Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2000/10/16 00:00

‘LatinW@r’

La pelea que libran socios, inversionistas y la firma de Violy McCausland por la quiebra de la firma de su hijo en Internet está que arde.

‘LatinW@r’

Para nadie es un misterio que el mundo de los negocios en Internet es como subirse a una montaña rusa. Un día los inversionistas ‘coronan’ y hacen millones de dólares y al otro sus capitales se desmoronan como un castillo de naipes. Pero hace un tiempo —desde el bajonazo de Nasdaq— se volvió mucho más frecuente el vértigo de la caída que la adrenalina de la subida, con lo que muchas compañías de Internet han fenecido en el camino. El último caso fue el de Latin Advisor, una empresa business to business (B2B) cuyas guerras internas, demandas pendientes y perfil de sus protagonistas hacen que su quiebra sea más sonora que las innumerables que se extinguen en el anonimato. Latin Advisor no sólo tuvo su bajonazo sino que se descarriló en el camino. Y el epílogo puede ser como para alquilar balcón.



¿Quien tuvo la culpa?

El primer capítulo de la historia se escribió cuando Para nadie es un misterio que el mundo de los negocios en Internet es como subirse a una montaña rusa. Un día los inversionistas ‘coronan’ y hacen millones de dólares y al otro sus capitales se desmoronan como un castillo de naipes. Pero hace un tiempo —desde el bajonazo de Nasdaq— se volvió mucho más frecuente el vértigo de la caída que la adrenalina de la subida, con lo que muchas compañías de Internet han fenecido en el camino. El último caso fue el de Latin Advisor, una empresa business to business (B2B) cuyas guerras internas, demandas pendientes y perfil de sus protagonistas hacen que su quiebra sea más sonora que las innumerables que se extinguen en el anonimato. Latin Advisor no sólo tuvo su bajonazo sino que se descarriló en el camino. Y el epílogo puede ser como para alquilar balcón.



¿Quien tuvo la culpa?

El primer capítulo de la historia se escribió cuando
Latin Advisor fue constituido en Colombia en octubre del año pasado por el joven Henry Harper (48 por ciento), su mamá, la célebre banquera de inversión Violy McCausland (48 por ciento) y Rodolfo Moseres, primo de Harper, a través de la empresa Para nadie es un misterio que el mundo de los negocios en Internet es como subirse a una montaña rusa. Un día los inversionistas ‘coronan’ y hacen millones de dólares y al otro sus capitales se desmoronan como un castillo de naipes. Pero hace un tiempo —desde el bajonazo de Nasdaq— se volvió mucho más frecuente el vértigo de la caída que la adrenalina de la subida, con lo que muchas compañías de Internet han fenecido en el camino. El último caso fue el de Latin Advisor, una empresa business to business (B2B) cuyas guerras internas, demandas pendientes y perfil de sus protagonistas hacen que su quiebra sea más sonora que las innumerables que se extinguen en el anonimato. Latin Advisor no sólo tuvo su bajonazo sino que se descarriló en el camino. Y el epílogo puede ser como para alquilar balcón.



¿Quien tuvo la culpa?

El primer capítulo de la historia se escribió cuando
Latin Advisor fue constituido en Colombia en octubre del año pasado por el joven Henry Harper (48 por ciento), su mamá, la célebre banquera de inversión Violy McCausland (48 por ciento) y Rodolfo Moseres, primo de Harper, a través de la empresa TradeLink (4 por ciento). La idea era tan concreta como audaz: montar un sitio en Internet para que las empresas de sectores como la construcción, autopartes, textiles y plásticos hicieran negocios en línea. Con el proyecto sobre el papel Harper se fue con maletín en mano en busca de inversionistas por toda América Latina. Y no les fue mal. En cuatro meses lograron montar oficinas en Bogotá, Buenos Aires y Sao Paulo y recoger cerca de 4,5 millones de dólares en la primera ronda de financiación (2,5 en Colombia y dos en el resto del hemisferio). Suma nada despreciable para que fuera manejada por Henry Harper, de escasos 25 años y sin mayor experiencia laboral.

Es cierto que en el frenético y asombroso mundo de Internet es común ver billonarios antes de que lleguen a la pubertad. Pero en el caso de Latin Advisor no fue precisamente que detrás del proyecto estuviera el Jeff Bezos criollo o se gestara una idea genial que fuera a revolucionar los negocios virtuales. Los inversionistas que le giraron a Latin Advisor lo hicieron por la persona que ellos consideraban que estaba detrás del negocio: Violy McCausland, una especie de rey Midas de la banca de inversión en Nueva York. Y ahí está el epicentro del conflicto que hoy tiene en una batalla campal a inversionistas, empleados, socios y a la prestigiosa firma Para nadie es un misterio que el mundo de los negocios en Internet es como subirse a una montaña rusa. Un día los inversionistas ‘coronan’ y hacen millones de dólares y al otro sus capitales se desmoronan como un castillo de naipes. Pero hace un tiempo —desde el bajonazo de Nasdaq— se volvió mucho más frecuente el vértigo de la caída que la adrenalina de la subida, con lo que muchas compañías de Internet han fenecido en el camino. El último caso fue el de Latin Advisor, una empresa business to business (B2B) cuyas guerras internas, demandas pendientes y perfil de sus protagonistas hacen que su quiebra sea más sonora que las innumerables que se extinguen en el anonimato. Latin Advisor no sólo tuvo su bajonazo sino que se descarriló en el camino. Y el epílogo puede ser como para alquilar balcón.



¿Quien tuvo la culpa?

El primer capítulo de la historia se escribió cuando
Latin Advisor fue constituido en Colombia en octubre del año pasado por el joven Henry Harper (48 por ciento), su mamá, la célebre banquera de inversión Violy McCausland (48 por ciento) y Rodolfo Moseres, primo de Harper, a través de la empresa TradeLink (4 por ciento). La idea era tan concreta como audaz: montar un sitio en Internet para que las empresas de sectores como la construcción, autopartes, textiles y plásticos hicieran negocios en línea. Con el proyecto sobre el papel Harper se fue con maletín en mano en busca de inversionistas por toda América Latina. Y no les fue mal. En cuatro meses lograron montar oficinas en Bogotá, Buenos Aires y Sao Paulo y recoger cerca de 4,5 millones de dólares en la primera ronda de financiación (2,5 en Colombia y dos en el resto del hemisferio). Suma nada despreciable para que fuera manejada por Henry Harper, de escasos 25 años y sin mayor experiencia laboral.

Es cierto que en el frenético y asombroso mundo de Internet es común ver billonarios antes de que lleguen a la pubertad. Pero en el caso de Latin Advisor no fue precisamente que detrás del proyecto estuviera el Jeff Bezos criollo o se gestara una idea genial que fuera a revolucionar los negocios virtuales. Los inversionistas que le giraron a Latin Advisor lo hicieron por la persona que ellos consideraban que estaba detrás del negocio: Violy McCausland, una especie de rey Midas de la banca de inversión en Nueva York. Y ahí está el epicentro del conflicto que hoy tiene en una batalla campal a inversionistas, empleados, socios y a la prestigiosa firma Violy, Byorum & Partners (vb&p).

Según diferentes inversionistas consultados por SEMANA, Harper mencionó en repetidas ocasiones el nombre de McCausland y su banco, vb&p, como eje fundamental del proyecto. “La razón principal por la cual los cincuenta y pico inversionistas le metimos plata a Latin Avisor era porque existía un respaldo gerencial, administrativo y de gestión en la consecución de recursos por parte de vb&p”, dijo un inversionista que no quiso revelar su nombre. Por otro lado, Thomas Unger, un conocido empresario de Brasil y ex empleado de Latin Advisor, le dijo a la Para nadie es un misterio que el mundo de los negocios en Internet es como subirse a una montaña rusa. Un día los inversionistas ‘coronan’ y hacen millones de dólares y al otro sus capitales se desmoronan como un castillo de naipes. Pero hace un tiempo —desde el bajonazo de Nasdaq— se volvió mucho más frecuente el vértigo de la caída que la adrenalina de la subida, con lo que muchas compañías de Internet han fenecido en el camino. El último caso fue el de Latin Advisor, una empresa business to business (B2B) cuyas guerras internas, demandas pendientes y perfil de sus protagonistas hacen que su quiebra sea más sonora que las innumerables que se extinguen en el anonimato. Latin Advisor no sólo tuvo su bajonazo sino que se descarriló en el camino. Y el epílogo puede ser como para alquilar balcón.



¿Quien tuvo la culpa?

El primer capítulo de la historia se escribió cuando
Latin Advisor fue constituido en Colombia en octubre del año pasado por el joven Henry Harper (48 por ciento), su mamá, la célebre banquera de inversión Violy McCausland (48 por ciento) y Rodolfo Moseres, primo de Harper, a través de la empresa TradeLink (4 por ciento). La idea era tan concreta como audaz: montar un sitio en Internet para que las empresas de sectores como la construcción, autopartes, textiles y plásticos hicieran negocios en línea. Con el proyecto sobre el papel Harper se fue con maletín en mano en busca de inversionistas por toda América Latina. Y no les fue mal. En cuatro meses lograron montar oficinas en Bogotá, Buenos Aires y Sao Paulo y recoger cerca de 4,5 millones de dólares en la primera ronda de financiación (2,5 en Colombia y dos en el resto del hemisferio). Suma nada despreciable para que fuera manejada por Henry Harper, de escasos 25 años y sin mayor experiencia laboral.

Es cierto que en el frenético y asombroso mundo de Internet es común ver billonarios antes de que lleguen a la pubertad. Pero en el caso de Latin Advisor no fue precisamente que detrás del proyecto estuviera el Jeff Bezos criollo o se gestara una idea genial que fuera a revolucionar los negocios virtuales. Los inversionistas que le giraron a Latin Advisor lo hicieron por la persona que ellos consideraban que estaba detrás del negocio: Violy McCausland, una especie de rey Midas de la banca de inversión en Nueva York. Y ahí está el epicentro del conflicto que hoy tiene en una batalla campal a inversionistas, empleados, socios y a la prestigiosa firma Violy, Byorum & Partners (vb&p).

Según diferentes inversionistas consultados por SEMANA, Harper mencionó en repetidas ocasiones el nombre de McCausland y su banco, vb&p, como eje fundamental del proyecto. “La razón principal por la cual los cincuenta y pico inversionistas le metimos plata a Latin Avisor era porque existía un respaldo gerencial, administrativo y de gestión en la consecución de recursos por parte de vb&p”, dijo un inversionista que no quiso revelar su nombre. Por otro lado, Thomas Unger, un conocido empresario de Brasil y ex empleado de Latin Advisor, le dijo a la revista Punto-com, especializada en Internet: “¿Que si fue utilizado el nombre de vb&p? ¡Claro que sí! Así fue como se vendió el proyecto en toda Latinoamérica. No es un misterio. El nombre y el logotipo aparecen en el folleto oficial del proyecto”.

Con ese respaldo, dicen quienes le metieron plata, muchos inversionistas se vincularon y giraron sus recursos a una cuenta del First Union Bank en Miami. Si bien Harper le admitió a Punto-com que utilizó el logotipo de vb&p en presentaciones, dejó manifiesto que “es el trabajo del inversionista el de hacer una debida diligencia y no hacerse el ‘tonto”. Pero una cosa es el poder de convocatoria que tenga Violy entre los capitalistas latinoamericanos y los contactos que se utilicen para montar un negocio en el cual ella participa y otra muy distinta responder por ese negocio. En entrevista por escrito con SEMANA Violy McCausland dejó muy en claro su posición: “Quiero que quede claro que vb&p no tiene ningún vínculo con Latin Advisor, nunca se le pidió que invirtiera en el proyecto... Mi participación en la compañía fue como inversionista y presidente del directorio. No se puede inferir, a partir de ahí, que yo iba a encargarme del día a día de Latin Advisor”.



Algo anda mal

Los problemas comenzaron el 12 de junio de este año, fecha en la cual se inauguraba el sitio

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