Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/06/12 00:00

LA VERDAD EN CIFRAS

Un documento inédito de Planeación Nacional revela el estado de salud de la economía colombiana.

LA VERDAD EN CIFRAS

El jueves pasado la reunión del Conpes en el Palacio de Nariño estuvo movida. Tanto, que cuando al cabo de tres horas de discusión los miembros de la cúpula económica se pusieron de acuerdo, ya no hubo tiempo para tratar los demás temas que había en la agenda. En contraste con lo que ocurre en otras oportunidades, cuando los integrantes del Consejo Nacional de Política Económica y Social --con el Presidente de la República a la cabeza--se dedican a hacer complicados y aburridos análisis, en este caso no hubo ni siquiera bostezos.

La razón de todo fue un documento de 27 páginas escrito en el Departamento Nacional de Planeacion y que llevaba el título de "Evolución reciente de la economía colombiana". En este se hacía una evaluación de lo sucedido en 1988 en materia económica y se analizaban las perspectivas para este año con base en las cifras del primer trimestre. A pesar de su contenido parco y escueto, la lectura del trabajo no dejó de levantar ampollas entre algunos ministros que pidieron que se le agregaran ciertos párrafos a una nueva versión, que debe estar lista próximamente para su aprobación oficial. No obstante, la sustancia del documento original --conocido en forma exclusiva por SEMANA debería ser la misma, aun si se acogen las observaciones que se le hicieron.

REGULAR, GRACIAS
El estudio hecho por los técnicos de Planeacion Nacional señala que a pesar de que "el porcentaje de población urbana afectada por la pobreza se redujo significativamente entre 1986 y 1988, pasando de 21.6% a 17.9% (...), a lo largo de 1988 se debilito la actividad productiva y la tasa de inflación superó las metas previstas". En términos concretos, Planeación estima que el crecimiento del producto interno bruto fue del 3.7% en el año, una cifra muy inferior al 5% que se había fijado inicialmente el gobierno y al 4.2% que fue anunciado en diciembre.

Semejante nivel de crecimiento, aunque bueno si se mide en términos latinoamericanos, no dejó de ser mirado con desaliento por quienes esperaban que a la economía colombiana "le fuera mejor en 1988. Al fin y al cabo, en 1987 se había conseguido un crecimiento del 5.3% y todo hacía pensar que la buena fortuna del país iba a continuar.

Sin embargo, la verdad es que 1988 resultó ser un año complicado en materia económica. A las vicisitudes que normalmente se presentan, hubo que agregar el efecto de las voladuras del oleoducto Caño Limón-Coveñas por parte del Ejército de Liberación Nacional, las dificultades con el clima -sequia y después invierno--, la disparada de la inflación, el contrabando de productos venidos de Venezuela, el bajo rendimiento de la cosecha cafetera y el crecimiento de las importaciones. Todas esas circunstancias se conjugaron para que la evolución de la economía fuera inferior a la esperada. En el caso del petróleo, por ejemplo, hay observadores que estiman que el terrorismo del ELN le costó al país medio punto porcentual en su tasa de crecimiento.

Sin embargo, aparte de todos esos hechos, hay gente que discute la responsabilidad del gobierno a lo largo de lo que el ministro de Hacienda describió hace unos meses como "un año turbulento". Concretamente, se han escuchado críticas en torno al manejo monetario que tuvo la economía durante 1988. Como se recordará, se comenzó con el pie izquierdo, cuando la famosa medida sobre las cuentas corrientes con promedios superiores a los 6 millones de pesos ocasionó una iliquidez aguda en el sistema financiero a partir de febrero del año pasado. Esa primera estrechez se agudizó cuando la Junta Monetaria decidió utilizar en forma masiva las Operaciones de Mercado Abierto (Omas) para limitar el crecimiento del circulante y así frenar la espiral inflacionaria. Como consecuencia, las tasas de interés se dispararon y el crédito del sector financiero se resintió profundamente.

Fue precisamente el efecto de esos dos factores el que ocasionó la discusión del jueves pasado en el Conpes.
En particular, el documento presentado por Planeación Nacional sostiene que una de las principales causas de lo ocurrido fue "la evolución del credito y las altas tasas de interés vigentes durante buena parte de 1988".

Esa afirmación les chocó particularmente al ministro de Hacienda y al gerente del Banco de la República, quienes sostuvieron que el manejo monetario fue el adecuado y que, más importante aún, hubo otros factores que incidieron en mayor grado en la mala fortuna de la economía. Cierto o no, la verdad es que se acordó que la nueva versión del documento incorpore esas explicaciones y que las críticas implícitas al manejo monetario sean más moderadas. Tal como le dijo ácidamente un observador a SEMANA, "si el gobierno acepta que la culpa de lo ocurrido el año pasado la tuvo el ELN, el clima y el contrabando de Venezuela, no hay jalón de orejas para nadie. En cambio, si se acepta que buena parte de lo que pasó fue ocasionado por el manejo monetario el responsable tiene nombre propio" .

Ese comentario pone de presente una vez más las diferentes tendencias que existen en el interior del equipo económico. Según los conocedores mientras el Ministerio de Hacienda le da más énfasis al cumplimiento de las metas en el campo monetario para controlar la inflación, Planeación Nacional opina que hay espacio para un manejo más holgado, para evitar que la producción se resienta. Aun que las diferencias no son en modo alguno amplias -como si ocurrio cuando Guillermo Perry hacía parte del gabinete-, son bastante notorias.
Mientras que el documento presentado al Conpes el jueves pasado sostiene que "la combinación de elevadas tasas de interés y restricciones a la liquidez de la economía afecto la actividad productiva", un informe de coyuntura escrito recientemente por los asesores de la Junta Monetaria afirma que "los excesos de oferta en los agregados monetarios tienden a tener más fácilmente efectos nocivos sobre las reservas internacionales y la inflación, que efectos beneficos sobre e ritmo de actividad".

CUESTA ARRIBA
Toda esa discusión ha servido como preámbulo para formular la politica económica para 1989. Por ahora se ha visto que se ha aflojado un poco la cuerda en el manejo monetario, sin que las consecuencias sean claras.
Hasta ahora no hay certeza sobre si la producción se ha desempeñado bien, a pesar de que algunos gremios y ciertos medios de prensa insisten en que hay recesión. Lo cierto es que las cifras no son claras. Tanto el documento de Planeación Nacional como el informe de los asesores de la Junta Monetaria dejan en claro que, aunque hay señales buenas y malas, en resumidas cuentas, lo peor ya pasó.
"La tendencia de menor crecimiento en la actividad productiva que se presentó en 1988, en particular en el último trimestre, ha tocado fondo en los últimos meses (...) Se desprende que los sectores agropecuario--sin café- y minería mostraron un gran dinamismo y que el comportamienlo de la industria cambió de tendencia". Tal como le dijo a SEMANA el ministro de Desarrollo, Carlos Arturo Marulanda, "del Conpes salimos con la convicción de que las perspectivas economicas están lo suficientemente consolidadas para el cumplimiento de las metas del plan macroeconómico".


No obstante, eso no quiere decir que los problemas hayan desaparecido. Aparte de que todavía no se sabe con certeza si el sector productivo va por buen camino ("como se puede hablar de las cifras a marzo si en ese mes sólo se trabajó durante diez días", comentó un observador), es claro que el Gobierno debe manejar ciertas cosas con cuidado. En particular, el documento de Planeación Nacional comenta con preocupación cómo Ecopetrol y Telecom han hecho pagos superiores a los programados, con lo cual, de seguir así ocasionarán un aumento del déficit del sector publico consolidado. Además se dice que "la situación del sector eléctrico en el primer trimestre presenta un panorama preocupante". Según el trabajo, se ha incumplido toda una serie de metas que plantean incógnitas que deberían resolverse con rapidez. "A estas alturas es dificil prever como va a manejarse el problema de la deuda del sector eléctrico a partir de julio", subraya Planeación Nacional .

Y ese no es el único caso. El metro de Medellin se encuentra en serias dificultades y amenaza con salir todavia más costoso de lo que es. Planeación sostiene que si no se reestructura rápidamente el credito que se le concedio, "el proyecto se vería totalmente paralizado en el segundo semestre".

Adicionalmente, todavía no es clara la posición del gobierno sobre el manejo monetario. Aunque se ha tratado de evitar restringir la liquidez de la economía y en consecuencia presionar un alza en las tasas de interés, no se sabe que va a pasar ahora. Planeación Nacional sostiene que hay espacio todavía para permitir un mayor crecimiento en el circulante, pero los asesores de la Junta Monetaria opinan en cambio que se deben aplicar los frenos gradualmente. Estos ultimos piensan que si la base monetaria sigue aumentando como va, ocasionaría una reducción en las reservas internacionales del país, un fenómeno que ya se observó durante el primer trimestre del año. Como consecuencia, recomiendan que se haga "una postergación de los gastos fiscales, en lìnea con los rezagos de los ingresos para disminuir así las necesidades del crédito del sector público no financiero ".

El problema de esa recomendación consiste en que Planeación Nacional sostiene que la recuperacion relativa de la economía y la mejoría en la tasa de desempleo fueron causadas por el gasto público. En consecuencia, el documento que se le presentó al Conpes sugiere todo lo contrario: "Es necesario acelerar los pagos de inversión realizados a través del gobierno central, en especial aquellos con un alto componente nacional, para garantizar un impacto favorable inmediato sobre la demanda y el eficiente desarrollo de los programas sociales con el gobierno".

La disyuntiva sobre si acelerar el gasto o no, debería ser definida con prontitud. Aunque las objeciones hechas por la Junta Monetaria deben tenerse en cuenta, también es importante que la producción sea estimulada, más cuando todavía hay dudas sobre la recuperación. En 1988 la excesiva prudencia en el manejo monetario fue la constante, con los consiguientes efectos sobre el credito y las tasas de interes. Falta ver ahora si en 1989 se sigue con la misma receta, a pesar del riesgo que corre el equipo económico, porque si las cosas vuel ven a salir mal, ya no será tan fácil echar el agua sucia por fuera de gobierno.-

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.