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| 5/4/1987 12:00:00 AM

LOS DOLORES DEL DOLAR

Nuevo traspiés de la moneda norteamericana en los mercados mundiales

Definitivamente el dólar va como los borrachos: de tumbo en tumbo. Dos meses de relativa tranquilidad se terminaron el lunes pasado cuando, una vez más en lo que va del año, la moneda norteamericana llegó a niveles increíblemente bajos frente a las divisas de los demás países industrializados.
Sin embargo, en esta oportunidad las causas fueron un poco diferentes. Según los especialistas, lo ocurrido fue resultado del temor de los comerciantes de monedas sobre una eventual guerra comercial entre Japón y Estados Unidos. El anuncio hecho por el gobierno de Washington, respecto a la imposición de sanciones comerciales a la nación oriental, debido a que ésta no cumplió con un pacto de abrir su mercado interno a la venta de chips para computadores, le hizo pensar a muchos que se encuentra cercana una batalla legal entre los principales países occidentales.
En opinión de la Casa Blanca, no habría existido la necesidad de llegar a estos extremos si Tokio hubiera abierto su mercado interno. Como no lo hizo, Ronald Reagan decidió a finales de marzo imponerle un arancel del 100% a una serie de productos importados del Japón. Las sanciones -que entrarán en efecto el próximo 17 de abril- son en realidad simbólicas. Los especialistas han estimado que estas cubren las importaciones de bienes electrónicos japoneses por un valor total de 300 millones de dólares cifra relativamente pequeña si se la compara con más de 60 mil millones de dólares en bienes nipones vendidos anualmente a Estados Unidos.
El problema, en este caso, radica en el precedente. Durante muchos meses, la actual administración norteamericana se ha resistido a tomar medidas proteccionistas, a pesar de la presión de la oposición demócrata en el Congreso. Ahora, la Casa Blanca ha cedido y si Japón sigue manteniendo el superávit comercial que tiene frente a Estados Unidos, es muy posible que el proteccionismo continúe.
Todavía peor es la actitud de la Comunidad Económica Europea, la cual, el mes pasado, impuso un arancel del 20% a las copiadoras japonesas y tiene planes de seguir con varios productos más.
Con tales acontecimientos era lógica la caída del dólar. Ante los anuncios, los comerciantes de monedas -tanto japoneses como europeos- salieron a deshacerse de sus dólares como una medida de protección. El pánico se apoderó en pocos minutos del mercado y a pesar de la intervención de los bancos centrales (especialmente el de Tokio, el cual compró más de 2 mil millones de dólares), la moneda norteamericana trastabilló.
Según los precios de cierre, el dólar acabó a 146 yenes, 1.81 marcos alemanes, 6.1 francos franceses y 0.61 libras esterlinas, cifras que son impresionantes si se tiene en cuenta que hace apenas 18 meses, el dólar estaba a 240 yenes, 3.25 marcos alemanes, 12 francos franceses y 0.92 libras esterlinas.
Como era de esperarse, semejante cambio tuvo su efecto sobre los demás mercados. En las bolsas de Nueva York, Londres y Tokio se presentó una venta masiva de títulos que deprimió los precios de las principales acciones. Aunque a finales de la semana pasada se había presentado alguna recuperación, el golpe dado por la caída del dólar se seguía sintiendo. En el caso concreto de Wall Street, se teme que ante los tumbos de la moneda norteamericana, los inversionistas europeos y japoneses decidan vender todo lo que tienen, ya que sus eventuales ganancias en el mercado de valores se pueden ver borradas por lo que suceda en el mercado de monedas.
Pero como si lo anterior no fuera suficiente, la semana pasada también hubo cambios en el mercado del crédito. Por primera vez en casi tres años, los principales bancos norteamericanos decidieron elevar el Prime Rate (tasa preferencial que sirve como patrón para hacer préstamos) de 7.5% al 7.75%. Según John Maloney, portavoz del Citibánk, el alza obedeció "a un aumento en el costo de nuestros fondos, el cual se ha presentado desde agosto". La medida acabó con una larga época de tasas de interés a la baja y tuvo efectos inmediatos, tales como detener momentáneamente la caída del dólar y contribuir a la incertidumbre en las bolsas de valores. Adicionalmente, el aumento en el Prime oscureció todavía más el panorama de la deuda del Tercer Mundo. Mientras que varios bancos ya empiezan a sentir el efecto de la moratoria decretada por Brasil hace mes y medio, se estima que las mayores tasas de interés le van a costar a Latinoamérica unos 900 millones de dólares más, en servicio anual de la deuda externa.
En el intermedio, hay que ver qué acaba pasando en los mercados. Por ahora, los pronósticos de los analistas indican que el dólar continuará bajando hasta situarse en únos 140 yenes a finales del año. Así mismo, se afirma que la tasa de interés permanecerá estable por unos seis meses más, con probabilidades de seguir subiendo, y que los mercados de valores se tranquilizarán un poco. Lo que sí parece estar asegurado es que la Casa Blanca va a darle un margen de tiempo al Japón antes de tomar más medidas proteccionistas, pues considera que con el dólar tan bajo, la brecha comercial entre los dos países tiene que empezar a cerrarse. Mientras tanto, los especialistas han tratado de evitar el pánico. Tal como dijera la semana pasada el ministro de Finanzas japonés, Kiichi Miyazawa, "no quiero llegar a conclusiones basado tan sólo en los eventos del día".
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