Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/05/16 00:00

La sacudida

La casi inminente subida de las tasas de interés en Estados Unidos comienza a causar conmoción en el país y puede ser un obstáculo para la reactivación de la economía.

La sacudida

En las finanzas internacionales se le conoce como el amo y señor de los mercados. Por eso cada vez que habla, el mundo financiero para la oreja nervioso y las bolsas del planeta dejan de respirar. Si deja entrever una mirada de escepticismo detrás de sus enormes anteojos, un sudor frío recorre la frente de legiones enteras de inversionistas, especuladores y ahorradores. Es Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED). El capitán de la economía más sólida y potente del planeta.

Hace dos semanas el maestro de la orquesta económica mundial compuso una nueva partitura que, una vez más, tuvo un efecto inmediato a escala mundial. Bastó que Greenspan insinuara la posibilidad de aumentar las tasas de interés en Estados Unidos para que cayeran los mercados internacionales de acciones, divisas y en especial los bonos de países emergentes. Una inquietud que se extendió hasta Colombia y se vio reflejada en el aumento del dólar, la subida en los títulos de deuda pública y la caída de la bolsa.

Aunque el presidente de la FED mantuvo en 1 por ciento las tasa de interés de referencia en Estados Unidos, que hoy se encuentra en el nivel más bajo de las últimas cinco décadas, advirtió entre líneas que está presto a subirlas. Con un calculado uso del lenguaje, el encargado de la política monetaria estadounidense, que es como estar al frente de la economía mundial, puso a los mercados a seguir paso a paso las señales de inflación, empleo y crecimiento de la economía de su país, de tal manera que anticiparan el aumento de las tasas.

Los movimientos de batuta de este judío neoyorquino fueron seguidos con atención por miles de expertos y analistas. Greenspan recordó en su discurso del pasado 4 de mayo que el producto interno bruto de Estados Unidos creció 4,2 por ciento en el primer trimestre del año, que el mercado laboral viene dando signos sostenidos de recuperación y que las ventas minoristas volvieron a repuntar.

El mensaje fue captado de inmediato por los mercados. Todo indica que la locomotora estadounidense marcha sobre ruedas otra vez, por lo que ya no se hace necesario continuar con la política de dinero barato que venía aplicando la FED para favorecer el consumo de la población y darle un empujón a la economía, una herramienta que aplicó 13 veces desde el año 2001. Esto, sumado a las señales recientes de inflación, hace pensar que Greenspan subirá las tasas de interés el mes que viene, durante la próxima reunión del Comité de Mercado Abierto de la FED, el 29 y 30 de junio.

Las consecuencias

A estas alturas son muchos los que se preguntan cómo las palabras de un director económico a miles de kilómetros de distancia puede afectar la economía de un país como Colombia. Lo cierto es que desde el discurso de Greenspan hace dos semanas el mercado del dólar ha subido más de 60 pesos, la bolsa de valores marcó la mayor caída en dos años y la deuda pública se encareció de manera considerable.

La explicación detrás de semejante alboroto es simple: si suben las tasas de interés en Estados Unidos, los activos de Colombia y del resto de países emergentes pierden atractivo.

Uno de los ejemplos más claros se ve en el aumento del costo de la deuda externa. El spread o premio que pagan los bonos de Colombia sobre los bonos de Estados Unidos ha aumentado en más de 200 puntos básicos en las últimas semanas. Esto ocurre porque al subir las tasas de interés en Estados Unidos, también aumenta el rendimiento que pagan los bonos del tesoro norteamericano. Los activos estadounidenses lucen entonces más atractivos para los inversionistas (pagan mejores tasas y ofrecen menor riesgo), por lo que si el gobierno colombiano quiere competir, debería recompensar mejor a los inversionistas.

Algo similar es lo que sucede en el mercado de TES. Los títulos de deuda interna que emite el gobierno han tenido un ajuste significativo en sus rendimientos, al pasar del 12 al 14 por ciento. Este aumento en las tasas de los TES con vencimiento en 2012 (los más líquidos del mercado) tumbó el valor de dichos papeles, lo que ocasionó cuantiosas pérdidas para los tenedores de estos títulos, principalmente bancos y fondos de pensiones locales.

La nueva partitura acaba con el escenario de revaluación del peso. Aunque no se prevé una fuga masiva de capitales, sí habrá más inversionistas interesados en comprar dólares para llevarlos a Estados Unidos. Por lo tanto, el precio de la divisa norteamericana experimentará una tendencia al alza, es decir, habrá devaluación. La mayoría de expertos consultados por SEMANA coinciden en que la tasa de cambio cerrará el año alrededor de los 2.850 pesos por dólar.

El gobierno colombiano, que venía acostumbrado a conseguir financiación de forma fácil y barata, se enfrenta a un nuevo escenario de tasas altas y menor liquidez. Aunque en los tres primeros meses del año logró colocar TES por el 50 por ciento de los recursos que necesita para 2004, es evidente que con las nuevas condiciones le va a salir mucho más caro conseguir plata prestada. Cada día que pase va a tener que pagar más alto el precio de endeudarse para poder tapar el hueco existente entre sus gastos y sus ingresos (conocido como déficit fiscal). Un explosivo coctel al que se suma el aplazamiento de la reforma pensional para el segundo semestre del año y la cancelación de la reforma tributaria prevista para 2004.

Sin duda, a Colombia y al resto de países latinoamericanos les vienen tiempos difíciles. Ojalá el gobierno tome las medidas adecuadas para que el país salga intacto de este cambio de melodía, sin necesidad de poner en jaque la reactivación de la economía.

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