Jueves, 18 de diciembre de 2014

| 2013/09/21 04:00

Las ‘batallas’ de Minhacienda por el presupuesto

Mauricio Cárdenas tendrá que ponerse su armadura para capotear los chicharrones que le están apareciendo.

Las ‘batallas’ de Minhacienda por el presupuesto Foto: Jorge Restrepo

Los ministros de Hacienda suelen ser los funcionarios más impopulares de un gobierno. Se ganan la antipatía de los ciudadanos del común y hasta la de sus propios colegas del gabinete pues, en su función de velar porque el gasto público no se desborde, deben cuidar hasta el último centavo y esto implica que casi siempre se conviertan en el odioso ‘doctor no’ del paseo.

El momento más tenso del jefe de Hacienda es, sin duda, la discusión del presupuesto general de la Nación, que cada año se presenta al Congreso, pues los otros ministros siempre piden más para sus carteras y los congresistas reclaman lo propio para sus regiones, y la plata no estira.

Esta es la situación en la que se encuentra el ministro Mauricio Cárdenas, quien tramita en el Congreso el último presupuesto del gobierno Santos. Esta circunstancia le ha agregado una mayor tensión a este proyecto de ley, pues el país está en campaña electoral y con la reelección presidencial en perspectiva, cuando hay toda clase de tentaciones de gasto que le tocará controlar al ministro Cárdenas. Aunque hay que decir que la Ley de Garantías, que entra en rigor en breve, le pone un freno a estos apetitos gastones.

El monto del presupuesto, 203 billones de pesos, ya fue aprobado en las comisiones económicas conjuntas del Senado y la Cámara, pero hay nuevos compromisos de gasto, como los recursos para el sector agropecuario por 3 billones de pesos, que todavía no se sabe de dónde van a salir.

Que siga el cuatro por mil

Este es precisamente el primer gran desafío que tiene que enfrentar el ministro Cárdenas, pues deberá tramitar en las próximas semanas un proyecto de ley para asegurar la fuente de ingresos de la partida adicional que se destinará para el campo.

 Aunque el ministro de Hacienda dijo la semana pasada en las comisiones económicas que no se está cocinando una reforma tributaria –como algunos ya están pensando– y que esta iniciativa llevará un único artículo, la verdad es que muchos temen que al abrir la compuerta en materia tributaria, se despierte en el legislativo la tentación a introducir nuevas propuestas sobre impuestos.

Ya hay varias ideas sobre la mesa. Algunos miembros del liberalismo, por ejemplo, están proponiendo que se elimine la exención de impuestos a las empresas nacionales y extranjeras que explotan recursos naturales no renovables y que dichos dineros –que se estima serían 3,5 billones de pesos–  se destinen al sector agropecuario. 

La propuesta es del representante a la Cámara por Cundinamarca Joaquín Camelo y retoma la idea que el año pasado presentó el director del Partido Liberal, Simón Gaviria. La intención es que los valores que paguen las empresas que explotan recursos naturales por concepto de regalías no sean aceptados ni como costo ni como reducción del impuesto sobre la renta.

Algunos otros parlamentarios han hablado de otras opciones como gravar los dividendos o quitarle un punto a las cajas de compensación familiar. En este sentido le espera una dura batalla al ministro Cárdenas, quien ha dicho que la idea más viable y que respalda el gobierno es la de diferir, por un año más, la reducción de la tarifa del cuatro por 1.000.  

Meta volante de la Regla Fiscal

Otro enorme desafío del ministro de Hacienda es que, a diferencia del pasado, ahora el país tiene que cumplir con la llamada Regla Fiscal, una especie de camisa de fuerza que se impuso el propio gobierno. Esta ley, que busca que las finanzas públicas sean sostenibles y contribuyan a la estabilidad de la economía, tendrá su primera meta volante en 2014, es decir el ministro Cárdenas tiene que vigilar que se cumpla el principio sagrado que quedó en esta ley, que consiste en que el déficit fiscal del país se reduzca año tras año.

Pero los temas alrededor del presupuesto no son los únicos retos del ministro Cárdenas. Varios chicharrones han surgido en los últimos días.

Bajonazo a los salarios

Uno de ellos tiene que ver con la sentencia del Consejo de Estado que eliminó el pago de las primas de salud y localización que reciben los congresistas que ascienden aproximadamente a 8 millones de pesos al mes. Cárdenas ha puesto el grito en el cielo porque esta decisión no solo afectará a los parlamentarios, con una reducción del 30 por ciento del ingreso, sino a otros altos cargos del Estado. 

Según el ministro, esta sentencia se extendería a otros 1.900 servidores públicos, entre ellos magistrados de los tribunales, de las altas cortes, jueces, magistrados auxiliares, funcionarios de la Fiscalía y la Procuraduría y obviamente de los niveles altos de los ministerios. La razón es que al bajar el ingreso de los congresistas, el resto de las ramas del Estado no puede quedar con salarios más altos, por lo que se tendría que ajustar a esa nueva circunstancia. “Es una decisión equivocada porque la remuneración tiene que estar acorde con lo que el país exige de estos funcionarios”, dijo el ministro, que está buscando fórmulas para resolver este lío.

La fórmula de la gasolina

Otro gran desafío que le espera a Cárdenas es darle cumplimiento al fallo de la Corte Constitucional que dejó sin piso el Fondo de Estabilización del Precio de los Combustibles, y esto sí que es un chicharrón porque implicará recalcular la fórmula del precio de la gasolina, un debate en el que todo el mundo quiere meter la mano.

Para empezar, tendrá que manejar las diferencias que tiene sobre este tema con su nuevo colega de gabinete, Amylkar Acosta.  Aunque los dos funcionarios se conocen de tiempo atrás y fueron colegas en la junta directiva de Ecopetrol, la relación ahora en el alto gobierno no será fácil, porque el ministro de Minas llegó con unas ideas contrarias a las que ha defendido Cárdenas.

Acosta es partidario de bajarle 1.000 pesos al precio de la gasolina y está dispuesto a dar esta batalla. Mientras tanto, el ministro de Hacienda, que es el encargado de la plata, afirma que una disminución de esta naturaleza le representaría a la Nación dejar de recibir 2,7 billones de pesos. 

La venta de Isagén

Pero este no es el único encontrón. Mientras el ministro de Minas se opone a la venta de Isagén, el de Hacienda la considera una estrategia acertada y conveniente para el país. El asunto es que, como dice el propio Cárdenas, las carteras de Hacienda y Minas son ministerios hermanos que deben trabajar en armonía porque sus decisiones son de trascendencia macroeconómica, dado que se trata del sector que genera los mayores recursos del Estado.

Rifirrafe con mintransporte

Ahora bien, hay otras tensiones bastante fuertes con otras carteras.  El proyecto de ley que presentó la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, para crear la Agencia Nacional de Seguridad Vial está causando una nueva polémica con Hacienda. Cárdenas dijo en la Comisión Sexta del Senado que quería mirar con más detalle el tema porque la nueva entidad demandará 27.000 millones de pesos. 

Eso provocó que la ministra estallara en cólera y amenazara con renunciar si no salía adelante la iniciativa. El rifirrafe entre los dos ministros no es nuevo, ya se han dado varios hechos recientes que muestran que hay marcadas diferencias entre las dos carteras.

El ministro Cárdenas no solo tendrá que capotear las diferencias con sus colegas de gabinete, sino también atender las pretensiones de muchos sectores que siguen demandando recursos. En este sentido, hay un tema muy complicado que tiene que manejar el titular de Hacienda. Se trata de la situación de los cafeteros. 

A pesar de que la producción se está recuperando y este año llegará a los 10 millones de sacos y el próximo podría elevarse a 12 millones, el precio del grano está en el punto más deprimido de los últimos cinco años. Seguramente las voces cafeteras no se harán esperar para pedir que el Plan de Apoyo al Ingreso del Caficultor (PIC) se extienda por un año más.

El gobierno no quiere saber más de paros, por lo que seguramente esta presión haría que se extienda el subsidio, lo que significa 900.000 millones de pesos. Esto quiere decir que de entrada una tercera parte de los recursos adicionales para el agro ya estaría comprometida en un solo sector. 

En síntesis, el ministro tendrá que vestirse con una fuerte armadura si quiere cumplir su misión de ser el guardián de las finanzas públicas y hacer malabares para que la plata alcance para todos.

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