Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1996/05/27 00:00

LA RUEDA DE LA FORTUNA

EL DESEMPEÑO DE LAS BOLSAS COLOMBIANAS EN 1995 FINALMENTE REFLEJO LA EVOLUCION POLITICA Y ECONOMICA DEL PAIS.

LA RUEDA DE LA FORTUNA

Si por algo se habían caracterizado las bolsas colombianas era por estar desligadas del país real: parecían islas a las que el acontecer nacional sólo llegaba por referencias. En 1995, sin embargo, esa imperturbabilidad del mundo bursátil quedó en el olvido: el año comenzó con un mercado accionario debilitado por el alto costo del dinero y por los primeros síntomas de la desaceleración económica. Con el correr de los meses la bolsa fue más allá y reflejó lo que ocurría en el terreno político: los índices accionarios se movieron como yo-yos al ritmo de los acontecimientos del proceso 8.000.Para nadie es un secreto que el mal comportamiento del año anterior, durante el cual el índice de la Bolsa de Medellín cayó 14 por ciento, obedeció al deterioro de la situación política y a la incertidumbre que ronda al mundo de los negocios. Este fenómeno, que determinó en buena parte el movimiento del mercado accionario de los últimos meses, estuvo acompañado por otros cambios: el comportamiento de las empresas marcó la tendencia de las acciones en la bolsa. Este fenómeno, aunque obvio en otras latitudes, fue novedoso en el país, donde las fluctuaciones de la bolsa tenían poco o nada que ver con lo que pasaba en el mundo industrial o financiero.El primer sector en reflejar en la bolsa lo que sucedía en su interior fue el textilero. La apertura económica primero, y el imperio del contrabando después, provocaron que los productores de telas y confecciones estén pasando las duras y las maduras. La reacción del mercado bursátil no se hizo esperar: las acciones de Coltejer, Fabricato y Tejicóndor encabezan la lista de las de mal desempeño en 1995. El comportamiento de las acciones de las textileras sólo está por encima de las de Acerías Paz del Río, empresa que el año pasado no sólo se fue a concordato sino que su viabilidad ha sido cuestionada por muchos.El boom y la posterior caída de la construcción también quedaron plasmados en la cotización de las compañías cementeras. En 1995 estas empresas tuvieron un excelente desempeño, tanto que no sólo tenían una demanda importante por parte de los inversionistas locales, sino que eran unas de las favoritas de los fondos de inversión extranjeros. La confianza en ellas no sólo obedecía a que estaba en pleno auge la edificación inmobiliaria sino a que el gobierno se había comprometido a adelantar importantes proyectos de infraestructura. En resumen, lo que se necesitaba era cemento. Esas cuentas, sin embargo, fueron un tanto alegres y la demanda de cemento también se fue al piso y, con ella, los balances de las compañías y la valorización de las acciones.Por otra parte, el comportamiento bursátil ha dejado en claro que las empresas que tienen un buen desempeño logran mejorar la cotización de sus títulos y siguen teniendo mucha demanda. En los últimos meses este fenómeno se ha registrado en sectores como alimentos y bebidas y financiero. Los balances de 1995 de empresas como Banco de Bogotá, Banco de Colombia, Bavaria y Compañía Nacional de Chocolates demostraron a los más escépticos que eran muy buenas y que los demás fenómenos que pudieran estar afectando a la economía colombiana no eran tan relevantes. Las cifras no pueden ser más dicientes: en lo que va corrido del presente año la acción del Banco de Bogotá ha aumentado su valor en 23,4 por ciento, la de Bavaria en 21,9 por ciento, la del Banco Comercial Antioqueño en 14 por ciento y la del Banco de Colombia en 17 por ciento. Una nueva etapaEse fenómeno de espejo no es gratuito, como muchos podrían pensar a primera vista, sino que obedece a un cambio en el interior del mundo bursátil colombiano. Antes de la apertura económica el único factor de evaluación que era tenido en cuenta por los inversionistas era el olfato del corredor, pues de su sagacidad dependía el éxito o el fracaso de un movimiento. Pero con la llegada de los fondos de inversión extranjera al país el mercado ha tendido a especializarse y ha comenzado a investigar sobre cuáles son los factores objetivos que determinan que un título esté al alza o a la baja. En países con mayor desarrollo bursátil el comportamiento financiero de las empresas determina su desempeño en bolsa. Esa tendencia ha motivado a algunas firmas, como Corredores Asociados, a montar unidades de investigación que tienen como propósito hacer un seguimiento constante de la evolución de los diferentes sectores.Algunos analistas también asocian a esta tendencia el aumento de los volúmenes de transacciones que en las últimas semanas han registrado las bolsas colombianas. Si las caídas espectaculares y la parálisis de los inversionistas extranjeros caracterizaron el año pasado, en lo que va corrido de 1996 la tendencia ha sido diferente. La inminencia del fin de la crisis política y la divulgación de los balances de final de año de las empresas han movido el mercado. Tal vez lo más curioso de todo este fenómeno es que han sido los mismos fondos de inversión extranjera los encargados de imprimirle dinamismo a las bolsas: están aprovechando los excelentes precios de las acciones muy por debajo de sus precios en libros_ para hacer una inversión de mediano plazo.Esos movimientos han sido moderados para no disparar la cotización de las acciones que, en un medio tan pequeño como el colombiano, es muy sensible. Y es que si algo ha golpeado a la bolsa en Colombia es su tamaño: los fondos extranjeros la ponen patas arriba con sólo modificar el 1,5 por ciento de su patrimonio, que hoy asciende a 400 millones de dólares. Tanto que muchos se han atrevido a afirmar que los inversionistas foráneos no salieron en masa cuando se inició la crisis política para no masacrar el precio de las acciones.Tal vez el comportamiento de principios de año ha sido la mejor señal que ha tenido la bolsa en los últimos meses, no sólo porque comienza a presentarse una reacción en los precios de los títulos sino por el aumento de volúmenes, los cuales se habían reducido en forma significativa durante el último año. Aunque aún es muy temprano para decir que la fiesta en la bolsa se volvió a animar, los signos de esperanza han reaparecido. Y si es verdad que ésta ha convertido en un espejo de la realidad del país, muy probablemente los mejores tiempos estén por venir...

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