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| 4/7/2007 12:00:00 AM

“La revaluación pudo haber sido peor”

El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, habló con SEMANA sobre los recientes brotes inflacionarios, el dólar y el peligro de recalentamiento de la economía.

Las buenas noticias de las últimas semanas sobre el crecimiento de la economía se opacaron el lunes pasado con el dato de inflación. Según el Dane, el Índice de Precios al Consumidor fue del 3,18 por ciento en los primeros tres meses del año, prácticamente el 60 por ciento de la meta prevista por el Emisor para todo 2007. La noticia cayó como balde de agua fría entre los economistas, que en plena Semana Santa pusieron el grito en el cielo. Unos le echaron la culpa al Banco de la República, por tratar de frenar a como dé lugar el derrumbe del dólar y salir a comprar divisas por doquier, metiendo en ese proceso cantidades excesivas de pesos al mercado. Otros creen que el aumento de la inflación es una situación coyuntural, producto del fenómeno de El Niño, y que las cosas volverán a la normalidad en la segunda mitad del año. Y no faltan los que aseguran que el aumento irracional en los precios es otro síntoma más del recalentamiento de la economía. SEMANA habló sobre estos temas con el gerente del Emisor, José Darío Uribe.

SEMANA: ¿Por qué la inflación está desbordada?
José Darío Uribe: Por dos causas. Una, y la más importante, por un aumento temporal en los precios de los alimentos, asociado principalmente a los efectos del fenómeno de El Niño sobre la oferta agrícola. Dos, por presiones de gasto en la economía.

SEMANA: Pero, al parecer, el fenómeno de El Niño no ha sido tan fuerte como estaba previsto. De hecho, si se quitan los alimentos, la inflación de los últimos 12 meses es de 5,3 por ciento, muy por encima de la meta, que es del 4,5 por ciento en 2007...
J.D.U.: Eso es falso. Ese cuento lo regó Sergio Clavijo, presidente de Anif quien, al parecer, no ha hecho bien las cuentas. La inflación anual sin alimentos es del 4,38 por ciento.

SEMANA: ¿Y acaso eso no sigue siendo alto?
J.D.U.: Ese número está dentro del rango meta definido por la Junta del Banco para el año 2007, que es entre el 3,5 y el 4,5 por ciento. Pero sin duda quisiera que estuviera en un nivel un poco más bajo

SEMANA: ¿Y usted sí cree que se va a lograr ese objetivo?
J.D.U.: Sí, porque una de las causas de la mayor inflación es el fenómeno de El Niño, que es temporal. Este se va a revertir muy probablemente en el segundo semestre de este año. Además, desde hace casi un año comenzamos a subir las tasas de interés, y podemos seguir actuando.

SEMANA: ¿Y qué va a pasar con la otra causa de la inflación, el mayor gasto agregado de la economía? ¿Ese también se va a revertir?
J.D.U.: Es la parte que estamos tratando de controlar con incrementos en la tasa de interés desde el mes de abril del año 2006.

SEMANA: Pero ya van nueve incrementos consecutivos, ¿cuántos más faltan?
J..D.U.: Eso nos lo dirá la misma economía. En especial, las proyecciones de la inflación frente a las metas.

SEMANA: ¿Le van a meter ahora sí el acelerador, o van a seguir elevando las tasas de a puchitos, es decir, con incrementos de cuarto de punto?
J.D.U.: Eso también nos lo dirá la economía. Tenga la seguridad de que no nos va a temblar la mano para hacer lo que técnicamente consideremos necesario.

SEMANA: ¿Cómo se explica que Villavicencio sea la ciudad donde más aumentó la inflación?
J.D.U.: No tengo una explicación para eso. Históricamente, cuando uno mira los datos del Índice de Precios al Consumidor, hay grandes diferencias entre ciudades.

SEMANA: ¿No será más bien que ese exceso de plata en la economía tiene que ver con los dineros del narcotráfico?
J.D.U.: No. El crecimiento de la liquidez tiene que ver con la política monetaria y lo que hemos venido haciendo es suministrar la cantidad de dinero que nos demanda la economía a las tasas de interés que nosotros consideramos son coherentes con las metas de inflación.

SEMANA: ¿No será que el Banco está más preocupado en atajar el dólar que en controlar la inflación?
J.D.U.: Eso es totalmente incorrecto. Nuestro objetivo primario es el control de la inflación. Lo que hemos dicho es que estamos dispuestos a intervenir en el mercado cambiario, siempre y cuando no se comprometa el logro de las metas de inflación.

SEMANA: Pero ya están comprometidos. ¿O acaso haber cumplido el 60 por ciento de la meta en apenas tres meses le parece poquito?
J.D.U.: Le repito una vez más: la cifra de inflación sin alimentos está dentro del rango objetivo para el año 2007 y lo más probable es que el aumento en los precios de los alimentos se revierta en el segundo semestre, cuando desaparezcan los impactos del fenómeno de El Niño sobre la oferta agrícola. Además, podemos seguir actuando sobre las tasas.

SEMANA: Lo que sí no puede negar es que las intervenciones cambiarias del Emisor han contribuido a subir la inflación.
J.D.U.: No, básicamente porque nuestras intervenciones cambiarias han sido esterilizadas: hemos retirado de circulación los pesos que usamos para pagar los dólares que compramos, de manera tal que la tasa de interés de corto plazo se sitúe en el nivel que consideramos coherente con el logro de las metas de inflación.

SEMANA: ¿Así que el que peca y reza empata?
J.D.U.: Estamos hablando de los distintos mecanismos para esterilizar el impacto monetario de las compras de reservas internacionales. Esto incluye el uso de depósitos del gobierno en el Banco de la República y una reducción en el cupo de operaciones repo. Recientemente, el lunes pasado, abrimos la ventanilla de contracción, es decir, la posibilidad de que el sistema financiero nos haga depósitos en pesos en el Banco de la República y se los remuneremos.

SEMANA: Economistas como el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes, aseguran que todas esas medidas adoptadas para combatir la revaluación son simples paños de agua tibia y no van a servir de mucho.
J.D.U.: Esa es una opinión. Sin embargo, cuando miramos el comportamiento del dólar en 2005 -año en el cual también intervenimos de manera significativa en el mercado cambiario-, podemos ver que la tasa de cambio en Colombia se apreció de forma gradual y menos que en otros países. Además, si no hubiésemos intervenido de manera agresiva este año, el peso estaría mucho más revaluado

SEMANA: ¿Qué tanto?
J.D.U.: No hemos hecho ese cálculo porque es muy difícil, pero por simple análisis económico de oferta y demanda, el precio del dólar está donde está gracias a que el Banco de la República ha sido el mayor demandante de divisas este año

SEMANA: Pero tarde o temprano le va a tocar a la Junta tolerar una mayor revaluación, en aras de controlar la inflación...
J.D.U.: Nosotros estamos dispuestos a intervenir sin comprometer las metas de inflación.

SEMANA: ¿De qué sirven todos los esfuerzos que haga el Banco de la República para tratar de controlar la inflación y contener la tasa de cambio, si el gobierno sigue gastando a manos llenas?
J.D.U.: En los últimos años el gobierno ha reducido de manera importante la deuda pública como proporción del PIB y también el déficit del gobierno central. Sin embargo, es un hecho que mientras menos crezca el gasto público en una situación como la actual, más fácil será la tarea de la Junta

SEMANA: Entonces falta coordinación entre el Emisor y el gobierno...
J.D.U.: La coordinación es muy estrecha, tanto con el Ministerio de Hacienda como con la Superintendencia Financiera.

SEMANA: Pero recientemente el ex codirector del Banco de la República Sergio Clavijo dijo que en el período 2002-2006 no hubo coordinación entre gobierno y Emisor. ¿Se repite la historia?
J.D.U.: Para nada. Gobierno y Banco de la República estamos trabajando en llave.

SEMANA: Si es así, ¿qué le ha dicho el Presidente al respecto? ¿Está dispuesto a recortar el gasto?
J.D.U.: La política fiscal es un área del gobierno nacional y por lo tanto son decisiones que están por fuera de la esfera del Banco Central.

SEMANA: Eso significa que el gobierno no quiere hablar de austeridad fiscal...
J.D.U.: Eso lo dice usted, no yo.

SEMANA: ¿Qué hay de malo con que el peso colombiano se siga revaluando? ¿Acaso una moneda fuerte no es sinónimo de una economía robusta?
J.D.U.: Un proceso sostenido de revaluación afecta negativamente la competitividad de los exportadores, que reciben menos pesos por cada dólar vendido en el exterior, y de los productores nacionales, que compiten con los importadores. Sin embargo, la apreciación del peso también contribuye a abaratar las importaciones de bienes de capital y genera presiones fuertes de aumentos en la productividad.

SEMANA: Lo malo se compensa con lo bueno...
J.D.U.: Hay sectores que se defienden mejor que otros de un proceso de apreciación del peso. Es fundamental tener una economía más flexible, de más ágil adaptación a los cambios nacionales e internacionales.

SEMANA: Lo que en este momento está en entredicho es la credibilidad que ha ganado el Emisor en los últimos años. ¿No le da miedo?
J.D.U.: La credibilidad es algo que se gana día a día. El hecho de que nosotros hayamos comenzado a subir las tasas de interés hace prácticamente un año, cuando la inflación amenazaba incluso con situarse por debajo del límite inferior del rango meta, es una muestra más del compromiso de la Junta del Banco de hacer lo que sea necesario para el cumplimiento de las metas de inflación. Los colombianos pueden estar tranquilos.
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