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| 12/2/2017 10:15:00 PM

Los motores de 2018

CONSTRUCCIÓN

A retomar el rumbo

El efecto Odebrecht y la caída en el consumo frenaron la infraestructura y la construcción de edificaciones. La locomotora podría coger impulso en 2018.

El escándalo de Odebrecht no solo frenó la Ruta del Sol tramo 2 y la navegabilidad del río Magdalena, sino que, ante la incertidumbre y desconfianza generadas en el sector, congeló los cierres financieros de los proyectos de cuarta generación (4G). Hasta noviembre no se había presentado ningún cierre adicional a los ocho de la primera ola, ya efectuados en el pasado.

El gobierno espera que comience a retornar la confianza en el sector con el proyecto de ley de infraestructura, el cual garantiza que terceros de buena fe no se afecten con casos como el de Odebrecht (nulidad por causa ilícita); y con la liquidación del contrato de Ruta del Sol 2 que está en manos de Invías. “Ya hicimos pagos a trabajadores y proveedores por 160.000 millones de pesos y esperamos cancelarles a los bancos antes de finalizar el año alrededor de 1,3 billones. Con esto, comenzaremos a pasar la página de Odebrecht”, afirma Dimitri Zaninovich, director de la ANI. Agrega que antes de terminar el año podrían darse cuatro cierres financieros y que en 2018 se realizarían otros diez, con lo cual se retomaría el ritmo de ejecución, con mucho interés de inversionistas internacionales. Además de imprimirle nuevo impulso al plan 4G, vienen proyectos como el aeropuerto El Dorado 2, el RegioTram, el metro de Bogotá, el tren ligero de Barranquilla, Pacífico 1, el tercer carril Bogotá-Girardot y una gran inversión en la red terciaria del país, entre muchos otros. “Si bien los tiempos del sector se han retrasado frente a las previsiones que hicimos a comienzos del año, hay señales de que la locomotora recuperará el ritmo”, afirma la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).

En cuanto al mercado de la vivienda, presentó una contracción que no se registraba desde 2000, ya que los hogares mostraron menos interés en comprar su casa, pues la carga tributaria y las tasas de interés subieron. Además, hubo un fuerte ajuste del segmento no residencial, en particular de destinos comerciales y corporativos en algunos mercados regionales. Pero las condiciones han comenzado a cambiar. Camacol pronostica un año más positivo, gracias a la reducción de las tasas de interés hipotecarias, a la recuperación de la confianza del consumidor y a la continuidad de la política pública con programas como Mi Casa Ya y el subsidio a la tasa de interés. Con esto, el gremio espera que la vivienda social continúe su senda de crecimiento, el segmento medio repunte y el alto se estabilice. A la par, estima que el valor agregado de la actividad edificadora crecerá 4,6 por ciento anual, con la comercialización de un 9,5 por ciento más de viviendas en 2018.

MINERO-ENERGÉTICO

Hora de decisiones

Gracias a los mejores precios del petróleo, el sector tuvo un respiro. Aunque hay buenas expectativas para 2018, a los inversionistas les preocupan las reglas del juego.

Después de la turbulencia ocasionada por el desplome de los precios internacionales del petróleo, la calma está retornado al sector. En 2017, la inversión aumentó a cerca de 4.300 millones de dólares y se llegó a 21 pozos exploratorios, lo que significa, en ambos casos, duplicar lo hecho en 2016. Los precios internacionales se estabilizaron entre los 50 y 55 dólares por barril y la producción alrededor de los 850.000 barriles diarios, lo que dio un respiro a la industria. Para 2018, Ecopetrol anunció inversiones entre los 3.500 y 4.000 millones de dólares en exploración y producción, una muy buena noticia para el país. Sin embargo, no es claro si las demás empresas aumentarán sus inversiones. Le añaden incertidumbre al sector la inseguridad jurídica y las dificultades de operar ante los ataques, protestas, bloqueos, sabotajes y consultas populares para frenar la actividad petrolera (este año se realizaron 4 y hay previstas alrededor de 40). El país deberá decidir si quiere contar con esta industria, que en los últimos 10 años generó más de 200 billones de pesos en impuestos (sin contar regalías), y darle vía libre al desarrollo de los yacimientos no convencionales. El desarrollo de los hallazgos de gas costa afuera será una tarea de muy largo plazo. Sin duda, será un año decisivo para esta centenaria industria. No hay que olvidar la amenaza latente de perder la autosuficiencia petrolera en 5 años. Como explica Francisco Lloreda, presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), se requieren inversiones del orden de los 7.000 millones de dólares al año para incrementar el nivel de reservas (actualmente están en 1.650 millones de barriles).

En el sector minero la historia es muy parecida. Ante la recuperación de los precios internacionales, este año resultó mejor y las exportaciones repuntaron. No obstante, la inversión extranjera no reaccionó ante los problemas del entorno. En 2017, tan solo llegaron 500 millones de dólares de los 1.500 millones previstos y muy lejos de los casi 3.000 millones de dólares que ha tenido históricamente el sector. Tanto las consultas populares y las protestas sociales como las decisiones de las cortes han frenado las inversiones. Es el caso del cambio en la delimitación del páramo de Santurbán, que pone en entredicho inversiones de Minesa por el orden de los 1.000 millones en los próximos 2 años. Para 2018, si no hay reglas de juego claras, seguirá la misma dinámica, afirma Santiago Ángel Urdinola, presidente de la Asociación Colombiana de Minería (ACM). Para Urdinola, el próximo será “un año muy parecido siempre y cuando no se agrave la inseguridad jurídica y los precios no se desplomen”.

AGROPECUARIO

La ilusión del agro

El agro sorprendió al liderar el crecimiento en 2017. Sin embargo, pocos creen que sea sostenible, por lo menos al mismo ritmo.

Con un ritmo muy superior al de la economía en su conjunto, el sector agropecuario se consolidó sorpresivamente como el motor de crecimiento del año que termina. Hasta septiembre, el agro creció 5,2 por ciento, mientras que el PIB total lo hizo al 1,5 por ciento. Este repunte se debió al café y a otros productos como cacao y palma. La producción pecuaria también contribuyó positivamente, mientras que solo decrecieron la silvicultura, la extracción de madera y la pesca. A la producción récord de café con 14 millones de sacos, se sumaron otras buenas noticias durante el año como la exportación del primer cargamento de aguacate hass a Estados Unidos.

No obstante, para los expertos la dinámica de crecimiento del sector no es sostenible y las exportaciones agrícolas siguen siendo incipientes. Y no solo porque buena parte del repunte se debe a efectos estadísticos, sino porque la mayor oferta agrícola ha producido una caída en los precios y en la rentabilidad de los productores.

Según Jorge Enrique Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), hay que recordar que 2016 fue uno de los peores años en la historia del agro (ante el fenómeno de El Niño y el paro camionero) y que el crecimiento no es siempre sinónimo de bienestar. Por esto, lo importante no es que el sector “lidere, sino que sea rentable para que pueda invertir en equipos, canales e innovación”, afirma.

El dirigente gremial recuerda que alimentos como arroz y leche vieron estimulada su producción, pero al momento de salir a vender encontraron una profunda caída de los precios o vieron crecer sus inventarios. Por esto, hace un llamado para trabajar en los temas de comercialización.
Para Rafael Mejía, presidente de la Bolsa Mercantil de Colombia (BMC), el gobierno no está pensando en el agro del futuro y esta coyuntura demuestra que no hay leyes para que la agroindustria en verdad se desarrolle. Además, afirma que mientras persista el sesgo contra la empresa en el campo, va a ser imposible desarrollar el sector agropecuario. Considera un exabrupto que el país importe cerca de una tercera parte de lo que comen los colombianos, cerca de 13 millones de toneladas de alimentos.

Los analistas consideran previsible que en 2018 el sector siga aportando positivamente al crecimiento, aunque en menor medida. El agro es, sin duda, uno de los llamados a impulsar la economía en un escenario de posconflicto y preocupa que su presupuesto cayó un 30 por ciento y quedó en cerca de 2 billones de pesos.

INDUSTRIA

Cambio de signo

La industria podría tener en 2018 su punto de quiebre por la disminución en las tasas de interés, la mejora esperada en la construcción y el petróleo.
La caída en la confianza, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores –por el impacto de la reforma tributaria– y las altas tasas de interés del año pasado, entre otros factores, jugaron contra la industria en este año. Al cierre del tercer trimestre, la actividad manufacturera presentaba una caída anualizada del 0,7 por ciento, por debajo del crecimiento del 1,5 por ciento de la economía en su conjunto.

Para 2018, los expertos esperan un mejor comportamiento de la industria y que pase a terreno positivo. Según los analistas, ese sería el resultado tanto de la recuperación de la demanda interna y el mayor crecimiento de la economía como del continuo dinamismo de la demanda externa, relacionado con la mejor dinámica de los principales socios comerciales del país, como Estados Unidos y la Unión Europea. También se espera que la mejora en la confianza y la reducción de las tasas de interés afecten positivamente industrias relacionadas con el consumo, y que el repunte de la construcción, que tiene encadenamientos con más de 21 sectores productivos, contribuya en ese sentido.

No obstante, algunos opinan que eso quedará parcialmente contrarrestado por la incertidumbre generada por el proceso electoral, que afectaría tanto la demanda como la disposición de los empresarios para invertir. El primer semestre seguirá siendo bastante complicado dado que no hay claridad sobre quién ganará, y todas las opciones siguen abiertas, afirma Carlos Eduardo Botero, presidente de Inexmoda.

Quienquiera que llegue a la Casa de Nariño deberá no solo seguir luchando contra el contrabando, sino trabajar en los problemas de competitividad y productividad del sector, que van desde los temas tributarios y los altos costos de energía, logísticos y de transporte hasta temas como la falta de mano de obra calificada, excesiva tramitología y renovación tecnológica, entre otros. Ahora bien, el turismo y todos los servicios a su alrededor presentan perspectivas muy positivas, entre otras razones por el proceso de paz.

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