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| 12/3/2011 12:00:00 AM

La piñata de las regalías

Todos quieren echarle mano a la plata de la bonanza minero-energética. Ministros, congresistas, mandatarios locales y hasta la contralora quieren una tajada. Están en juego 95 billones de pesos para los próximos ocho años.

El proyecto económico más importante de la administración Santos en esta legislatura entró en su recta final. El pasado jueves fue aprobado en primer debate el proyecto de ley que reglamenta el acto legislativo de mediados de este año y que creó el nuevo Sistema General de Regalías.

Mediante esta ley se fija la manera como se repartirá la bonanza minero-energética que se avecina para los próximos años. Con los ingresos esperados, muchos ya están haciendo cuentas alegres. Y no es para menos: según estimativos del gobierno, Colombia recibirá en los próximos ocho años 95 billones de pesos por concepto de regalías, el doble de lo que recibió en la última década.

Muchos pronosticaron que el gobierno tendría su verdadera prueba de fuego en el Congreso, con la aprobación de este proyecto, pues, como suele decirse, el diablo está en los detalles. Esto lo ha comprobado en carne propia el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, quien en las últimas dos semanas está pasando las verdes y las maduras con el trámite del proyecto. Todos llegaron con lista en mano. Es decir, quieren un poco más de la mermelada que el ministro busca repartir en todo el país. Uno de los más entusiasmados es el ministro de Transporte, Germán Cardona, quien ha reiterado que buena parte de esas partidas se debe invertir en obras de infraestructura vial porque no hay un solo municipio que no tenga necesidades en esa materia.

Pero no solo el ministro de Transporte está clamando por más recursos. También lo está haciendo el ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, quien en un debate en las comisiones quintas de Cámara y Senado les propuso a los congresistas destinar 300.000 millones de pesos del remanente del Fondo Nacional de Regalías para las vías terciarias del país, las rurales, donde hay apabullantes necesidades, y más ahora con la ola invernal, que afectó 2.600 tramos de estas vías.

Y aquí surgió un primer encontrón entre funcionarios del gobierno. El ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, afirma que no se pueden cometer los mismos errores del pasado, en el sentido de asignar recursos específicos para cada sector. "La red terciaria es importante pero no es la única necesidad que tiene el país".

Haciendo oídos sordos, algunos congresistas están pidiendo partidas específicas para proyectos de sus regiones. Uno exigió más recursos para el Canal del Dique, otro dijo que las regalías debían favorecer más a las comunidades afrocolombianas y otro más solicitó no dejar por fuera de esta bonanza a las comunidades indígenas.

Otros ministerios también están haciendo fila a ver si les toca algo de la piñata. Es el caso del de Medio Ambiente, que espera que parte de los recursos se invierta en prevenir y controlar la contaminación, gestionar la biodiversidad y el recurso hídrico, y restaurar el medio ambiente.

Y sin que hasta el momento se haya girado un solo peso de los nuevos recursos que le entrarán al país, su manejo, control y supervisión ya ocasionaron los primeros rifirrafes. El ministro de Hacienda cuestionó la petición de 28.000 millones de pesos de la contralora Sandra Morelli para el control fiscal de esas millonarias partidas. Para Echeverry, ello implicaría contratar 500 nuevos funcionarios públicos y dijo que si era para crear más burocracia, él no estaba en capacidad de defender el proyecto.

Morelli argumenta que se trata de ejercer un verdadero control para que las regalías sean bien invertidas. Un informe realizado por la entidad reveló que Meta y Casanare, los dos principales receptores, son los campeones de la corrupción en el manejo de estos dineros. Además, 79 municipios, que concentran el 89 por ciento de los recursos, se rajaron en la gestión de esas partidas.

En el transcurso del debate, las más inconformes han sido las regiones productoras. Para la senadora del Meta Maritza Martínez, "estas regiones no pueden aceptar que se les despoje de los recursos que les pertenecen". Afirma que mientras el gobierno critica a los que piden, él se quedará con una tajada mayor por administrar el sistema. El proyecto contempla destinar el 2 por ciento de las regalías para el funcionamiento de este nuevo esquema.

El senador Jorge Enrique Robledo comparte esa posición, y asegura que la mermelada no se va a repartir en toda la tostada, como dice el ministro de Hacienda, porque se priorizarán los proyectos regionales y se dejarán por fuera las propuestas de municipios pequeños, los más pobres y olvidados.

Aprovechar la bonanza

Lo cierto es que este proyecto es fundamental para que no se repita lo ocurrido con anteriores bonanzas, que han ido a parar a manos de unos pocos municipios productores, muchos de los cuales no manejaron bien estos recursos. De las más de mil localidades del país, solo se benefician directamente 359, así como 23 departamentos y 10 corporaciones ambientales. 

Con esta iniciativa desaparece el Fondo Nacional de Regalías y se crean cinco fondos -ciencia y tecnología, ahorro pensional territorial, estabilización, desarrollo y compensación territorial.

La iniciativa ha recibido muchas críticas de quienes piensan que se está acabando con la autonomía de las regiones productoras, a las que les van a llegar menos ingresos con la nueva fórmula. Varios alcaldes, gobernadores y congresistas de las regiones petroleras y mineras califican como un 'raponazo' a las regiones el nuevo esquema de distribución de regalías. La razón es que en adelante tendrán que repartir esa bolsa millonaria con las demás regiones del país y con muchas entidades.

Uno de los más beneficiados será, sin duda, ciencia, tecnología e innovación. El proyecto de ley destina el 10 por ciento del total de recursos para este sector, alrededor de un billón de pesos anuales. El director de Colciencias, Jaime Restrepo Cuartas, reconoce que es un gran avance, pero afirma que aún el país está lejos de otras naciones de América Latina que tienen una participación superior. Los recursos se manejarán a través del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación, en el que se deben presentar proyectos regionales que le sirvan al desarrollo social y productivo del país.

El ministro de Hacienda defiende a capa y espada el proyecto y sostiene que "este es el mejor regalo de Navidad para el país, porque la mermelada se repartirá en toda la tostada, es decir, los recursos de las regalías llegarán a los sitios más apartados y más pobres".

Por su parte, el presidente de Anif, Sergio Clavijo, cree que lo peor que le puede pasar al país es que se desperdicie esta oportunidad, como ocurrió en 1982 con los recursos extraordinarios de Caño Limón, o en 1991 con los de Cusiana y Cupiagua. "Si seguimos diciendo que las regalías dan para todo, no vamos a sembrar la bonanza en las vías nacionales". El dirigente gremial enfatiza que si no se destinan más recursos de las regalías a la infraestructura vial, entonces el gobierno debería dejar el 10 por ciento de la venta de Ecopetrol para este tema, es decir, 10.000 millones de dólares.

En síntesis, la fiesta con las regalías se pondrá mejor si el gobierno y las regiones saben invertir los recursos en obras que beneficien a muchos colombianos. El país está cansado de elefantes blancos como los que hay en varios municipios petroleros y mineros. Si no se actúa bien, Colombia se quedará, como en el pasado, con el guayabo y las deudas de una bonanza que no supo aprovechar.
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