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| 6/2/1986 12:00:00 AM

LA SEMANA DORADA

En un ambiente más favorable que lo normal, se realiza en Tokio la cumbre económica de las potencias occidentales.

Es un acontecimiento tan importante, que para muchos japoneses bien vale la pena olvidarse de su "semana dorada". En un país, donde el trabajo es prácticamente una religión, se necesita un buen motivo para pasar por alto el puente más largo del año. La celebración del Día internacional del trabajo, el cumpleaños del emperador, el día de los veteranos de guerra y el día de los niños (todos festivos), caen en un período de dos semanas que para muchos japoneses se conoce como la goruden weeku, o semana dorada. Sin embargo, a todo lo largo de estos siete días, cerca de 50 mil trabajadores del gobierno nipón estarán dedicados al trabajo y no al descanso, como consecuencia de la celebración en Tokio de la cumbre económica de las potencias occidentales. La reunión de los mandatarios de las principales naciones de Europa y Norteamérica se ha constituido en todo un acontecimiento en la capital nipona, donde las congestiones de tránsito y el tumulto serán mucho menores que en épocas normales.
A diferencia de los años anteriores, la doceava cumbre económica va a tener elementos completamente nuevos para los participantes en ella. Indudablemente, el cambio más grande de todos tiene que ver con la caída abismal en los precios del petróleo ocurrida desde diciembre pasado. En escasos cinco meses el precio del barril de crudo ha pasado de 25 a menos de 13 dólares por barril cambiando por completo las perspectivas que se tenían hace un semestre. Tal como están las cosas, los Estados Unidos y Alemania van para un índice de inflación cercano a cero, y unas posibilidades de crecimiento sustancialmente mayores que las del año pasado. Ese mismo escenario se repite en el caso de los demás aliados, con la única excepción de Inglaterra que ha sido duramente golpeada por la coyuntura petrolera.
Adicionalmente, existe la impresión de que la cooperación internacional sí resulta. El acuerdo celebrado en septiembre para bajar el valor del dólar y la reciente coordinación entre los bancos centrales para reducir el nivel de las tasas de interés, han resultado tan exitosos que aun los más escépticos han debido reconocer que las potencias se están saliendo con la suya.
Como consecuencia, ya se han resuelto varios de los puntos de conflicto de otras cumbres. Actualmente, el valor del dólar es el más bajo en casi diez años y, según los expertos, se esta acercando a su nivel ideal para permitir un comercio competitivo entre las naciones. Así mismo, las tasas de interés están muy por debajo de los niveles alcanzados en otras reuniones. El acuerdo entre los bancos centrales ha sido definitivo para que el Prime Rate haya bajado a 8.5%, tres puntos menos que hace un año.
La combinación de ambos factores, reunida con la caída en los precios del petróleo, debe ser suficiente para que la cumbre transcurra sin sobresaltos. Curiosamente, quienes están teniendo apuros en esta oportunidad son dos países que antes se habian defendido bastante bien: Japón e Inglaterra. En el caso del primero, la revaluación del yen a sus niveles más altos en 40 años (está en menos de 170 por dólar, cuando el año pasado llegó a casi 240 por dólar) le ha ocasionado problemas en los mercados externos. El mayor precio de los artículos japoneses probablemente incidirá en una menor demanda y, como resultado, se estima que la tasa de crecimiento del país no llegará al 4% durante 1986. Aunque esa cifra puede ser satisfactoria para otra economía no hay que olvidar que en Japón un crecimiento por debajo del 7% se considera como mediocre. Igualmente, existe el temor de que se presente un aumento en la tasa de desempleo -cuyo nivel es del 2.7%- si las empresas dedicadas a la exportación tienen que recortar personal.
El caso de Inglaterra es francamente más preocupante. Con un desempleo del 14% y una economía que apenas había logrado sobreaguar, los británicos se ven enfrentados a tener que apretarse el cinturón ante la caída en los precios del petróleo, la cual les va a costar más de 5 mil millones de dólares.
Irónicamente la pérdida para Inglaterra se constituye en el beneficio de los demás. La OECD estima que como consecuencia de lo del petróleo, el crecimiento de las economías industrializadas va a estar cercano al 3.5%, un punto más que hace unos meses. Es por esa razón que el clima para la cumbre de Tokio es el más favorable en años.
Lo anterior no quiere decir, sin embargo, que no queden áreas de conflicto. Hace apenas unas semanas hubo un fuerte intercambio de palabras entre el secretario de Comercio norteamericano y los representantes de la Comunidad Económica Europea, debido a la adopción de una serie de medidas proteccionistas por parte de la CEE. Según los norteamericanos, las nuevas restricciones les van a costar unos mil millones de dólares y supuestamente Washington ha amenazado con tomar represalias.
No obstante, se asegura que eso no impedirá que la reunión transcurra en buenos términos. Las condiciones actuales son tan favorables que es probable que los problemas comerciales sean pasados por alto y los líderes de las naciones capitalistas más importantes del globo tengan la oportunidad de disfrutar su propia goruden weeku en el propio centro de la ciudad de Tokio.
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