Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1991/12/30 00:00

LA PRIVATIZACION NO PUEDE SER UN DOGMA

ENTREVISTA JACQUES FRIEDMANN

LA PRIVATIZACION NO PUEDE SER UN DOGMA

JACQUES FRIEDMANN, FUE LA PERSONA RESponsable del programa de privatización francesa bajo el Gobierno de Jacques Chirac. Consejero del banco de inversión Lazard Freres et Cie., está asesorando varios gobiernos y empresas en materia de privatización. SEMANA habló con él.
SEMANA:¿Considera usted que la experiencia de la privatización francesa se puede aplicar en otros países y concretamente en Colombia ?
JACQUES FSEDMANN: Mientras más veo ejemplos de privatizaciones en el mundo, veo que estas son esencialmente de dos tipos: aquellas que se hacen en estado de crisis y como única solución para salir de la encrucijada económica, como podrían ser por ejemplo las de los paíse de Europa del Este de una parte y de la otra, las que se hacen para buscar optimizar los beneficios de la economía de mercado, poniendo a las empresas a competir internacionalmente. Creo que Colombia está en esta categoría. La experiencia francesa o la de Europa occidental, dado que no se hizo en situación de crisis, podría aplicarse al caso colombiano.
SEMANA: ¿Por qué?
JF: Para comenzar porque los motivos para emprender el proceso de privatización son de la misma naturaleza que condujo a los gobiernos europeos a lanzarse en ella. Esos motivos son básicamente cuatro: 1. Evitar la politización de las empresas del Estado. 2. Garantizar la flexibilidad de la gestión moderna, que exige cada vez más decisiones rápidas, tomas de participación y otras medidas que las empresas públicas no pueden hacer. 3. Obtener un acceso sano al mercado de capitales, que evite que las empresas dependan de subsidios presupuestarios o de endeudamiento excesivo, y 4. Por último, se trata de permitir que el Estado se concentre en su misión esencial que es la de garantizar la justicia, la educación, la salud pública y la seguridad nacional, que sin excepción alguna en el mundo no están siendo bien atendidas.
SEMANA: ¿Cuáles serían unas posibles modalidades de privatización en Colombia?
JF: El problema colombiano se presenta de manera diferente al francés, en la medida en que Colombia tiene seguramente mayor necesidad de inversión extranjera que Francia, donde se cuenta con una base de capital local más grande y con mayores recursos de gestion. Pero independientemente de ese aporte del extranjero, el éxito de la privatización depende en buena medida de que los colombianos estén involucrados en ella.. SEMANA:¿qué quiere decir con esto?
JF: Sería deseable que una parte sustancial del capital de las grandes empresas, tanto industriales como de servicios públicos, fuera vendida a intereses colombianos bien sea a inversionistas individuales, empresarios o incluso a los empleados.
SEMANA:¿En las condiciones de un país en desarrollo, donde el capital es limitado, cree que eso es factible?
JF: Eso supone dos condiciones previas. Una movilización importante del ahorro interno y en la medida en que sea posible una reactivación del mercado financiero y bursátil. Esto se puede hacer a través de mecanismos novedosos que permitirían canalizar ese ahorro hacia la privatización. Pienso incluso, que haciendo un esfuerzo de información y divulgación, una parte del ahorro colombiano en el exterior podría regresar.
SEMANA: ¿Y cómo funciona ese modelo de privatización en el caso de los servicios públicos?
JF: Pienso que el problema de los servicios públicos es más un problema de eficiencia y de mejora en la gestión, que un problema de propiedad pública o privada. El gran reto en este caso será el de introducir los elementos básicos de la competencia en este sector, porque si no equivaldría a reemplazar un monopolio público por uno privado, con el riesgo de que este último se vuelva también ineficiente. En consecuencia, habría que crear antes las condiciones de competencia.Si eso no es posible, se podría ir cediendo progresivamente el capital al sector privado, para que la presencia del capital privado, que es más exigente que el del Estado, permitiera mejorar la productividad y sobre todo darles un mejor servicio a los usuarios. Otra posibilidad sería estudiar algunas formas de concesión al sector privado si no se dan las condiciones para una privatización clásica.
SEMAMA: ¿En la práctica, cómo se puede traducir todo esto, para que conduzca al éxito de un proceso de privatización?
JF: Me parece que hay dos puntos que son particularmente importantes. El primero, consiste en hacer de la privatización una operación transparente. Concretamente, se trata de que la evaluación de las empresas sea realizada por expertos y especialistas reconocidos internacionalmente. El segundo, consiste en realizar una campaña de información, tan amplia como sea posible, tanto a nivel interno como a nivel de potenciales inversionistas internacionales.
SEMANA: ¿Y qué se debe hacer con los recursos producto de la privatización ?
JF: Por definición, los recursos de la privatización no son renovables. Sería por consiguiente muy peligroso dedicarlos a cubrir el déficit presupuestario o gastos de funcionamiento. Lo ideal -y en esencia fue lo que hicimos en Francia- sería utilizarlos para reducir la deuda pública, principalmente la externa. Se puede, sin embargo, dedicar una fracción de esos recursos a la reestructuración de otras empresas antes de privatizarlas.
SEMANA: ¿ Finalmente, entonces cuál es su conclusión?
JF: Que la privatización no puede ser un dogma, ni un fin como tal, sino un medio para obtener más eficiencia y por ende más crecimiento. La privatización es apenas uno de los elementos de una política más ambiciosa de liberalización de la economía. La apertura externa, un derecho moderno de la competencia, la libertad de precios y el desarrollo del ahorro y de los mercados financieros son, entre otros, los pilares de una economía moderna y eficiente. -

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