Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/04/12 00:00

LA OPINION DE LOS EMPRESARIOS

SEMANA consulto a ocho empresarios sobre el impacto que hatenido la apertura económica para <BR>sus empresas y los sectores en que se desenvuelven

LA OPINION DE LOS EMPRESARIOS


Gabriel Jaramillo
Presidente del Banco Santander
La apertura económica ha sido muy benéfica para el sector financiero ya que aumentó el nivel de
competencia en beneficio del consumidor y abrió a Colombia la posibilidad de recibir bancos de diversas
nacionalidades. Con esto el sector se ha beneficiado al asimilar nuevas prácticas y productos. No quisiera ni
pensar en lo que sería el sector financiero sin la apertura. Sin embargo la apertura debe ser mayor, abriendo
en forma sustancial las operaciones de moneda extranjera, dándole así un mayor dinamismo y oportunidad
al consumidor para manejar su estrategia de financiación. Además Colombia tiene regulación excesiva con
topes de tasas de interés, plazos máximos para tarjetas de crédito, limitaciones para endeudamiento en
moneda extranjera y un sinnúmero de condiciones que entorpecen y encarecen las operaciones financieras en
detrimento del usuario. Pero lo peor es la alta participación del gobierno en el sector, a través de bancos
oficiales, que son un distorsionador de precios y que se caracterizan por malas prácticas de la ortodoxia
bancaria. El papel del gobierno debe ser el de regulador y participante activo en áreas básicas como
salud y educación. Debería lograrse una banca más universal en busca de eficiencia.
Eduardo Bayón
Presidente de General Motors Colmotores
Nosotros hemos estado a favor de la apertura económica porque creemos que este proceso es necesario en
el mundo moderno. La prueba de esto radica en que la industria automotriz se duplicó una vez se dio la
apertura. Eso no solo fue por la apertura comercial, sino también por la baja en los aranceles de los insumos.
Nosotros no estamos en contra de las importaciones, al contrario, creemos que es bueno para el país que el
cliente final pueda escoger. Además la apertura estimula el desarrollo tecnológico. De lo que nos hemos
quejado es de que hay una competencia completamente desleal, específicamente de Corea del Sur. Los
coreanos, subsidiados por su gobierno, no tienen ningún problema en bajar los precios por debajo de los del
mercado mundial. Es así como antes de su entrada se mantenía una participación del producto nacional del
60 por ciento frente a un 40 por ciento importado, lo cual es sano porque la industria nacional hace mucho más
en materia de empleos que la importación. Hoy en día la participación de importados está en el 55 por
ciento. En Corea sobran 1,5 millones de unidades, que tienen que moverse o de lo contrario se hunde la
industria en ese país, y vienen a parar a países como el nuestro.
Eduardo Pacheco
Presidente del Banco Colpatria
Para el sector financiero la apertura ha implicado una serie de nuevas oportunidades, por ejemplo, en el
mundo de la salud y las pensiones y de los riesgos profesionales. En medio de la apertura el mercado es
el que dictamina para dónde y cómo se asignan los recursos, lo cual es un antídoto contra la corrupción y
contra las concentraciones de poder. En este sentido siento que todo lo que se haga en materia de
apertura de aquí en adelante debe seguir fortaleciéndose. En cuanto al sector bancario, los efectos de la
apertura todavía están por verse con la llegada de los bancos extranjeros. En la próxima década vamos a
tener una banca mucho más eficiente, que sirve a la gente mucho mejor, con mejores productos y más
baratos. Hasta ahora no hemos visto este efecto realmente. Lo que sí se ha visto hasta el momento
tiene que ver con la desaparición de los privilegios que tenía el sistema Upac, el cual hoy en día está en
una crisis gigantesca. Si estuviera en mis manos el futuro de la apertura, yo reduciría el alcance de la
intervención directa del Estado en la economía, particularmente en el sector financiero. Debería dársele a la
gente la oportunidad de que escoja si prefiere al sector privado.
Carlos Mattos
Presidente de Hyundai Colombia Automotriz
El papel que ha jugado la apertura en Colombia ha sido vital. Sin ella tanto el sector automotor como el
consumidor colombiano habrían sufrido un gran revés. Antes de la apertura solo había tres casas matrices en
Colombia. Hoy en día el mercado se ha abierto para todas las marcas mundiales competitivas. Es así como
en 1999 un vehículo nuevo en Colombia vale menos _descontando la inflación y la devaluación_ que en 1991.
También se ha incrementado la oferta de trabajo. Antes la industria generaba 20.000 empleos directos,
mientras que hoy hay 40.000 y cerca de 200.000 empleos indirectos. A diferencia de hace 40 años, el
colombiano tiene la oportunidad de salir y comprar el carro que quiera, el último modelo y la última tecnología
en su propio país. La mayor competencia ha traído importantes beneficios marginales, como un mejor
servicio de posventa, garantía más larga y actualización permanente de los modelos. Peter
BurrowesPresidente de ComcelLas comunicaciones se abrieron en Colombia hacia el final del mandato
Gaviria. Lo que se hizo en este frente, específicamente con la telefonía celular, fue para mí el proceso más
importante de la apertura económica. Deben destacarse la mayor oferta de productos y servicios con mejor
calidad y precios más bajos, cuyo mayor beneficiado es el usuario final. En Colombia se ofrecen productos
que ni siquiera han llegado a países desarrollados, como el servicio de voz sobre Internet, producto
novedoso que no existe en el resto de América. La apertura de las comunicaciones celulares dio pie a que
hoy en día no haya un solo proveedor de larga distancia sino tres, además de las privatizaciones que
benefician al Estado en materia de ingresos y que inyectan sangre nueva al elemento de competitividad.
Scott Jeffery
Presidente de Colgate Palmolive
A las empresas multinacionales como Colgate las ha favorecido la apertura. Al ser empresas que operan en
varios países la apertura les permite estandarizar productos, conceptos y publicidad, concentrar su
producción en algunos países y tener así plantas más eficientes y más productivas. En el mediano y largo
plazo este proceso nos hace más competitivos como empresa, aunque no necesariamente más competitivos
en Colombia, Venezuela u otro país en particular. Habiendo dicho esto, creo que hay una sensación
generalizada en la comunidad multinacional de que Colombia y Cali deberían ser el centro productivo para la
región andina.
Ronald Bakalarz
Presidente de Stanton
La apertura económica a nosotros no nos ha traído ningún tipo de beneficio. No es que la apertura como tal
sea una mala idea sino que, a juicio nuestro, fue pésimamente ejecutada. Se dio de forma muy rápida la
reducción de los aranceles y la liberación de las importaciones pero hemos sido completamente restringidos
en la parte de contratación de créditos, entre otras. El proceso de importación de mercancías en Colombia se
volvió un proceso de lavado de dólares porque un altísimo porcentaje de los productos que entran al país son
o subfacturados o simplemente de contrabando. Además se desmontaron los estímulos a las
exportaciones y los llamados créditos subsidiados, a la par con un proceso de revaluación del peso que lo
único que ha hecho es estimular las importaciones, restándole competitividad a nuestros productos. Por
esto, para Stanton y para el sector de calzado en general, la apertura ha sido un absoluto y total desastre.
Empresas fuertes y prósperas como lo fueron Panam y Croydon hoy en día no existen, no por ineficientes
sino porque, por ejemplo, un zapato chino que de por sí es mucho más barato por el costo de la mano de obra,
al traerlo de contrabando se reduce aún más el precio. Las exportaciones de calzado se bajaron a menos de la
tercera parte de lo que eran hace 10 años.
Jorge Restrepo
Presidente de Fabricato
El proceso de apertura comercial del país _el cual era necesario e irreversible_ ha causado traumatismos para
el sector textil. Dentro de este se encuentra el caso de Fabricato, que se perjudicó más que por la
apertura misma, por circunstancias paralelas, tales como el agudo proceso de revaluación, el cual
desestimuló las exportaciones e incentivó, al abaratarse, las importaciones. En segundo lugar, la apertura
coincidió con una aguda crisis mundial de textiles, caracterizada por una sobreoferta y una acumulación de
inventarios que, obviamente, estaban buscando ingresar a los distintos mercados a precios muy bajos.
Por otra parte, la reforma en la Aduana, con el desmonte de las políticas de aforo y de los controles naturales
aduaneros, posibilitó el ingreso de grandes cantidades de contrabando abierto y el incremento de prácticas
de comercio desleal y de dumping. En el caso de prendas se pasó de una participación del 4 por ciento del
producto importado en el año 91 a un 25 por ciento en el año 97. De esta manera el producto importado
desalojó la producción nacional. La apertura con un estímulo a las exportaciones no se ha dado.

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