Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1994/07/11 00:00

LOS PRIMEROS MATRIMONIOS

Mientas los empresarios privados ya pusieron a andar el G-3, Colombia consiguió ampliar su integración económica a la comunidad Caribe.

LOS PRIMEROS MATRIMONIOS

MUCHAS HORAS ANTES de que los presidentes de Colombia, México y Venezuela firmen esta semana en Cartagena los acuerdos protocolarios del Tratado del Grupo de los Tres, que arrancará oficialmente el primero de enero de 1995, los empresarios privados de las tres naciones dieron los primeros pasos para hacer realidad el nuevo proceso de integración. Y mientras eso ocurría, el ministro de Comercio Exterior, Juan Manual Santos, anunciaba el nuevo acuerdo de libre comercio con la comunidad caribe aglutinada por Caricom.

En el caso del G-3, Holguines S.A., de Cali, la líder de Colombia en desarrollos urbanos inmobiliarios, logró un convenio con Sidek, la constructora más grande del hemisferio, para crear la sociedad Sidek-Holguines, que desarrollará planes conjuntos en México y Colombia. Identificaron ya un proyecto en San Miguel de Allende, a dos horas y media de Ciudad de México por carretera, y complejos turísticos en Bogotá, Cali y Cartagena.

Sidek pertenece a la prestigiosa familia Martínez, que controla la mayor metalúrgica de México. Situr, su subsidiaria turística, es la empresa que desarrolla los campos turísticos más grandes del mundo (mínimo 1.000 hectáreas cada uno), cuya magnitud no se equipara con ninguna sociedad inmobiliaria de Canadá o Estados Unidos. Efectúa negocios bajo el razonamiento de compra a bajo precio, sola o en joint venture y su éxito se basa en un método de ventas extremadamente agresivo.

Otro gran avance en el proceso de integración del G-3 se dio cuando Javier Sartilegui, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela; Otto Luis Nassar, presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, y Jacobo Jasqui, mexicano representante de la Federación Intreramericana de Inmobiliarios ante las Naciones Unidas, consiguieron crear un mecanismo de intercambio trilateral.

Como en el campo inmobiliario la integración es difícil físicamente hablando, por la imposibilidad de transporte de los bienes y servicios, se creó una feria o show room itinerante para presentar los proyectos de cada país. El lanzamiento será en septiembre próximo durante la asamblea de Fedelonjas de Colombia. Antes de finalizar este año se celebrará otro en México y en febrero tendrá lugar un certamen en Caracas. El complemento será una sociedad que consolidará los negocios y a través de la cual se estudiará la posibilidad de realizar un megaproyecto turístico en Cartagena (el norte) que sellaría verdaderamente el triángulo integracionista.

"El siguiente paso es darle fuerte impulso a la titularización en el G-3 (bursatilización de activos en México), que implique además poner a flotar los tìtulos en el mercado, es decir, que además del activo inmobiliario estén respaldados en forma compuesta por inversiones fijas, rentables y seguras. Así el mercado secundario otorgarìa la liquidez necesaria y segura para atraer a los inversionistas, y en ese tema ya están trabajando la Bolsa de Bogotá y la Lonja", advierte Otto Luis Nassar, quien logró el acuerdo del G-3 durante la VII Convención Inmobiliaria que se celebró en Caracas la semana pasada.

Pero así como hay matrimonios que andan de luna de miel, hay otros que atraviesan momentos de crisis. Ante los problemas económicos de Venezuela (especialmente por los saltos devaluacionistas) el flujo comercial con Colombia anda enredado. Es claro que actualmente hay ventajas competitivas de los venezolanos para exportar, pero en cosa de días la situación se invertirá pues la industria de ese país depende de materias primas importadas y, "por lo tanto, su capacidad competitiva del momento se verá sustancialmente disminuida en los pròximos meses por los costos más altos de producción", aclara tajantemente Jorge Alberto Velásquez, director de Bancoldex en Venezuela.

Precisamente Bancoldex acaba de modificar su forma de asesorar a los colombianos en Venezuela. Hasta el momento conseguía clientes a los exportadores colombianos, pero en adelante se dedicará a la promoción de inversión en el exterior. Además, diseñó un mecanismo de crédito para compradores venezolanos de productos colombianos que operará a través de la banca del vecino país. Una ventaja adicional para favorecer a los exportadores nacionales.

En medio de la crisis quedó en veremos, por ejemplo, la construcción de un Metropolitan Club en Caracas, que con inversión de 25 millones de dólares iban a realizar los colombianos del Metropolitan Club de Bogotá (Juan Fernando Blanco, Alvaro Roca, Jorge Merizalde y Eduardo Cuevas, entre otros). Su socio en Venezuela, Eduardo Morrison Briceño, de Robri Bienes Raíces, quien con otros inversionistas iba a aportar el 70 por ciento del capital, admitió a SEMANA que el asunto está en el congelador mientras pasa el susto coyuntural que vive Venezuela.

Para completar, la Expo Venezuela que se iba a realizar del 20 al 23 de junio próximo en Bogotá se canceló, pues se contaba con la participación de 200 empresarios venezolanos pero sólo 15 ratificaron su presencia. Los demás renunciaron por la situación que vive su país. En fin, los tragos amargos y los tragos dulces de todos los matrimonios. Y el que recibirá la bendición en julio próximo entre Colombia y 13 naciones del Caricom abrirá un nuevo mercado potencial de seis millones de consumidores para productos del país.

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