Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 11/11/1996 12:00:00 AM

LOS DE ARRIBA Y LOS DE ABAJO

Aunque no hay acuerdo entre los especialistas sobre la tendencia reciente de la distribución del ingreso, el país sigue avanzando en la lucha contra la pobreza.

La semana pasada los colombianos se enteraron de que dentro de poco podría haber medio millón menos de pobres en el país. La noticia, publicada por el diario El Tiempo, registraba que el Departamento Nacional de Planeación _DNP_ había preparado una nueva metodología de cálculo de las condiciones de pobreza que im- plicaría una reducción importante en el número de pobres que la entidad oficial estima que hay en Colombia. Aunque la propuesta del DNP todavía está en estudio la noticia ha puesto de nuevo en la palestra el debate sobre las condiciones de pobreza del país y el tema de la distribución del ingreso. Y es que, cuando ya han transcurrido seis años de apertura económica en Colombia, la gente se pregunta sobre las virtudes y los defectos de la internacionalización de la economía en este campo. ¿Ha ayudado el nuevo modelo a mejorar las condiciones de vida de los menos favorecidos? ¿Ha contribuido a reducir la brecha que hay entre ricos y pobres en el país? Aunque los trabajos de los especialistas ofrecen un rango muy variado de resultados, la evidencia parece señalar que a pesar de que el país ha ganado terreno en la lucha contra la pobreza las diferencias entre ricos y pobres no han sufrido grandes modificaciones en los últimos años. Un debate trunco El estudio de la distribución del ingreso no es cosa fácil. Y menos aún en Colombia, donde las deficiencias de las estadísticas han impuesto serias limitaciones a las investigaciones sobre el tema. El problema surge de una minucia estadística que en la práctica se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para los entendidos. Resulta que hasta mediados de 1993 la encuesta de hogares del Dane _el instrumento con el que el gobierno recoge las cifras sobre ingresos en el país_ tenía una pequeña limitación: el máximo ingreso que se podía registrar en ella era 999.999 pesos. De esa manera la encuesta distorsionaba los datos de todas aquellas personas que ganaban más de un millón de pesos, que por ese entonces eran alrededor del 2 por ciento de la población. Esta restricción estadística, que ha sido bautizada por los economistas con el exótico nombre de truncamiento, se ha convertido en una especie de eslabón perdido de los análisis sobre distribución del ingreso en Colombia. Como dijo a SEMANA Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo, "los resultados de los distintos estudios dependen sensiblemente de la manera como cada autor haya resuelto el problema del truncamiento, lo que ha dado lugar a variadas conclusiones". Y lo cierto es que la variedad está a la orden del día. Algunos autores, como Juan Luis Londoño, ex ministro de Salud, consideran que en la primera mitad de los 90 la distribución del ingreso siguió mejorando en el país. Según ha señalado Londoño, "desde los 80 hasta mediados de los 90 se presentó una fase de progreso distributivo positivo pero lento, especialmente si se le compara con los años anteriores". Por otro lado, autores como Eduardo Sarmiento consideran que la apertura ha tenido un efecto negativo sobre la distribución del ingreso. Según Sarmiento, "la apertura comercial provocó un alza del salario urbano, una reducción del crecimiento del empleo y un desplome del salario agrícola. Los tres factores han implicado un efecto negativo sobre la distribución del ingreso". En el medio del debate se ubica Juan Carlos Ramírez, jefe del DNP, quien considera que "en promedio la distribución del ingreso ha tendido a mantenerse con la apertura. En el sector urbano ha habido un deterioro, pues los ingresos más altos han aumentado más que los bajos, mientras que en el sector rural ha habido una mejoría relativa ya que los ingresos altos y medios han tendido a disminuir respecto a los bajos". Contra la pobreza Pero mientras en lo que se refiere a la distribución del ingreso hay tal variedad de opiniones, en el tema de la evolución de la pobreza los autores sí parecen estar de acuerdo. Para Londoño, "si se mide según las necesidades básicas insatisfechas _NBI_, la pobreza se redujo entre 1990 y 1994 a un ritmo de 900.000 personas por año, más del triple que en los años 80 (ver gráfico). En este proceso han desempeñado un papel fundamental el gasto público y el crecimiento económico. Según Sarmiento, "la pobreza disminuyó en la primera parte de los 80 porque el gasto público y el Producto Interno Bruto crecieron por encima de la población. Sin embargo la situación de los pobres no ha mejorado respecto a la de los ricos". Y es que si algo está claro es que la acción del gobierno ha sido fundamental para mejorar la situación de los sectores más pobres de la población en los últimos años. Autores como Londoño y Carlos Eduardo Vélez han estimado que, si se tiene en cuenta el efecto redistributivo de los impuestos y el gasto público, la desigualdad del ingreso en Colombia ya no es peor de lo que se esperaría para su nivel de desarrollo según patrones internacionales. De otra parte, para Mauricio Cárdenas "Colombia enfrentó muy bien las reformas estructurales asociadas a la apertura, pues si bien en términos de ingreso pudo haber aumentado la desigualdad, el gasto social orientado a subsidios de demanda en salud, educación y vivienda mejoró efectivamente la situación de los más pobres. De esta manera, con la apertura, la distribución del ingreso no varió sustancialmente". En estas circunstancias, del manejo que se le dé en el futuro al gasto social dependerá en buena parte la posibilidad de seguir avanzando en la lucha contra la pobreza en el país. Por eso el DNP ha venido trabajando en una nueva metodología para medir las NBI y así contar con mejores criterios para orientar el gasto público de manera que se logren los mayores beneficios sociales. Según Ramírez, "de lo que se trata es de diseñar un tipo de variable que mida mejor el potencial de generación de ingreso que tienen las personas sin necesidad de medir los ingresos efectivos que poseen. Se trata de medir menos el aspecto material de la gente y más su capacidad de generar riqueza". Por el momento los observadores están atentos al desarrollo de lo que parece ser una buena idea para mejorar la orientación del gasto público, pues siempre es mejor que la gente aprenda a pescar a que se la pase esperando el pescado. NUEVAS NECESIDADES
En el transcurso de las próximas semanas el gobierno deberá decidir si adopta la nueva metodología diseñada por el Departamento Nacional de Planeación _DNP_ para medir las necesidades básicas insatisfechas _NBI_ de la población. Esta medición, a su vez, será un elemento fundamental para definir los criterios de asignación de las transferencias a las regiones en 1997, proceso que deberá darse antes de terminar este año. El gobierno ha usado el mismo método de cálculo de las NBI durante los últimos nueve años. Esta metodología se centra en evaluar cuatro aspectos de las condiciones de vida de la población: la calidad de la vivienda, el acceso a los servicios públicos, la posibilidad de asistir a la escuela y la proporción de personas trabajadoras que hay en el grupo familiar. Sin embargo, en concepto de los técnicos del DNP, este tipo de medición hace demasiado énfasis en variables físicas que pueden estar más determinadas por el grado de urbanización de la vivienda que por el nivel de vida del hogar. De otro lado, el actual indicador de NBI no presta suficiente atención al potencial de la población en términos de capital humano. Por eso desde finales del año pasado un equipo interinstitucional ha venido trabajando en la adecuación del índice. La metodología que se está discutiendo en la actualidad buscaría dar más énfasis a tratar de medir la capacidad que tengan las personas de generar ingreso que a determinar sus condiciones materiales de vida. En el futuro se espera adicionar al indicador de NBI variables de entorno, medio ambiente, seguridad ciudadana y acceso de la población a bienes públicos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.