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| 10/27/1986 12:00:00 AM

LA MANO DE DIOS

En reuniones con los empresarios de varias ciudades del país, el ministro de trabajo prepara reforma laboral y emergencia social con el objetivo de generar 200 mil nuevos empleos

"Señores, las cifras son aterradoras. Sólo la mano de Dios en su infinita bondad, no ha permitido que este país se hunda en una hecatombe social ante la presencia de 12 millones de colombianos que subsisten en la más absoluta pobreza". Así, y con esas apocalípticas palabras, el ministro de Trabajo, José Name Terán, sustentó la semana pasada ante un grupo de industriales bogotanos, la idea del gobierno de crear 200 mil empleos, utilizando como base el 3% de la nómina de las empresas. En lo que parece ser uno de los planes más ambiciosos de la presente administración, el ministro Name delineó el esquema fundamental del plan de emergencia contra el desempleo, el cual será presentado formalmente esta semana.

CIFRAS DE MIEDO
El escenario en este caso, fue la casa del empresario Gustavo Vasco en el norte de Bogotá y allí, al igual que lo había hecho previamente con los industriales en Cali, Medellín y Barranquilla, Name habló largamente sobre el empleo, el tema que más les preocupa a los colombianos. En frente de dirigentes como Pedro Gómez, Juan Martín Caicedo, Enrique Luque Carulla y Germán Jaramillo, el Mintrabajo dejó en claro que la situación es de urgencia. Ante las exclamaciones de sorpresa de los invitados que whisky en mano seguían la exposición, Name presentó cifras realmente preocupantes. Basado en estudios de la ONU, de los informes de la misión Chenery y de un trabajo de un grupo de empresarios del Valle, el ministro explicó que el desempleo urbano en Colombia afecta a un millón 200 mil personas, las cuales se suman al millón 800 mil trabajadores que ganan menos del 80% del salario mínimo. "Si de cada uno de esos tres millones se asume que dependen 4 personas, queda claro que 12 millones de colombianos están por debajo de la línea de pobreza", agregó Name.

En un lenguaje llano y con su acostumbrada franqueza costeña, el ministro describió ampliamente y sin sacar una sola nota de apuntes, la idea de generar entre 150 y 225 mil empleos durante los próximos meses.
Aparte de las cifras globales, la presentación estuvo matizada por casos concretos sobre el estado de miseria de buena parte de la población del país. Hablando de Barranquilla, la ciudad que más conoce, Name contó que una encuesta sobre los métodos alimenticios de la población en la zona de 92 mil tugurios de la ciudad, había revelado que la gente se alimenta con fresco Royal y Promasa, productos que se pueden adquirir en la tienda del barrio por tazas o cucharadas.

LOS NUMEROS DEL PLAN
Frente a esos casos, es clara la emergencia del plan. Según el gobierno, la idea salió de conversaciones y de concertación con empresarios, obreros y demás interesados. A diferencia de lo que, por ejemplo, se hace en Chile, en este caso se partió de la premisa de hacer obras de infraestructura y de pagarle a la gente el 100% del salario mínimo, más alguna eobertura de seguridad social. En otras palabras, se estimó un salario de 20 mil pesos por trabajador, lo cual exigiría una suma global de 48 mil millones de pesos al año para atender el pago de 200 mil empleos. A lo anterior hay que sumarle el costo de los implementos de trabajo. Las investigaciones del gobierno revelaron que para hacer obras de infraestructura se requería que la parte de salarios se llevaría el 65% del dinero, mientras que los materiales el 35% restante. Tomando eso como base se llega a que para generar 200 mil empleos se necesitan, actualmente, 75 mil millones de pesos.

De esa suma, cerca de una tercera parte sería cubierta por un aporte del 3% del valor de la nómina de las empresas. La contribución, equivalente a la que se hace con destino al SENA y al subsidio familiar, generaría 36 mil millones de pesos, pero en este caso se planea una cobertura menor, dejando por fuera a las compañías de bajo tamaño, con lo cual los ingresos efectivos serían de unos 25 mil millones. El cubrimiento del saldo está por definirse. La semana pasada se estaban ventilando ideas como la de imponer un ahorro del 2% en el presupuesto de las entidades descentralizadas, lo cual generaría 14 mil millones de pesos. Otra posibilidad es la de emitir bonos de deuda con destino al empleo, que podrían recoger recursos por 35 mil millones adicionales. Si esas ideas se desechan se habla de llegar a convenios con municipios con el fin de que estos utilicen parte de sus recursos (aumentados recientemente con el incremento en la cesión del impuesto a las ventas) como contrapartida a dineros que dé la nación. Finalmente, si nada de lo anterior resulta, siempre está el recurso del crédito externo.

En cualquiera de los casos, el gobierno tiene algún margen de tiempo.
El proyecto de ley que crea la contribución del 3% de la nómina (única fuente de recursos plenamente definida) será presentado este miércoles y se calcula que el trámite de aprobación demorará un mes, con lo cual a comienzos de noviembre se tendrán las bases legales del plan. Si nada extraordinario se presenta, los técnicos del Ministerio del Trabajo aseguran que la iniciativa se puede poner en práctica así sea en forma parcial. Para ello, se ha definido ya que el énfasis se hará en proyectos rurales, porteños y en ciudades intermedias. Tal como la definiera un funcionario del gobierno, "se trata de una especie de acción comunal pagada", dándole prioridad a obras civiles como acueductos, alcantarillados y vías de acceso.

En términos generales, esos fueron los planteamientos hechos por Name ante los empresarios. A pesar de reconocer que el plan no es perfecto, el ministro señaló que no hay tiempo para diseñar la estrategia óptima. Si alguien tiene contribuciones, Name fue claro en decir que "óímos propuestas" y cuando un industrial le sugirió la posibilidad de invertir los recursos de las cesantías en una entidad que financie la creación masiva de empleo, el ministro tomó nota no sin antes pedir "una copia por escrito".
Igual de franco, el representante del gobierno contestó las criticas. Cuando alguien pidió que no los gravaran y que a cambio las empresas se comprometían a dar trabajo, Name recordó que la capacidad de generación de empleo de la industria está casi copada en el corto plazo y que además "ustedes no lo hacen, y si pudieran hacerlo, ¿por qué no lo han hecho?".

A cambio, el gobierno aceptó tratar dos puntos de la legislación laboral que han creado conflictos durante largo tiempo. El primero fue el de revisar la retroactividad de las cesantías. En las circunstancias actuales, si un trabajador hace un retiro parcial al poco tiempo se le aumenta su salario, su cesantia se incrementa sobre todo el período de su vinculación a la empresa. Ahora se propone eliminaI esa condición, de tal manera que si se hace un retiro parcial, el trabajador pierde el derecho a beneficiarse de cualquier aumento futuro en su salario. El otro punto fue el de pasar de 10 a 15 años el tiempo de servicio de un trabajador, a partir del cual se hace dificil su despido. En las circunstancias actuales es normal que las empresas boten a la gente antes de cumplir los 10 años de vinculación, lo cual tiene su incidencia sobre la estabilidad laboral y la calidad del empleo. Si se aumenta ese tiempo en 5 años, Name cree que se estaria incrementando la permanencia de la gente en sus trabajos y, en caso de un despido, se proponen sistemas para que el trabajador siga aportando al Seguro Social, de tal forma que tenga derecho a una pensión de jubilación.
Adicionalmente, Name tocó temas como el de la estabilidad de las normas en el sector privado y explicó largamente que la huelga no es un estado normal, pero si legal. Habló de las cajas de compensación y dejó en claro que se opondrá a nuevos "monumentos a la ostentación" y que estas tendrán que dar de su parte en el plan de empleo. Defendió a los tenderos y se mostró partidario de darles crédito barato para 14 productos básicos de la canasta familiar, en lo que llamó "la revolución de las cosas pequeñas". Igualmente, se refirió al SENA cuya función, dijo, "no es hacer saunas ni preparar 500 torneros en Barranquilla, una ciudad donde hay sólo dos tornos". Así mismo, habló de la necesidad de darle elementos a los 10 mil nuevos médicos que cada año salen a hacer su año rural, creando puestos de salud en las zonas marginales y dándoles un salario decente.

Todas esas ideas deben quedar definidas, si el gobierno logra que el Congreso le dé facultades extraordinarias para legislar en materia laboral. Los decretos que salgan de alli, dijo Name, "serán fruto de la concertación entre empleados y obreros", pero en caso de un desacuerdo quedó en claro que será el gobierno el que dé la última palabra.
LAS REACCIONES0
Semejante cadena de anuncios generó una polémica apreciable. Aunque lo único que está plenamente asegurado es la parte de la nómina, la idea del plan de emergencia contra el desempleo fue compartida a medias por los empresarios. Un conocido industrial resaltó que "el sector privado no se va a negar a hacer esa contribución o cualquier otra para generar empleo", aunque subrayó los que considera son los puntos débiles de la iniciativa. Básicamente la discusión nace en torno del hecho que buena parte, si no todo, del empleo generado en el plan de emergencia es de carácter temporal. Mientras que el presidente Barco ha mencionado en repetidas oportunidades la necesidad de una estrategia de largo plazo, los industriales consultados por SEMANA, señalaron que sólo con la emergencia no se solucionan los problemas de fondo. "Está probado que la pequeña empresa y la microempresa pueden generar empleo en forma masiva y permanente", sugirió otro industrial. Es por ese motivo que la idea del gobierno fue aceptada, segun los empresarios, "más con resignación que con convencimiento".

Concretamente, la gran crítica tuvo que ver con la puesta en marcha del plan. En su exposición, Name sostuvo que todo el andamiaje recaería en un empresario, quien sería realmente el único empleado. No obstante, se considera difícil que en cuestión de meses y sin apoyo directo, una sola persona sea capaz de coordinar y asignar los recursos para 200 mil nuevos trabajadores a todo lo largo y ancho del país. Un experto en el tema reaccionó contra la estrategia en forma tajante: "La idea del empresario es absurda".

Por otra parte, un dirigente gremial dijo a SEMANA que la habilidad del ministro ha consistido en insistirle a los empresarios en las cosas que ellos quieren oír, eludiendo los temas más espinosos. "Eso ha hecho que inmediatamente después de hablar con él todos que,damos felices y dos días después, estamos muy preocupados" anotó.

Sin embargo, el Ministerio del Trabajo insiste en su punto de que si se espera a tener todos los frentes cubiertos, nunca se va a generar empleo. Las cifras de miseria del país unidas a la necesidad de obras de infraestructura, son esgrimidas por los defensores del plan como la justificación de una acción rápida por parte del Estado. Adicionalmente, se insiste en que los salarios que se pagan irán a generar también consumo de bienes populares, con lo cual el resto de la economía, incluida la gran industria, se vera beneficiada por el aumento en la demanda de bienes.

Esa tesis es esgrimida ardientemente por Name. Con su tono franco y desabrochado, el ministro del Trabajo se ha encargado de sorprender a más de un crítico, convirtiéndose, según los observadores, en una de las sorpresas gratas del gabinete. El reto para Name es definitivo en su carrera política. Si triunfa con su plan de emergencia y lleva a cabo las demás reformas, el político costeño tiene la posibilidad real de pasar de ser un cacique regional a un personaje nacional, con posibilidades, incluso, presidenciales. Si fracasa, las consecuencias son también claras. Al haberse propuesto una meta cuantitativa, Name se expone a que le pasen la cuenta de cobro de su gestión en un Ministerio del cual, normalmente, nadie sale bien parado.

No obstante, es poco probable que esas cábalas le interesen a alguno de los 12 millones de colombianos que están por debajo de la línea de pobreza. Aun con los defectos que pueda tener, el plan es, para muchos, la unica esperanza entre mejorar el nivel de vida o ser definitivamente marginados de la sociedad. Irónicamente, si el plan tiene éxito sus resultados parecerán pequeños ante la magnitud de lo que queda por hacer. Pero en ese punto hay que recordar las palabras de un funcionario del gobierno la semana pasada: "Se necesita algo de urgencia y hay que empezar por algún lado" .
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