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| 3/5/2011 12:00:00 AM

La novela mexicana

Los dos magnates de las telecomunicaciones en México libran una batalla a muerte por el mercado. Esta es la historia que escandaliza al mundo empresarial latinoamericano.

La disputa que enfrenta a Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, con Emilio Azcárraga, uno de los más influyentes empresarios de los medios de comunicación, tiene escandalizado a México -donde los dos gigantes crearon su fortuna- y ya inquieta a América Latina, región en la que han extendido sus negocios.

La lucha de poderes está como para alquilar balcón. No se trata de una simple batalla entre empresarios que buscan un mayor dominio del mercado. Están midiendo el pulso, nada más y nada menos, Carlos Slim, cuya fortuna, según la revista Forbes, asciende a 50.000 millones de dólares con un conglomerado de empresas, entre ellas Telmex, y el heredero de la dinastía Azcárraga, propietario de Televisa, un poderoso grupo de medios con gran influencia política, que provee servicios de Internet, televisión y telefonía fija.

Para entender mejor este conflicto hay que recordar que esta rivalidad crece por el deseo de ambos grupos económicos de ampliar sus operaciones en el mercado natural del otro en México, con implicaciones en varios países de América Latina donde Telmex y Televisa tienen operación.

Lo que está en juego entre el más rico del mundo y el más influyente de México es un negocio que al año mueve cerca de 20.000 millones de dólares: se llama el 'cuádruple play': el paquete de servicios de telefonía fija y móvil, televisión e Internet. Un 'combo' que el poderoso Slim está cerca de protagonizar también en Colombia, cuando concluya el proceso de fusión de Telmex y Comcel. El asunto es que, a pesar de los tentáculos de su inmensa fortuna, Slim aún no ha podido explotar este negocio en su propio país, debido a una restricción que viene de 1990, cuando el Estado mexicano le entregó la concesión del servicio de voz y restringió el uso del cableado telefónico para fines televisivos.

Slim ha realizado diversas maniobras empresariales para tratar de llegar al negocio de televisión, campo en el que Azcárraga se mueve a su antojo tanto en la señal abierta como en la prepagada y en la satelital.

El capítulo más llamativo de esta telenovela incluye demandas y acusaciones de monopolio de uno y otro lado. El Grupo Carso (de propiedad de Slim) dio el golpe más reciente al anunciar que retirará este año su pauta publicitaria de Televisa, por considerarla costosa, a lo que el consorcio de Azcárraga respondió, con tono de altivez, que "podrían vivir sin ella", pues apenas representa el 4 por ciento del total de sus ingresos por este concepto. Slim se quejó de aumento en las tarifas, que habrían subido un 20 por ciento. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde), integrada por 33 países, parece darle la razón al Grupo Carso, pues ha advertido que los costos de la pauta en México son más altos que en otros países.

Pero la verdad es que la telenovela también ha tenido capítulos de amor durante los últimos 16 años, y nadie se atreve a afirmar quién será el vencedor. Para el periodista Juan Bustillo, director del periódico Impacto, quien conoce todos los detalles de esta pelea, la pugnaz situación de hoy habría sido impensable hace una década, sobre todo si se tiene en cuenta que en 1994, cuando Televisa estaba cerca de la quiebra, apareció la jugosa billetera de Slim. Este último, con una capitalización de 300 millones de dólares, le dio un respiro a quien es hoy su principal piedra en el zapato. "En realidad, parecían destinados a reinar juntos sobre las telecomunicaciones del país, pero por entones no aparecía en el horizonte el llamado cuádruple 'play', que los separaría y enfrentará para siempre", dice.

Pesos pesados

En el mercado de las telecomunicaciones en México, Slim participa a través de Telmex y Telcel, en la telefonía fija, Internet y celulares, mientras que el Grupo Televisa ofrece los mismos servicios, pero no ha podido entrar a la telefonía móvil.

Slim es el rey del mercado de banda ancha en México, con 64 millones de usuarios y con ingresos anuales de 13.000 millones de los 16.000 millones de dólares que factura el mercado de las telecomunicaciones en el país. Sus empresas controlan el 90 por ciento de la telefonía fija y 77 por ciento de la celular. Por su parte, Televisa domina el mercado de la publicidad con el 80 por ciento de la facturación total, que asciende a unos 3.000 millones de dólares.

Un analista del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey señala que la mayor incomodidad de Televisa es por la participación de Telmex en Dish, una empresa de televisión por suscripción que ha crecido en los estratos medios y bajos en los últimos años. A esta empresa Telmex le presta el servicio de cobro de las facturas, y muchos consideran que por esta vía Slim se está metiendo en un campo que tiene prohibido.

Por su parte, el hombre más rico del mundo también está inquieto por la participación accionaria que ha venido ganando Bill Gates en Televisa. Considera que puede ser el paso para que el fundador de Microsoft apoye la incursión de Televisa en la telefonía celular. "Ningún multimillonario quiere que otro magnate de talla mundial llegue a su país a apoyar la expansión de un competidor directo", apunta Bustillo.

El 'culebrón' tiene un capítulo pendiente: la expectativa que tendría Slim de que Andrés Manuel López Obrador pueda llegar a la presidencia de México el próximo año. El controvertido e impredecible excandidato del izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) ha manifestado que abriría el mercado de la televisión para que empresas como las del Grupo Carso entren a competir.

¿Se trasladará esta lucha a Colombia? Varios conocedores de los negocios de estos dos empresarios dicen que no habrá un impacto directo. El nicho de negocios de cada uno es diferente. Mientras Slim ultima los detalles de la fusión entre Telmex y Comcel, avalada por la Superintendencia de Industria y Comercio el año pasado, los negocios de Azcárraga están en el campo editorial, con casi setenta títulos y una alianza para producir novelas con RCN. Aunque ese ha sido su mercado, nadie descarta que Televisa pueda volver a interesarse en el futuro en la licitación para un canal de televisión en Colombia.

Lo cierto es que mientras Slim no pueda entrar a la televisión por suscripción en México, los analistas creen que se verá obligado a buscar mercados donde pueda recuperar ese dinero que está dejando de percibir en su país. Colombia estará en primera línea, pues ya tiene mucho camino avanzado.
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