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| 12/6/2014 10:00:00 PM

Las ventajas de la devaluación

El dólar dio un gran salto y sobrepasó los 2.300 pesos, superando todos los pronósticos.

Hace un año el dólar era el verdugo de muchos sectores de la economía, pues andaba por el piso. En 2013 se completaron cuatros años de revaluación del peso, periodo que coincidió con la firma de varios tratados de libre comercio que pusieron a la industria manufacturera y a la agroindustria en una compleja coyuntura. El dólar barato golpeó a las empresas exportadoras, pues les significó recibir menos pesos por sus ventas externas y les quitó competitividad. Paralelamente, los importados que se enfrentan con la producción nacional se beneficiaron con la tasa de cambio.

Sin duda, en esos años los que más sufrieron con la caída del dólar fueron los cafeteros, para quienes la revaluación del peso se convirtió en la otra roya del café. Ese momento coincidió además, con una época de baja producción y menores precios internacionales, lo que casi acaba con esa industria.
Pero hoy los astros cambiaron de posición. El dólar anda por la estratosfera. Hace unos meses nadie hubiera apostado a tener una tasa de cambio de 2.300 pesos, nivel al que llegó la semana pasada. A comienzos de este año, la mayoría de analistas pronosticó que la divisa norteamericana terminaría 2014 a 1.950 pesos, en promedio. Ya todos se rajaron.

Con el cambio en la postura monetaria en la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos y el desplome del precio del petróleo, el dólar ha subido en todo el mundo.

En Colombia –en lo corrido del año– el peso se ha devaluado 19 por ciento, y es una de las tres monedas más depreciadas del planeta detrás del rublo ruso, que ha retrocedido más del 60 por ciento y del peso argentino que ha perdido 23 por ciento.

Paradójicamente el fortalecimiento del dólar, que en algunas coyunturas puede ser un dolor de cabeza para el gobierno y las autoridades monetarias, en esta ocasión se ha convertido en una especie de salvavidas.

Por ejemplo, la devaluación amortigua el impacto negativo que tiene la caída del precio del petróleo. No la compensa plenamente, pero sí ayuda a mitigar los efectos sobre las finanzas públicas, dice el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas. Con el actual nivel de tasa de cambio, la reducción del precio se amortigua en aproximadamente un 50 por ciento.

Algunas cuentas indican que por cada dólar que baje el precio del petróleo, los ingresos fiscales se reducen en 420.000 millones de pesos. Pero, en el otro lado de la balanza, por cada 10 pesos que se deprecie la moneda colombiana, el gobierno recibe 321.000 millones de pesos adicionales en las exportaciones del crudo.

Para Daniel Velandia, de la firma Credicorp Capital, si el precio del barril de petróleo Brent se mantiene en 70 dólares por un tiempo considerable, las finanzas públicas no saldrán tan afectadas siempre y cuando el dólar se mantenga alrededor de 2.300 pesos. Es decir, esta divisa se está convirtiendo en un elemento estabilizador que evitará un deterioro de la economía.

La devaluación también se ha convertido en un redentor para el sector cafetero. La tasa de cambio alta ha llegado justamente cuando el precio del grano en el mercado internacional está alrededor de 2 dólares la libra, lo que ha mejorado los ingresos de los cultivadores.

Pero como sucede en economía, no todos los sucesos dejan contentos por igual. Con una mayor devaluación los primeros que se ven afectados son los turistas internacionales. Para este final de año se encarecerán los tiquetes aéreos al exterior.

Con un dólar caro también se afectarán los productos importados masivamente al país, que han tenido un buen crecimiento en ventas este año: carros, electrodomésticos y artículos de tecnología.

Hay que decir también que quienes están endeudados en dólares pueden verse afectados con la devaluación, pues ahora necesitarán muchos más pesos para comprar la divisa gringa. Las obligaciones externas del sector privado alcanzan los 40.000 millones de dólares mientras que las del gobierno llegan a 56.000 millones. En este sentido, para el ejecutivo el alza del dólar se podría convertir en un arma de doble filo. Aunque recibe mayores ingresos en un bolsillo, los tiene que sacar del otro para pagar el servicio de la deuda. Sin embargo, sumando y restando, al gobierno le conviene más en este momento una mayor devaluación.

Lo que más preocupa a los analistas y a los empresarios es la volatilidad de la tasa de cambio que hace difícil cualquier planeación. El gran interrogante ahora es ¿qué rumbo tomará la divisa el año entrante? Los analistas barajan varios escenarios, pero todos están atados a lo que pase con el precio del petróleo. Si repunta y se sitúa alrededor de los 80 dólares, es de esperarse que el precio del dólar baje de los niveles actuales.

Pero en el comportamiento de la divisa también influirá la política monetaria de los Estados Unidos. Se espera que a mediados o finales del próximo año la FED comience a subir las tasas de interés, poniendo fin a la política expansiva tras la crisis financiera de 2008. Andrés Pardo, de Corficolombiana, dice que también se esperan decisiones de la eurozona y de Japón, que, al contrario de Estados Unidos, inyectarán más liquidez a sus economías y podrían reducir sus tasas de interés para tratar de salir de la recesión en que se encuentran estas naciones desarrolladas.

Con todas estas variables a favor y en contra, nuevamente se ve muy complicado el panorama. Pero ya hay algunas proyecciones. Los analistas esperan que el dólar esté en un nivel promedio entre 2.100 y 2.200 pesos. Otros más arriesgados creen que así como subió como espuma caerá como coco. Hay quienes apuestan que la divisa bajará el año entrante a 1.850 pesos. ¿Quién tendrá la razón?
Lo cierto es que, por ahora, al gobierno se la apareció la virgen con la devaluación, en medio de un panorama económico cada vez más complicado donde el dólar nuevamente vuelve a ser el rey.

Quiénes ganan y quiénes pierden

• Gana el gobierno porque por cada 10 pesos que se deprecie la moneda, recibe 321.000 millones de pesos adicionales, que le ayudan a contrarrestar lo que pierde por el desplome del petróleo.

• Ganan los exportadores y los caficultores porque recibirán mayores ingresos por sus exportaciones. La devaluación es un alivio en momentos en que las exportaciones colombianas caen 3 por ciento en los primeros diez meses del año.

• Pierden los importadores porque se encarecen los precios de los productos que traen del exterior (carros, electrodomésticos, tecnología).

• Pierden los viajeros que van de turismo al exterior porque según la Asociación del Transporte Aéreo en Colombia (Atac) ahora tendrán que pagar más por los pasajes y llevar más dólares para gastar. 
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