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| 1/30/2010 12:00:00 AM

Llamadas milagrosas

Un estudio demuestra que la expansión de la telefonía móvil ha desempeñado un papel muy importante en la dramática reducción del secuestro en Colombia.

Los efectos de la expansión de la telefonía celular han concentrado la atención de muchos analistas económicos en todo el mundo. Se ha dicho, por ejemplo, que está contribuyendo sustancialmente a reducir la pobreza en América Latina. Aunque la evidencia al respecto todavía es incipiente, se sabe que el celular ha penetrado más que otras tecnologías, como Internet o el computador, en la población de más bajos ingresos. Esto significa que se está convirtiendo en un instrumento poderoso en el diseño de políticas públicas. Ya, en muchos países, incluida Colombia, el celular hace parte de la estrategia de bancarización, que busca que los más pobres accedan al crédito y en general a los servicios financieros.

Pues bien, ahora dos economistas colombianos, Santiago Montenegro, ex director de Planeación y actual presidente de Asofondos, y el catedrático Álvaro Pedraza, presentan una novedosa tesis según la cual la telefonía móvil ha contribuido de manera importante a la dramática reducción del secuestro en Colombia entre 2000 y 2008.

En el trabajo que publicó la Universidad de los Andes, Montenegro dice que la política de Seguridad Democrática del presidente Álvaro Uribe fue una razón necesaria para la disminución del secuestro, pero el crecimiento y la mejor calidad de las comunicaciones entre las víctimas potenciales y la fuerza pública fueron condiciones complementarias. "La expansión de la red de telefonía móvil incrementó la cobertura efectiva de la fuerza pública, lo que, a su vez, condujo a una espectacular reducción de las tasas de secuestros". Montenegro dice que se generó un círculo virtuoso: los avances en la seguridad permitieron mayores inversiones en telecomunicaciones, lo que a su vez implicó mejor comunicación con la fuerza pública, y, en consecuencia, más seguridad. Hay una asociación entre la expansión celular en Colombia y la reducción de los secuestros que llegó a niveles no vistos desde principios de los años ochenta.

Esta mejora está relacionada con la política de Seguridad Democrática, que implicó un incremento en el número de personas en las Fuerzas Armadas. Hubo más presencia de la Policía en los municipios y más comunicaciones.

Al mismo tiempo, se estaba dando en el país una extraordinaria expansión en la telefonía celular, que se tradujo en un salto tecnológico significativo. La cobertura de antenas que permiten la comunicación dio un brinco a partir de 2002. De 772 antenas ese año, se pasó a 1.023 en 2003 y a la fecha hay alrededor de 7.300. La expansión de la cobertura de comunicaciones móviles ha sido en todas las regiones, incluidas las áreas rurales. Actualmente hay 42 millones de líneas activas de celulares.

El estudio investigó varios casos en los cuales los ciudadanos que se enfrentaron a una situación de emergencia, como el secuestro, tuvieron la oportunidad de hacer contacto con las autoridades, o sus familiares a través del celular. "Se han dado muchos intentos fallidos de secuestro masivo por las Farc porque una de las posibles víctimas realizó una llamada rápida a la Policía", dice Montenegro.

Está demostrado que el tiempo es una variable fundamental en estos casos.

Ahora bien, la expansión de las telecomunicaciones móviles por sí sola no podría haber reducido los secuestros en Colombia. Como dicen los dos economistas, la cobertura de telefonía móvil también ha aumentado en Venezuela y México, donde, no obstante, las tasas de secuestros han aumentado.

Es la combinación de la Seguridad Democrática y la mayor tecnología lo que ha sido tan exitoso en Colombia. La conclusión es que la inversión en comunicaciones tiene grandes implicaciones de política para asegurar la protección ciudadana y la lucha contra la delincuencia.
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