Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/04/26 00:00

LIOS CONYUGALES

El matrimonio entre los Gilinski y el Sindicato en Bancolombia entró en crisis. ¿Habrá <BR>reconciliación o separación de bienes?

LIOS CONYUGALES

La noticia en el mundo de los negocios colombiano la semana pasada fue el agrio
enfrentamiento entre la familia Gilinski _antiguos dueños del Banco de Colombia_, y el Sindicato Antioqueño
_actual accionista mayoritario de Bancolombia (entidad que surgió de la fusión entre la institución antes
mencionada y elBanco Industrial Colombiano (BIC)_. El primer round de la disputa se llevó a cabo durante la
asamblea de accionistas de Bancolombia, en la cual esta entidad reportó una pérdida de 17.464 millones de
pesos para 1998. Los apoderados de los Gilinski _quienes todavía tienen una participación minoritaria_
impugnaron los balances presentados, cuestionaron la administración e incluso amenazaron con llevar el
caso a los tribunales. El presidente de Bancolombia, Jorge Londoño Saldarriaga, por su parte, afirmó que la
preocupación de todos los accionistas por el balance "es comprensible" pero que los resultados surgieron
de "la situación económica y su coincidencia con el proceso de fusión" y reiteró su confianza en el futuro
de la institución. Fabio Rico Calle, miembro de la junta directiva del banco, fue más lejos e instó a los Gilinski
a vender sus acciones si no compartían los criterios de la gerencia.Lo claro es que en esta pelea entre
pesos pesados aún queda mucha tela por cortar. Los Gilinski se aferran firmemente a su posición. Según
Fernando Londoño Hoyos, abogado de la familia, "los cuestionamientos se refieren a dos aspectos distintos.
El primero es el proceso mismo de fusión y el segundo los resultados del año pasado". Sobre el primer punto
Londoño Hoyos sostiene que el negocio terminó perfeccionándose en condiciones inequitativas para los
accionistas minoritarios. Según él, los compradores no solo contrataron créditos de gran magnitud para
adquirir el 51 por ciento del Banco de Colombia, que luego fueron absorbidos por la entidad fusionada, sino
que además recibieron préstamos de esta institución para la compra. En palabras de Londoño, "el banco se
autocompró". En síntesis, dice Londoño Hoyos, "los accionistas minoritarios recibieron mayores pasivos sin
una contraprestación en activos, lo cual representó una pérdida del 40 por ciento en su patrimonio".Sobre el
tema de los resultados del banco en 1998 Londoño Hoyos sostiene que "la gestión del banco es un desastre"
y como muestra de esto los compara con las utilidades combinadas de 132.000 millones que presentaron el
Banco de Colombia y el BIC en 1997. Según el abogado, "los accionistas minoritarios han tenido que pagar
los platos rotos de la deficiente administración del banco, pues el valor de la acción ha caído casi un 80 por
ciento desde que se anunció la operación". Finalmente sostiene que desde que se concretó la fusión el
banco ha realizado préstamos por valor superior a los 600.000 millones de pesos a empresas afiliadas al
Sindicato Antioqueño, violando los topes legales.Sin fundamentosSegún fuentes cercanas a Bancolombia, el
argumento de Londoño Hoyos en torno a irregularidades en el proceso de compra no se basa en
fundamentos sólidos. Lo primero, dicen, es que los términos de venta del Banco de Colombia al BIC lo
acordaron los mismos Gilinski, quienes negociaron el precio de su participación mayoritaria y la relación de
intercambio que determinó cuántas acciones del nuevo banco recibieron los accionistas minoritarios por sus
viejas acciones. Además, según un banquero de inversión neoyorquino que pidió permanecer anónimo, "el
endeudamiento es un mecanismo comúnmente utilizado para realizar adquisiciones corporativas, como bien
lo saben los Gilinski, quienes utilizaron muy poco capital propio para adquirir el Banco de Colombia en
1994". Si bien es cierto que el crédito que contrajo el BIC para adquirir Bancolombia generó una pérdida de
38.295 millones de pesos en 1998, ésta se debió a fluctuaciones de la tasa de cambio y las tasas de interés
y además la tuvieron que absorber todos los accionistas del banco en su debida proporción. Como
respuesta al argumento de que se utilizaron los propios recursos del Banco de Colombia para hacer la
adquisición, Jaime Velásquez, vicepresidente financiero del Bancolombia, sostiene que "esto no solo no es
el caso sino que está explícitamente prohibido por la ley utilizar los fondos del público para realizar
operaciones de este tipo". Para los asistentes a la asamblea resulta irónico que los Gilinski ahora reclamen
derechos como accionistas minoritarios cuando al momento de la venta ellos mismos _cobijados por el
marco legal colombiano que no protege adecuadamente al pequeño inversionista_ los pasaron por alto,
vendiendo su participación de control del 51 por ciento en el banco por 418 millones de dólares y acordando
que los accionistas minoritarios recibirían solo 212 millones de dólares en acciones por el 49 por ciento
restante. En cuanto se refiere a los resultados de 1998, es claro que el banco no cumplió las expectativas de
los accionistas. Sin embargo, según la gerencia, las pérdidas se debieron a las dificultades coyunturales de la
economía y los costos de la fusión, que generaron "egresos extraordinarios por 121.950 millones de pesos".
Cuando dos empresas se fusionan es común que se generen gastos adicionales no recurrentes en el corto
plazo. Estas inversiones se hacen a la espera de que en el futuro la fusión genere economías que aumenten
la rentabilidad. Más allá de esto, lo cierto es que a raíz de la crisis económica en el año pasado, 18 de los 33
bancos en Colombia generaron pérdidas. Por lo tanto la explicación de que estos dos factores confluyeron
para afectar los resultados parecería razonable. Finalmente, la verdad es que las acciones colombianas
como un todo se han desplomado desde mediados de 1997 _cuando se realizó la operación del
Bancolombia_. Si bien es cierto que una de las acciones que más terreno ha perdido es la de esta
institución, los menos perjudicados por esta situación serían los Gilinski, que vendieron el 51 por ciento del
Banco de Colombia a un precio cercano a tres veces el valor total que tiene Bancolombia en las bolsas
colombianas en la actualidad.Sobre el tema de los presuntos autopréstamos Jorge Londoño Saldarriaga
sostiene que "las políticas de crédito del banco con empresas relacionadas se ciñen estrictamente a los
términos de la ley" y que si bien esta información no se ha distribuido para "no violar la reserva bancaria"
han entregado todos los documentos del caso a la Superbancaria. Según Londoño Saldarriaga, los juicios
emitidos por la contraparte "se basan en información limitada de las actas de junta y contienen muchas
imprecisiones". Londoño Hoyos asevera que si las cifras están equivocadas es precisamente porque "el
banco no ha puesto a nuestra disposición la información requerida". En todo caso esta parte de la
disputa queda en manos de la Superintendencia, que tendrá que dictaminar quién tiene la razón, aunque la
verdad es que en el medio bancario pocos ponen en duda la credibilidad del Sindicato Antioqueño.Lo más
preocupante del caso es que la pelea entre socios pueda afectar el banco, cuya solidez nadie cuestiona. Por
lo tanto parece ilógico que un accionista tenga motivaciones para precipitar una acción de este tipo. Sin
embargo, según fuentes cercanas a la transacción consultadas por SEMANA, lo que pasa es que hoy en día
la garantía que dieron los Gilinski al vender el banco como respaldo a la solidez de los balances sobre los
cuales se realizo la operación _30 millones de dólares en acciones de Bancolombia_ ha perdido cerca de 60
por ciento de su valor. Siendo esto así, restituirla con efectivo u otros activos _según se establece en el
contrato de venta_ le costaría a los vendedores cerca de 18 millones de dólares. En estas condiciones, es
apenas normal que los Gilinski estén interesados en la gestión de la entidad y quieran tener acceso a toda la
información del caso. nA pesar de las diferencias de los socios, nadie cuestiona la solidez del
Bancolombia

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