es generar utilidades y esta no será la excepción. Con la decisión de la ANLA se abre un largo y peliagudo camino en el que, al final, la petrolera buscará que le sea devuelta su inversión y, quizá, buscará una indemnización por parte del Estado.

En primera instancia, como en cualquier proceso de reclamación, es posible que se constituya un tribunal de arbitramento, según lo estipulado en las condiciones de la contratación. Si llega a los estrados judiciales, lo primero será entonces la conciliación de la que deberían hacer parte la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), encargada de otorgar el bloque, y la ANLA, encargada de conceder o negar las licencias de carácter ambiental. Luego vendrá un largo litigio.

En ese sentido, las declaraciones de Carlos Vargas, director del Doctorado en Geociencias de la Universidad Nacional, al programa ‘Semana en vivo’ son dicientes. Allí, señaló que “hay que tener en cuenta que el Gobierno ha hecho unos esfuerzos importantes para que se traiga inversión al país, por tanto estoy seguro que la intención de entregar estas áreas jamás tuvo la pretensión de dañar el medio ambiente”.

La Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos (Acipet) manifestó este martes, por su parte, que "lo realmente preocupante de esta situación es el mensaje de inestabilidad jurídica que se transmite a la industria".

En la mañana del miércoles, Hupecol dará a conocer su posición acerca de la revocación de la licencia ambiental por parte de la ANLA. Entonces, seguramente, destapará sus cartas.

 

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