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| 5/8/1995 12:00:00 AM

LA NOCHE QUE LLEGA

El apretón de América Latina tiene asustada a la banca internacional, pero en la reunión del BID la semana pasada los paises en crisis dijeron que lo peor ya pasó

QUE LAS PERSPECTIVAS ECONOMICAS DE América Latina ya no son las mismas de antes, es una opinión que hasta la misma naturaleza parece compartir. Así ocurrió por lo menos la semana pasada con ocasión de la Asamblea Anual del Banco Interamericano de Desarrollo que tuvo lugar en Jerusalén. El evento, que reunió a las principales autoridades económicas de los diferentes gobiernos de la región, así como a centenares de banqueros privados, no tuvo el visto bueno de la primavera. Con la llegada de los asistentes volvieron también las bajas temperaturas y las nubes oscuras del invierno israelí a una ciudad que días antes disfrutaba de un clima benigno. De tal manera, mientras en el primer acto oficial la Orquesta Sinfónica Juvenil de Jerusalén interpretaba una melodía en tiempo de allegro, en la calles de esta milenaria población las gotas de lluvia caían inclementes en un chaparrón que se prolongó por muchas horas.
Coincidencia o no, lo cierto es que ese escenario natural, resultó ser el más adecuado para las discusiones que se adelantaron sobre el porvenir económico de América Latina. Por cuenta de la crisis que empezó en México en diciembre y que siguió hacia el sur del continente dentro de lo que se conoce como el 'efecto tequila', los ceños adustos formaron parte del comportamiento general en la reunión del BID que se clausuró el pasado jueves.
Semejante ambiente contrastó fuertemente con el de otras épocas. "Hace un año, en la Asamblea de Guadalajara, había que pedirle prácticamente a los banqueros que hicieran una fila para poder hablar con nosotros: Ahora, nos han pedido menos citas con muy contadas excepciones no han querido explorar nuevos negocios", le dijo a SEMANA un miembro de la delegación colombiana. Un ejemplo claro de lo sucedido es el de Goldman Sachs, la casa de banca de inversión más grande de Wall-Street en materia de fusiones y adquisiciones. En contraste con las numerosas delegaciones del pasado, en esta ocasión la firma norteamericana envió apenas a un par de sus ejecutivos.
La causa de semejante cambio de actitud es la percepción generalizada de que por cuenta de lo sucedido en México, la región ya no tiene las mismas posibilidades de antes en materia de negocios. Los más pesimistas creen que tal como ocurrió en agosto de 1982 cuando empezó la crisis de la deuda latinoamericana, lo mejor es salirse cuanto antes. Para sustentar esa impresión señalan el caso de Argentina, cuyas afugias para cumplir con sus obligaciones internacionales no,han hecho sino aumentar las preocupaciones sobre un eventual efecto dominó que podría arrastrar consigo a los demás países del área.
Sin embargo, en medio de tanta desesperanza, algunas luces han comenzado a verse al otro lado del camino. "No vamos a vivir nada ni siquiera parecido a lo de 1982", opinó en Jerusalén Sebastián Edwards, economista jefe para la región en representación del Banco Mundial. 'Habrá problemas aislados, pero no una crisis sistémica", agregó.
La base de ese panorama menos apocalíptico es la evolución reciente de las dos economías que se encuentran en cuidados intensivos. En el caso de México, el duro plan de choque adoptado por el gobierno de Ernesto Zedillo -que incluyó un aumento del 50 por ciento en las tarifas del IVA- ha empezado a mostrar ciertos frutos. Según el secretario de Hacienda del país azteca, Guillermo Ortiz, "durante febrero se registró un superávit en la balanza comercial de 452 millones de dólares, producto de un crecimiento en las exportaciones de 31 porciento con respecto al año anterior y una disminución de las importaciones del 13 por ciento". Ese logro y los préstamos otorgados por la entidades multilaterales y el gobierno de Estados Unidos, le han permitido a México, cumplir a tiempo con sus obligaciones financieras desde el comiezo la crisis, "Ya estamos viendo cambios positivos", le declaró Ortiz a SEMANA, y además aseguró que lo más duro de la crisis, quedó atrás. Esa opinión paracería ser compartida por los mercados busátil y cambiario que en los últimos días vieron repuntar de manera importante la cotización de las acciones y del peso azteca.
Por otra parte, Argentina a logrado convencer a los más escépticos de que tiene con qué aguantar el temporal. Desde mediados de febrero, el gobierno de Carlos Menem empezó a organizar un paquete de créditos frescos por un valor cercano a los 11.000 millones de dólares, al cual se le agrega un fuerte programa de autoridad fiscal aprobado por el Congreso de ese país el mes pasado. La confluencia, ambos factores ha convencido a muchos de que el país del sur tendrá no sólo con qué honrar sus compromisos en los próximos meses, sino que no se verá forzado a devaluar su moneda. "Van a salir al otro lado", es lo que cree Edwards del Banco Mundial. "No vamos a dar un paso atrás", sostuvo en Jerusalén el ministro de Economía argentino, Domingo Cavallo.
Un esfuerzo de ese tamaño no va estar exento de dolor. En México y Argentina la actividad productiva va para abajo e indicadores como el empleo o los salarios ya muestran un fuerte deterioro. Por ahora la principal urgencia es evitar que los sistemas financieros de ambos países se quiebren, así algunos bancos tengan que desaparecer. Sin embargo, hay quienes piensan que en un par de afios ya lo peor podría quedar atrás y el ritmo de crecimiento positivo debería empezar a subir.
A esa visión se le agrega que otros países muestran un comportamiento muy diferente. Por una parte, los temores sobre Brasil se han disipado. Por otra, los casos de economías como las de Chile y Colombia siguen siendo subrayados como ejemplos de estabilidad y buenas poeilidades. La opinión mayoritaria en, la reunión del BID fue que estos dos últimos paises adoptaron las politicas correctas para evitar las sorpresas desagradables que presentaron cuando los flujos de capital de corto plazo hacia América Latina se detuvieron a comienzos de este año. Como dijo el Min-hacienda colombiano, Guillermo Perry, "demostramos que tenemos una buena historia que contar" .
En términos generales, los analistas le dan mucha importancia a los avances estructurales en las diferentes economías, con pocas excepciones como las de Venezuela. Las privatizaciones y la apertura de nuevos espacios para los inversionistas aseguran que a la región le va a seguir llegando dinero, aunque menos y un poco más caro que en el pasado.
Esa evaluación diferente de la crisis tiene convencidos a algunos de que la región todavía tiene futuro. La conocida firma Merrill Lynch su apartó de sús temerosos colegas de Wall Street y llevó a una veintena de sus ejecutivos a Israel, con el argumento,de que en, América Latina hay oportunidades interesantes. "Nosotros tenemos elementos para ir contra la corriente en este caso", sostuvo un directivo de la firma norteamericana.
De tal manera, aunque nadie desconoce la gravedad de la situación, el consenso al concluir la Asamblea del BID se concentró en que Latinoamérica tiene cómo sortear el impasse actual. No en, vano, al término de la reunión, el sol volvió a brillar sobre Jerusalén como diciendole a los asistentes que hay que tener fe, una apreciación que en esta ciudad considerada como santa por las tres principales religiones del mundo, es un consejo que vale la pena tener en cuenta.
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