Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/04/10 00:00

La revolución del iPad

Aunque antes de salir a escena muchos lo criticaron, ahora que lo tienen entre sus manos se quitan el sombrero ante el 'tablet' de Apple.

La revolución del iPad

Cuando Steve Jobs, fundador de Apple, presentó su iPad en enero pasado en San Francisco hubo más incertidumbres que certezas y no se escuchó el típico '¡wow!' que siempre acompaña a los lanzamientos de su compañía. Pero cuando el tan anunciado tablet llegó a las tiendas el sábado pasado, el iPad pasó la prueba. Si bien no lo consideran una revolución tecnológica, sí creen que está bien sintonizado en lo que debe ser la experiencia móvil y de conectividad permanente que se requiere en este momento.

Y en eso precisamente radica su acierto, según los analistas. Para Steven Levy, de Wired Magazine, el iPad "representa un ambicioso replanteamiento de cómo usamos los computadores", precisamente en un momento en que la era del computador personal está llegando a su fin. Donald Bell, de Cnet.com, lo definió como un aparato sin precedentes, y aunque no cree que vaya a desplazar al portátil, aceptó que valía la pena tener uno. El actor y autor Stephen Fry, en un artículo publicado en Newsweek, se limitó a decir que el iPad era toda una experiencia. "Usted tiene que usarlo para entender lo que estoy diciendo".

El recibimiento del mercado fue asombroso. El primer fin de semana se vendieron 500.000 unidades y se esperaba que al final de la misma esa cifra llegara a un millón. En los días siguientes ya se había producido una explosión de alrededor de 3.500 aplicaciones que se suman a las 150.000 que ya estaban disponibles para el iPhone y el iPod Touch, que también servirán para el iPad.

Los analistas esperan que este año Apple venda seis millones de unidades, una cifra mayor a la que estableció el iPhone en su primer año, cuando hizo su debut en 2007. Se estima que la ganancia mensual para la compañía será de un millón de dólares.

Pero también le han llovido críticas. Que le falta un puerto USB, que no tiene Flash, que dónde está la cámara o que no se puede hacer más de una cosa a la vez. Pero todo parece indicar que estos no fueron errores de cálculo de Jobs y de Jonathan Ive, el director de diseño de Apple. Aunque la gente cree que un aparato es mejor mientras tenga más funciones, Ive señala que está orgulloso precisamente por haber logrado crear el iPad sin todas esas características que algunos añoran. "Para nosotros fue una labor de refinamiento hasta llegar a un punto en el que no existiera distancia entre el usuario y el contenido que está observando", le dijo Ive a Newsweek.

Estas objeciones hacen recordar la reacción cuando Apple lanzó en 1998 el computador iMac sin ranura para disquete, en un momento en que la transmisión de datos se hacía a través de este medio. "Dijeron que era absurdo y ridículo, y hoy nadie usa el disquete sino memorias USB", dice Humberto Becerra, consultor externo de Apple. Por eso, el hecho de que el iPad no tenga puerto USB apunta a un escenario de la era móvil e inalámbrica en el que los computadores no necesitarán cables ni adaptadores y toda la información se guardará en la red, en lo que se ha denominado la nube digital. Ahora bien, las razones por las que no utiliza el estándar de video Flash, de Adobe, tienen que ver con la seguridad, la estabilidad y la velocidad del producto. "Aunque en Apple saben que es un buen programa y son conscientes de que controla una gran porción del mercado, consideran que el mayor bloqueo de los navegadores se debe a Flash", dice Becerra. Como alternativa existe un nuevo estándar para el manejo de video basado en Html5, que promete ser más estable y rápido, y se espera que en unos años se convierta en la norma. En cuanto a la cámara, algunos analistas piensan que si es tan esencial para la gente, futuros modelos vendrán con ella.

También se ha dicho que el iPad no representa tecnológicamente "ninguna invención". Y es cierto. Para navegar por la red, enviar correos, ver y almacenar fotos y películas, pasar el tiempo con videojuegos o leer libros, ya existen aparatos. Incluso el iPhone y el iPod Touch hacen todo esto a las mil maravillas. ¿Cómo es, entonces, que va a cautivar a millones de usuarios en el mundo? Para algunos la fortaleza del iPad es ser un iPod Touch más grande. Y al decirlo así no se está desacreditando al aparato. Todo lo contrario. Una pantalla de mayor tamaño da más funcionalidad, al tiempo que el iPad permite usar programas más sofisticados que el iPod. Al diseñarlo así Apple puso el énfasis en el consumo de contenido, en especial de libros, revistas y videos, con lo que mandará a la lona a muchas empresas como Sony y Amazon que estaban trabajando duro en ese campo. De hecho, Álvaro Montes, experto en tecnología, al igual que muchos otros analistas, pronostican que la aparición del iPad significa la muerte del Kindle tal y como se conoce hoy. Pero otros lo ven, más que como un lector de libros y revistas electrónico, como un nuevo tipo de computador, que potencialmente podría llegar a acabar también a los netbooks.

A esto se suma que la interfaz es intuitiva, lo que vuelve al iPad en un objeto atractivo para todos aquellos que pensaban que los computadores eran unos aparatos complicadísimos de usar. Así las cosas, la gran novedad será la experiencia, es decir, que todo lo que se puede hacer con él se va a lograr mejor que con los otros dispositivos que ofrecían funciones similares. Y con un peso de apenas 1,5 libras tendrá el don de la ubicuidad. Según la revista Time, este será el primer verdadero computador para el hogar, pues los personales siempre fueron objetos inamovibles en la biblioteca de la casa y el portátil es muy pesado como para llevarlo a todas partes. Pero el iPad, dice la publicación, "merodeará entre la sala y la cocina y por qué no, el baño. Lo compartirá toda la familia, se pasará fácilmente de una mano a otra".

Es por esto que los medios de comunicación ven hoy el iPad como su gran esperanza, luego de que Internet les cambió el modelo de su negocio pues hoy no existe certeza, sobre todo entre los impresos, de si los lectores seguirán pagando por los contenidos físicos que pueden obtener también gratis en la red. Con esta pizarra, el negocio tendría un nuevo aire pues "no sólo se podrían generar aplicaciones para mostrar contenidos muy atractivos, con fotos y videos, por los que se cobraría una cifra mínima, como sucede en iTunes que por canción cobra menos de un dólar, o una suscripción anual. También sería un canal interesante para los anunciantes cuyos comerciales podrán ser más interactivos", señala un experto en nuevos medios. La industria de los libros, que ya se había renovado con el Kindle, también se favorecerá porque el iPad, y las otras iTablets que vengan después, tendrán más opciones para aquellos textos que necesitan un mejor despliegue de ilustraciones y fotos. Aunque considera que el libro de gran formato no va a desaparecer, Maria Villegas, de Villegas Editores, ve estos desarrollos tecnológicos como un complemento a la labor de las casas editoriales. "No se le puede dar la espalda al fenómeno de los libros virtuales. Una obra infantil podría tener una versión virtual con videos e imágenes interactivas que complementen la experiencia del libro físico", dice.

Para garantizar el negocio, Apple ha creado alrededor de sus productos un ecosistema cerrado. Su sistema operativo es propio, el único navegador que le sirve es Safari y las aplicaciones para el iPod, el iPad y el iPhone sólo se pueden bajar a través de la tienda virtual Apple. Jobs ha manifestado que se trata de una estrategia para que la experiencia de los usuarios sea 'sin costuras', pero otros creen que es una forma de controlar el mercado. De hecho, Apple se queda con el 30 por ciento de las ventas de aplicaciones, música, video, películas y libros, un esquema que, por su éxito, ya otros están imitando.

Según Walter Mossberg, del Wall Street Journal, el iPad tiene el potencial para retar la primacía del computador portátil y la manera como se interactúa frente a estos aparatos. Pero sólo el tiempo dirá si este invento cumple con el lema que siempre ha caracterizado la innovación en Apple, y es que no hay mejor manera de predecir el futuro que inventarlo.

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