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| 10/22/2001 12:00:00 AM

Las dos caras

¿Cuáles serán las consecuencias de la actual turbulencia económica internacional para el país ?

Por estos dias hay una mala noticia para Colombia, pero también una buena. La mala es que, a raíz de los atentados terroristas recientes, la recesión global es un hecho, y ningún país, por blindado o aislado que esté, escapa del bajonazo. La buena es que el precio del petróleo probablemente estará más alto y las tasas de interés más bajas de lo presupuestado antes del 11 de septiembre. Algo que puede en alguna medida compensar los efectos negativos que tendrá el desplome del aparato productivo mundial.

La primera vía de ‘contagio’ de la recesión hacia Colombia son las exportaciones. Es bien sabido que la ventas externas han sido la tabla de salvación para las empresas del país en años recientes. En particular las llamadas exportaciones no tradicionales —las distintas a café, carbón y petróleo—. En los últimos meses, sin embargo, éstas ya habían empezado a perder impulso debido a las menores compras por parte de Estados Unidos. Pero si la economía de este país pasa de la desaceleración que traía a la recesión que ahora se pronostica la caída será mayor. El efecto es grande si se tiene en cuenta que el año pasado Colombia vendió 6.500 millones de dólares a Estados Unidos —la mitad del total exportado—.

La otra cara de la moneda de las exportaciones es el petróleo. Hay razones para pensar que el precio del crudo será en adelante cerca de cuatro dólares por barril más alto. En un año, esto podría significar cerca de 300 millones de dólares adicionales en divisas para Colombia. No obstante con el tiempo el impacto podría ser menor pues los campos petroleros del país están en declive y la guerrilla no siempre deja sacar el crudo. Pero hay un efecto positivo adicional por otro lado, y es que el petróleo impulsaría las economías de Venezuela y Ecuador, que son importantes clientes de las empresas colombianas.

La segunda vía de ‘contagio’ de la crisis hacia países como Colombia son los mercados financieros. Los inversionistas no van querer prestarles plata a los gobiernos de países emergentes ni a las empresas establecidas en ellos. “Como las acciones y otros títulos se han puesto tan baratos en Estados Unidos se vuelve más difícil justificar inversiones riesgosas en el exterior. Se pueden obtener las mejores rentabilidades sin tener que acudir a los mercados emergentes”, explica Rafael de la Fuente, economista del banco europeo BNP Paribas.

Esto es particularmente grave para países como Argentina, que necesitan pedir plata prestada para financiar su déficit fiscal. El gobierno colombiano, por fortuna, financió por anticipado el faltante de 2001 y casi la mitad del de 2002. De manera que el país tiene con qué aguantar por unos meses más la sequía de capitales externos.

La buena noticia por el lado de los mercados financieros internacionales son las tasas de interés. Ya habían bajado un 3 por ciento este año. A raíz de los atentados bajaron medio punto más y todavía se esperan nuevos descensos. “Por cada punto porcentual de reducción en las tasas de interés externas el gobierno se ahorra cerca de 40 millones de dólares anuales en intereses y el sector privado cerca de 170 millones”, afirma Juan Mario Laserna, director de Crédito Público en el Ministerio de Hacienda.

En resumen, la crisis económica que se ha desatado en el mundo tendrá para Colombia consecuencias negativas y positivas. Pero las primeras van a pesar más que las segundas. Al fin y al cabo, como dice la filosofía de Perogrullo, es mejor ser rico que ser pobre. Como es mejor que no haya una recesión global a que la haya.
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