Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1986/12/15 00:00

"LA REFORMA COLOMBIANA ES MAS AMBICIOSA QUE LA NORTEAMERICANA"

RICHARD MUSGRAVE

"LA REFORMA COLOMBIANA ES MAS AMBICIOSA QUE LA NORTEAMERICANA"


Richard Musgrave, profesor emérito de la Universidad de Harvard, quien fuera el "autor intelectual" de la reforma tributaria de 1974, estuvo la semana pasada en Colombia y concedió a SEMANA la siguiente entrevista:

SEMANA: Iniciativas como la presentada recientemente al Congreso colombiano y la aprobada hace poco en los Estados Unidos indican que se está dando un cambio a nivel mundial en la manera de tratar los impuestos de renta. ¿Cómo ve usted ese proceso?
RICHARD MUSGRAVE: Lo sucedido refleja una serie de tendencias tanto en los Estados Unidos como en el mundo. Quisiera mencionar tres. La primera es que por muchas décadas los académicos hemos venido insistiendo en que la definición de ingreso tiene que ser más amplia y no se puede dejar nada afuera porque si no el sistema es injusto. Ahora se ha reconocido eso y por lo tanto creo que esa parte de las nuevas reformas es productiva. La segunda, y esta se aplica sobre todo en los Estados Unidos, es que a través de los años ha existido una falla en definir lo que se llama la base tributaria, lo cual ha hecho que las brechas se ensanchen y que gente de ingreso muy alto y de acuerdo con la ley no paga prácticamente nada de impuesto. Ahora se está acabando con esos refugios fiscales, hecho que le ha generado mucho apoyo a la idea. El tercer punto que se ve también aquí, es el movimiento hacia la abolición de la idea del impuesto progresivo y ese hecho, creo, refleja cierto clima político y social. Este clima se ha vuelto mucho más conservador desde el punto de vista de que la gente cree ahora que una persona tiene derecho a lo que gana y lo que tiene, sin importar qué tan rica es. Esa idea es diferente a la que ha existido durante la mayor parte de este siglo en el sentido de que las personas con más dinero deben pagar un porcentaje más alto de su ingreso que las de menores recursos. A alguna gente le gusta eso y a otra, como a mí, no. Pero al juntar todo lo anterior se ha llegado a un punto intermedio que es lo que está sucediendo ahora.

S.: Se ha dicho en Colombia que la propuesta del gobierno es una copia de la norteamericana. ¿Cómo las compara usted?
R.M.: Mi impresión es la de que en muchos casos se mueven en la misma dirección: rebaja en las tasas de impuesto, control a las exenciones, menores impuestos a las sociedades, etc. Sin embargo, la propuesta colombiana es más ambiciosa al plantear el desmonte de la doble tributación, que en Estados Unidos se conserva y la posibilidad de reajustar ciertas rentas por los índices de inflación. En cambio, una de las cosas que me molesta es que aquí parece que al público se le ha pedido que acepte la reforma sin darle información sobre el impacto que esta va a tener. La impresión que yo tengo es que si se dan datos, se vería que en Colombia las personas de altos ingresos se beneficiarían más que las de ingresos medios. Si eso es bueno o malo, queda para discusión. Yo creo que para este país, con la distribución del ingreso que tiene, eso no es bueno.
S.: Una de las fuentes de controversia en Colombia es la propuesta de eliminar la deducibilidad de los intereses pagados para vivienda...
R.M.: Los académicos como yo, hemos sostenido siempre que desde el punto de vista técnico los pagos de deuda de vivienda no deberían ser deducibles. Sin embargo, esa idea golpea mucho a la clase media. En la reforma aprobada en los Estados Unidos se permite deducir los intereses pagados de hasta dos casas. Aquí, según entiendo, eso sería eliminado, lo cual sería una mejoría desde mi posición de economista y desde el de la equidad, y además haría la reforma colombiana aún más ambiciosa.

S.: Habiendo sido el "padre" de la reforma tributaria de 1974 que aplicó tasas marginales hasta del 49%, ¿no le molesta ver que ahora esa tasa se va a rebajar al 30%?
R.M.: Creo que el espíritu de nuestro informe era el de mostrar que el impuesto a la renta no sólo es justo sino también el vehículo de progresividad. Por lo tanto, claro que me molesta ver desmontado ese mecanismo, aunque por supuesto uno tiene que ser realista y decir que no hay justificación para tener altas tasas de impuesto si el dinero se va y no paga impuestos.

S.: Con el cambio de los últimos 20 años en el mundo, las ideas también han variado. ¿Lo han hecho las suyas?
R.M. Déjeme ponerlo de esta manera. Hace 30 años mi amigo kenneth Galbraith tenía la opinión de que lo que importa del sector público son los gastos. Por lo tanto, si uno consigue el dinero de donde sea, lo que valdría la pena es como se gaste. Ahora con la presión que existe sobre lo que debe ser el papel del Estado, creo que existe más campo para esa idea. Por lo tanto, quizás sea más inteligente hacer concesiones sobre el sistema tributario ideal, si eso hace posible mantener un nivel adecuado de servicios por parte del Estado. Yo puedo darle a esa idea más importancia que antes. Hay que ser pragmático. No es mi naturaleza, pero...

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.