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| 4/6/1992 12:00:00 AM

Llegó la cuchilla

Una imitación de las hojas de afeitar desechables Prestobarba de Gillette revive el lío de las marcas.

Llegó la cuchilla, Sección Economía, edición 514, Apr  6 1992 Llegó la cuchilla
UNAS SON DE CAL Y OTRAS son de arena por estos días para la multinacional Gillette en Colombia. La próxima semana presentará en el país su nuevo producto: Sensor, un sistema de afeitado con hojas móviles, un 50 por ciento más finas que las disponibles en el mercado. Esa era la noticia buena, pero la mala es que la trasnacional acaba de poner en conocimiento de las autoridades la abrupta aparición de una suplantación masiva de su producto Prestobarba.
La semana que pasó, miembros de la Policía Nacional realizaron un allanamiento en la ciudad de Bucaramanga, durante el cual descubrieron una bodega con varios millones de cuchillas rotuladas con el curioso nombre Gettette, Prestobarbo, impreso en el mismo estilo de las originales Gillette, Prestobarba, y con los demás lemas y señas similares.
Es el triunfo inicial que logra la sucursal colombiana de la empresa norteamericana contra los importadores del producto de afeitar. El ingreso al mercado nacional de la Gettette se detectó desde el mes de septiembre de 1991 y hasta el golpe en la capital santandereana sólo se había conseguido decomisar la mercancía en Sanandresitos y supermercados, especialmente de Cúcuta.
El golpe permitió aclarar que la máquina de afeitar desechable es fabricada en Israel y que la impresión de su empaque de presentación se realiza en Colombia, copiando el símbolo y estilos de la multinacional. De esta forma el importador, sin fábrica y sin costos laborales, sólo debe ser impresor y distribuidor. Un negocio redondo. El producto de imitación invade hoy los Sanandresitos y puestos de ventas ambulantes en Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga y Cúcuta.
Asesores de la presidencia de Gillette en Cali confirmaron a SEMANA que también se detectó recientemente que un gran paquete de Gettette se legalizó a través de una declaración de saneamiento en la Aduana. Las cuchillas de afeitar no tenían logos y por lo tanto fue imposible demostrar que estaban involucradas en el fraude. El golpe de las últimas horas permitió aclarar que el producto copiado se ofrece a los tenderos como la versión brasileña de la Prestobarba y con el gran aliciente de que es mucho más barata. Mientras la Gillette cuesta 230 pesos unidad, la Gettette se consigue a 130 pesos.
La marca Gillette se encuentra registrada en la clase 8 (que distingue máquinas de afeitar) ante la Oficina de Marcas de la Superintendencia de Industria y Comercio bajo certificado número 2878 del 12 de junio de 1922. Por su parte la marca Prestobarba, desarrollada en Estados Unidos, también clase 8, aparece con el certificado 90104 desde el 19 de agosto de 1977, que favorece a Gillette.
Como van las cosas, las pérdidas son millonarias para la Gillette por cuenta de la suplantación y recuerda casos famosos registrados en varios países del área en donde los mercados de relojes, maletas y ropa en general se han visto afectados por las falsificaciones. En ocasiones es muy fácil encontrar en la calle relojes Rolex de 15 ó 20 dólares, cuando los originales cuestan mínimo tres mil dólares.
A vuelo de pájaro, Gettette y Gillette se parecen. Tienen el mismo mango en la máquina y la misma apariencia en hojas de afeitar. La verdadera Prestobarba tiene la marca Gillette en su base. Pero lo más cierto de todo este asunto, es que este es otro de los casos que conforman apenas la punta del iceberg de lo que se viene en materia de marcas y patentes con la apertura de la economía colombiana.
Original y copia: Una de estas cosas, no es como la otra...-

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