Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 2010/09/25 00:00

La primera locomotora

El sector de la construcción está impulsado. Todos sus indicadores están creciendo a tan buen ritmo, que es el primer tren del gobierno en arrancar en firme.

La mayor parte de los indicadores de la vivienda viene creciendo. Sin embargo, el déficit habitacional se calcula en 1,3 millones de viviendas, un reto gigante.

Soplan buenos vientos en el sector de la construcción. En lo que va corrido del año, indicadores claves como licencias de construcción, obras civiles, desembolsos de crédito y ventas de vivienda nueva y usada muestran una notable recuperación. Es una excelente noticia para la economía, porque esta parece ser la primera locomotora en prender motores.
 
Este sector arrastra dos temas prioritarios del gobierno: generar nuevos empleos y construir vivienda. El gobierno del presidente Juan Manuel Santos prometió 2,5 millones de nuevos puestos y un millón de techos en el cuatrienio.

Por ahora las perspectivas para estas dos prioridades son positivas. Actualmente el sector de la construcción genera alrededor de 968.000 empleos formales, de los cuales 56.000 fueron agregados en este año. Por otro lado, en el primer semestre, las licencias de construcción para vivienda crecieron 23 por ciento y la de interés social la cifra alcanzó el 60 por ciento. El número de las financiadas en ese mismo periodo creció en 25 por ciento.

Esta recuperación del sector está sustentada en gran medida por la reducción de las tasas de interés, el programa de subsidio a esa tasa que puso en marcha el anterior gobierno, (que continuará en el presente), y por la baja inflación que es el mejor aliado para el sector de la vivienda. También es impulsada por el positivo horizonte económico que se vislumbra.

La ministra de Vivienda, Beatriz Uribe, tiene razones para estar contenta, aunque sabe que el desafío es inmenso. Se estima que en el país se forman cada año 280.000 hogares y se construyen 140.000 viviendas. Es decir, la mitad de las familias que se conforman se quedan sin techo. El déficit del país asciende a 1,3 millones (si se agregan las viviendas que necesitan mejoramiento, se sube a 3,8 millones).

Para romper este desequilibrio son necesarios instrumentos mucho más creativos. Por ejemplo, resolver el eterno problema que afecta a muchas familias que reciben un subsidio directo, pero que no acceden al crédito que les permita finalmente adquirir la vivienda. La Ministra reconoce que tiene miles de cartas de hogares con subsidio que no lo han hecho efectivo por la falta de crédito. “No más subsidios sin casa” promete Beatriz Uribe.

Para romper esta barrera harán lo que los economistas llaman cruzar la demanda con la oferta. En otras palabras, buscarán a cada beneficiario de un subsidio y le ofrecerán el proyecto de vivienda y el crédito. “En adelante el subsidio directo tiene que tener la fórmula garantizada para que tenga la vivienda, ya sea con otro subsidio a la tasa y lo conectaremos con los proyectos en marcha”, concluye la ministra.

Pero acá no paran las dificultades para hacer realidad la construcción de un millón de viviendas en el cuatrienio. Esta locomotora corre por unos rieles sin los cuales no puede avanzar. Por ejemplo, hay que resolver el problema del suelo urbanizable que es escaso en las grandes ciudades; permitir que se desarrollen grandes proyectos de vivienda y de renovación urbana y garantizar la provisión de servicios públicos domiciliarios. Sin duda, son temas muy gordos.

Por ahora, la Ministra asegura que cuenta con un banco de tierras en reserva para unos 250.000 hogares, es decir ya tiene una cuarta parte de la meta del gobierno. Pero le queda el reto de los macroproyectos de vivienda de interés social que la Corte declaró inconstitucional ante las quejas de los mandatarios locales que señalaban que perdían competencias.

La ministra Uribe dice que buscarán mecanismos que permitan revivir la idea de hacer grandes obras, entre otras razones, porque esta es la única forma de que los constructores ganen con economías de escala.

Por ahora esta es la primera locomotora de las cinco (minas, agro, infraestructura, vivienda e innovación, ciencia y tecnología) que ya comenzó a recibir combustible del gobierno. El Ministerio de Hacienda descongeló recursos por 100.000 millones de pesos para darle este año y para 2011 le entregarán otros 400.000 millones. Con esta plata, entre otras cosas, se financiará el subsidio a la tasa de interés, algo que impulsó la construcción de vivienda el año pasado. Igualmente, se aplicará la política de subsidio directo, a la que le están haciendo ajustes para que sea verdaderamente la cuota inicial y no se quede en el papel. En síntesis, la fórmula para cumplir la meta del millón de viviendas se basará en una combinación de estrategias que vinculen al sector público y privado.

Por ahora, esta locomotora comenzó a arrancar. Lo que hay que hacer es imprimirle velocidad, porque ella jalona otros vagones donde van los sectores de la industria y de los servicios, asociados a la construcción (cemento, ladrillo, vidrios, acabados, vigilancia, etcétera), que a su vez son generadores de empleo.

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