Lunes, 20 de octubre de 2014

| 2013/06/29 02:00

Las perlas tras el caso InterBolsa

Las cuatro reclamaciones más cuantiosas por el descalabro de InterBolsa, aparte del Fondo Premium, muestran las graves irregularidades que se dieron.

La audiencia de imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento para los implicados en el caso se aplazará cerca de un mes, mientras se resuelve una apelación de los abogados de la defensa. Foto: Alejandro Acosta / Dinero

Hace ocho meses estalló el escándalo de InterBolsa. Apartir de allí comenzó la tragedia para todos aquellos que confiaron su dinero a este grupo y que hoy solo registran pérdidas. La semana pasada, en la audiencia de imputación de cargos y solicitud de medida de aseguramiento en contra de los implicados en este caso, las víctimas se acreditaron ante el juez y la Fiscalía, con la esperanza de recuperar algo de lo invertido.

Las reclamaciones que hacen unas 1.600 personas, naturales y jurídicas, ascienden a 188.000 millones de pesos, sin contar el Fondo Premium, un capítulo aparte en esta historia. Pero la aceptación de los perjudicados no ha sido un tema fácil en el arranque del proceso judicial. 

De la lista aceptada por la Fiscalía y el juez, los abogados de los implicados objetaron a los liquidadores de InterBolsa y a Alianza Fiduciaria. Esto obligó a posponer la audiencia de imputación de cargos hasta que un juez de segunda instancia resuelva el recurso de apelación y decida a quiénes se reconocerá en calidad de víctimas.

Los reclamantes de Premium deberán esperar, pues la Fiscalía pidió excluirlos del listado de víctimas dado que esta será otra investigación penal que arrancará más adelante. Esta decisión no fue compartida por los abogados de los inversionistas de ese fondo, que opinan que los dos temas están estrechamente ligados, incluso se pueden cruzar las víctimas de uno y otro.

Dentro de las víctimas sobresalen cuatro casos que en su conjunto se convierten en los mayores reclamantes, con un monto de 92.000 millones de pesos. Se trata de dos grandes accionistas del grupo InterBolsa: la AFP Protección y la empresa Mansarovar Energy Colombia. Los otros dos casos son Alianza Fiduciaria, que quedó atrapada con los ‘repos’ de Fabricato, y el banco BBVA al que no le pagaron un crédito.

A través de estas cuatro víctimas se demuestran las graves irregularidades que se cometieron en el manejo de InterBolsa. Estas son sus historias.

Mansarovar, atrapada en los ‘repos’

Un conocido cliente de InterBolsa terminó de accionista por culpa de los ‘repos’ con la acción del grupo. 

Mansarovar Energy Colombia es una compañía proveedora de servicios en el sector de hidrocarburos y que tiene entre sus socios a Ecopetrol.

Pues bien, esta empresa, como muchas otras que eran clientes de InterBolsa,  le confiaban al grupo los excedentes de tesorería para ser invertidos de la mejor manera. En estas operaciones de manejo de liquidez, Mansarovar participó en el mercado de los‘repos’con las acciones del propio Grupo InterBolsa, en un volumen de 13 millones de títulos, equivalentes al 6,5 por ciento de las acciones en circulación del grupo.

El asunto es que cuando dichos ‘repos’ se incumplieron se hizo efectiva la garantía y Mansarovar se quedó con las acciones, pero también con la pérdida estimada en unos 9.500 millones de pesos, pues con la caída del Grupo InterBolsa su acción no vale nada.

Para muchos este es un claro ejemplo de cómo los accionistas utilizaban a los clientes como mecanismo para proveerse liquidez. Hacer ‘repos’ con las acciones de los mismos dueños es visto por muchos como un autopréstamo. Además, en el caso de la acción del Grupo InterBolsa esta no era ni siquiera líquida, lo que aumentaba el riesgo para quien la tomara.

Protección en medio de un lío


Sin proponérselo, la AFP del Grupo Sura terminó como gran accionista del Grupo InterBolsa, perdiendo 55.000 millones de pesos.

Este lío llegó a las manos del Grupo Sura, por la vía de ING, la administradora de pensiones y cesantías que el grupo holandés tenía en Colombia. La cronología de la historia es la siguiente. El 25 de julio de 2011, el Grupo Sura anunció públicamente la adquisición de los activos de ING en América Latina, incluyendo la sociedad administradora de fondos de pensiones y cesantías en Colombia. 

El 23 de septiembre, en información eventual en la Superintendencia Financiera, el Grupo de Inversiones Suramericana informó que “no es aún controlante de ING Colombia por lo que no tiene injerencia en las decisiones de inversión de esta última ni en las decisiones de inversión respecto de los fondos que esta administra”. Así se pactó en el contrato, hasta que se perfeccionara la compra, lo que se hizo el 29 de diciembre de ese mismo año.

Pues bien, en el transcurso de este tiempo se dio la famosa transacción entre ING y el Grupo InterBolsa, una operación que ha llamado la atención de las autoridades y que muchos observadores del caso creen que está teñida de irregularidades. 

Hay varios elementos que levantan las sospechas. En primer lugar, que entre agosto y octubre de 2011, ING fue comprando poco a poco, en el mercado secundario, acciones del Grupo InterBolsa hasta hacerse al 10,4 por ciento de este, equivalente a 22 millones de acciones que, a precios de entonces, suman 55.000 millones de pesos. Es decir, las transacciones se hicieron en el lapso durante el cual el Grupo Sura estaba perfeccionamiento la compra, pero aún no participaba de las decisiones de inversión de ING.

Un conocedor del mercado de valores, consultado por esta revista, afirma que generalmente en este tipo de negocios, cuando se trata de inversionistas institucionales como era el caso de ING, lo lógico es hacer una emisión primaria con condiciones privilegiadas, y no se acude al mercado secundario, como sí se hizo, máxime cuando están comprando con las carteras compuestas por los dineros de los afiliados. Tampoco se hizo una debida diligencia ni se llevó a la junta directiva el tema.

Otro detalle aún más extraño, según fuentes bien informadas, es que los vendedores fueron empresas de accionistas de InterBolsa o vinculadas con el mismo Grupo. Entre ellas, Compañía Colombiana de Capitales (Kapital S.A.) y Valores Incorporados. La primera de Tomás Jaramillo y Juan Carlos Ortiz y la segunda, fundada por Ortiz y parte del entramado del Fondo Premium. Esto podría significar que se saltaron las normas que indican que debe informarse a la Superintendencia Financiera sobre toda operación preacordada entre accionistas.

Y un dato aún más curioso es que el vicepresidente de inversiones de ING, para entonces, era Felipe Gaviria Frank un cercano amigo de Tomás Jaramillo y de  Luis David Peña, accionista de InterBolsa, y de Proyectar Valores, en su momento. Una vez se retiró de ING, Gaviria se fue a trabajar a Fore Front, una firma relacionada con InterBolsa. Justamente, por este caso, la Superintendencia Financiera le abrió pliego de cargos e investiga la forma como se hizo la operación.

Pues bien, volviendo a la historia, a punto de despedirse el año 2011, se cierra la operación entre ING y el Grupo Sura y ya el hecho está consumado: Protección es accionista del Grupo InterBolsa, algo que no estaba en sus planes. Se sabe que de corroborarse todas las irregularidades que se sospechan en este negocio, Protección iniciaría acciones de repetición y de resarcimiento o indemnización contra quienes afectaron los intereses de esta empresa.

BBVA: el último crédito

La deuda con el banco español fue el puntillazo final de la caída de InterBolsa. Alianza Fiduciaria quedó montada en los ‘repos’ de Fabricato.

En estos dos casos también los reclamantes consideran que hubo malos manejos por parte de los administradores del Grupo InterBolsa. En el caso del BBVA la pérdida asciende a 17.000 millones de pesos y para Alianza Fiduciaria a 7.000 millones.

El primero de noviembre del año pasado marcó la caída de la comisionista InterBolsa y ese mismo día, sabiendo que estaba al borde del abismo y que probablemente no podría pagar, tomó un crédito intradía con el banco español por 20.000 millones de pesos, de los cuales no pagó 17.000 millones. 

Aunque la comisionista cumplió con las obligaciones del día a otros bancos, al BBVA no le alcanzó a pagar todo. Hay indicios de que InterBolsa podría haber utilizado este dinero para cubrir faltantes de ‘repos’ de Fabricato y demostrar liquidez. El presidente del BBVA, Óscar Cabrera, denunció que la comisionista incurrió en dolo por la forma como utilizó el crédito que se le otorgó.

La otra gran víctima es Alianza Fiduciaria, firma que fondeaba los ‘repos’ de Fabricato que, al colapsar este mercado, se quedó con las garantías, es decir con títulos de la textilera, pero cuando su precio ya se había desplomado. El hecho es que uno de los delitos que ha encontrado la Fiscalía en su investigación es la presunta manipulación en el precio de la acción de Fabricato. Según Alianza Fiduciaria esto significaría que la acción de la textilera no se movía por las fuerzas del mercado, sino artificialmente, y en este sentido se sienten defraudados. La Fiduciaria adquirió muchos de los ‘repos’ cuando la acción estaba casi en 90 pesos, y hoy no supera los 15 pesos.

El asunto es que  todavía queda mucha tela por cortar en el proceso judicial del caso InterBolsa. Por ahora las víctimas seguirán esperando.

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