Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2015/11/28 21:00

Internacional: el nuevo 'tumbis' financiero

Una compañía de financiamiento comercial protagoniza un nuevo escándalo financiero colombiano. Afecta a cerca de 8.000 ahorradores y hasta podría perjudicar a tres entidades públicas.

El 18 de noviembre, la Superintendencia Financiera ordenó la liquidación de Internacional, una pequeña compañía de financiamiento comercial (CFC) que opera en varias ciudades del país. La noticia no tuvo un gran despliegue mediático, tal vez por su tamaño, pues participa con menos del 1 por ciento de los activos de los establecimientos de crédito, y porque es poco conocida, a pesar de que existe desde hace varias décadas.

Sin embargo, varios ingredientes en esta historia hacen que el caso tenga una relevancia más importante de lo que se cree. Para empezar, afecta a 7.700 clientes a través de cuentas de ahorro y CDT. En total están comprometidos unos 210.000 millones de pesos.

La buena noticia es que, en este caso, se aplica el seguro de depósito de Fogafín que cubre los primeros 20 millones de pesos de cada ahorrador. Según María Inés Agudelo presidenta de Fogafín, cerca del 87 por ciento de los depositantes recibirán la totalidad de la plata ahorrada. Quedará una suma importante, calculada en unos 160.000 millones de pesos, pendiente de pago para cuando se liquide la financiera.
También le da mayor resonancia al caso que tres entidades financieras públicas, Bancóldex, Finagro y Findeter, podrían verse perjudicadas. Estas instituciones, en su calidad de bancos de segundo piso, entregaron préstamos, a través de Internacional, por cerca de 150.000 millones de pesos. No se puede afirmar que es plata perdida, pues estas tres entidades ahora tendrán que cobrarles directamente a los clientes que recibieron los créditos de la financiera.

El presidente de Finagro, Luis Enrique Dussán, dijo que la entidad hizo créditos de redescuento, a través de Internacional, por 13.000 millones de pesos y que ahora les tocará cobrarlos a ellos mismos. Según Dussán, por lo que han analizado no cree que vayan a tener problemas. Reconoce que no deja de ser atípica la situación, porque ellos como banco de segundo piso no gestionan cartera, y ahora tendrán que hacerlo o vendérsela a algún banco.

El vicepresidente jurídico de Bancóldex, José Alberto Garzón, afirmó que la exposición de la entidad en este caso tiene que ver con un monto de 117.000 millones de pesos de cartera de redescuento y un crédito directo a Internacional por 6.000 millones de peso. En el primer caso, Bancóldex hará la gestión de cobranza directamente. Y cree que no tendrá problemas para el cobro en los mismos términos en que los entregó Internacional. En cuanto al crédito directo, este sería el dinero que podría estar más enredado, pues depende de la liquidación de la CFC.

Al intervenir a Internacional, la superintendencia se encontró con más de una sorpresa relacionada con los administradores-accionistas, un grupo de inversionistas venezolanos y españoles que cometieron toda clase de irregularidades.

El manejo contable era un caos. Hay actas de reuniones nunca realizadas de la junta directiva y del comité de auditoría. La superintendencia detectó que alteraban las cuentas para hacer aparecer créditos no pagados como cartera normal. Para hacerlo generaban cuentas por cobrar, registraban cheques que no se hacían efectivos u otorgaban un nuevo crédito que recogía el capital e intereses atrasados. “Con esta dinámica se facilitaba que la cartera aparentara estar al día, sus indicadores mostraran una situación de menor riesgo por no revelarse vencida”, dice la superintendencia.

Había operaciones de crédito con compañías y/o personas vinculadas a los representantes legales o accionistas sin cumplir los requisitos legales. También créditos otorgados a empresas con direcciones falsas. La superintendencia llamó la atención sobre el papel que jugaron en el manejo de esta firma el vicepresidente ejecutivo, Sergio Cortés Rodríguez –actual presidente encargado–, al igual que el señor José Alejandro Rodríguez Roquett, hijo de Cándido Rodríguez Losada, expresidente y miembro de la junta directiva de Internacional.

En un hecho insólito, la superintendencia encontró que el señor Cándido Rodríguez se mantuvo al margen de muchas de las actividades de la entidad que le correspondía liderar cuando ejerció el cargo de presidente, “asumiendo una conducta omisiva que ha conllevado a que Sergio Cortés, en su calidad de vicepresidente ejecutivo, tenga una injerencia preponderante en las decisiones que se toman al interior de la misma”.

En síntesis, este nuevo descalabro debe ser un campanazo de alerta para todos. Es un caso en el que una compañía engaña a auditores, revisores fiscales, comités de riesgo, calificadoras y hasta al supervisor. Aunque la Superintendencia Financiera advierte que no es ni mucho menos una situación generalizada en el sector financiero, casos como estos minan la confianza de los inversionistas y eso no le conviene al país.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.