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| 7/18/2015 10:00:00 PM

Los retos para el nuevo gerente de la Federación de Cafeteros

Quien resulte elegido gerente de la Federación de Cafeteros tendrá que empezar por unir al gremio, para poder enfrentar los grandes desafíos que tiene la industria.

Los cafeteros se alistan para elegir un nuevo gerente para su gremio. Será el número 11 en los 88 años de historia que tiene la Federación Nacional. Aunque el grano ya no tiene el peso de antes en la economía colombiana, los asuntos del café siguen teniendo importancia en la vida del país, pues están involucradas más de 500.000 familias que viven de este cultivo.

La elección del llamado zar del café es uno de esos temas que siempre despierta interés nacional. En esta ocasión, la relevancia es mayor por varios motivos. Unos tienen que ver con lo que internamente está pasando en el gremio y otros con los retos que le esperan al futuro gerente.

Para comenzar, hay que decir que nunca antes se habían presentado tantos candidatos para este cargo como en esta oportunidad. Un grupo de 19 aspirantes inscribió su hoja de vida. A diferencia del pasado, cuando los comités departamentales presentaban sus listas –llegaban con un número reducido de postulados–, en esta ocasión se abrió una especie de ventanilla para que cualquiera presentara su nombre, rompiendo una tradición de décadas.

El Comité Directivo de la federación redujo a ocho el grupo de finalistas para el cargo. La lista quedó integrada por Luis Eduardo Gómez, Juan Esteban Orduz, Adriana Mejía Cuartas, Aurelio Suárez, Luis Guillermo Vélez, Roberto Vélez, Rey Ariel Borbón y Saúl Sanmiguel Ortiz.

Pero si sobre la anterior elección de gerente general –en la que ganó Luis Genaro Muñoz– se llegó a decir que fue la más reñida en la historia gremial, todo indica que la actual no será menos intensa.

Esta semana, el Comité Nacional, máxima autoridad de la federación y donde participan varios ministros del despacho, deberá definir de los ocho anteriores, quienes integrarán la terna que se someterá a votación en el congreso extraordinario del próximo 12 de agosto.

Aunque en los últimos días mucho se ha especulado sobre la posición que tomará el gobierno frente a los tres finalistas, la verdad es que no hay un pronunciamiento oficial al respecto. Por los corrillos cafeteros se especula que la preferencia del presidente Juan Manuel Santos sería por Luis Esteban Orduz (representante del gremio en Nueva York) y la del ministro Mauricio Cárdenas por Luis Eduardo Gómez (expresidente de Finagro). Lo que sí es cierto es que estos dos candidatos, desde el comienzo de este proceso, se han perfilado como los más fuertes para dirigir los destinos de la federación.

La competencia entre los dos está muy reñida. Hay voces que señalan que Orduz no es conocido en las bases cafeteras, que le falta fogueo en temas de producción e incluso hubo pronunciamiento del movimiento Dignidad Cafetera, oponiéndose a su candidatura. Otros creen que sería una excelente fórmula para unir al gremio, porque es conciliador y ha estado alejado de las divisiones regionales y no representa a ningún comité en particular. Además conoce muy bien la comercialización internacional.

Sobre Luis Eduardo Gómez algunos afirman que está impedido para el cargo por haber pertenecido a una entidad pública –algo que él ha desmentido– y otros lo ven como el candidato de los tradicionales productores que en el pasado siempre manejaron al gremio. Lo cierto es que nadie niega su experiencia de cerca de 40 años en la actividad cafetera, como quiera que fue director ejecutivo del comité de Antioquia, representante de la federación en Tokio y asesor de la Gerencia General. Posteriormente el presidente Santos lo nombró presidente de Finagro.

La mayoría de las apuestas señalan que los dos anteriores harían parte de la terna y para completarla se menciona a Adriana Mejía, quien ha estado vinculada a la federación en el área de cooperación internacional. Más allá de sus capacidades y de su trayectoria en el gremio, su nombre, obedece más a la decisión de tener en cuenta a una mujer en la terna ya que politicamente tiene pocas posibilidades, en un gremio que se ha considerado tradicionalmente machista. No se descarta que los huilenses –los mayores productores de café del país– den la pelea para estar en la terna. Tienen tres nombres, Luis Guillermo Vélez, Ariel Borbón y Saúl Sanmiguel Ortiz.

Vélez es otra carta que entra a jugar duro: tiene buena relación con el gobierno, alto perfil y respaldo político.

Ahora bien, no es un secreto que, históricamente, en la elección del gerente de la Federación Nacional de Cafeteros siempre ha habido guiño presidencial. Aunque se trata de un gremio privado, tiene demasiados vasos comunicantes con el gobierno nacional. Para empezar, en el seno del Comité Nacional toman asiento los ministros de Hacienda, Agricultura, Comercio Exterior, y el director de Planeación Nacional.

Otro factor que lo liga con el Ejecutivo es el contrato de administración del Fondo Nacional del Café que es una cuenta parafiscal a la que exclusivamente contribuyen los cafeteros colombianos. La federación, como representante de ellos, administra los recursos de este fondo, los cuales deben ser utilizados para beneficio de los mismos.

Estas circunstancias hacen que en el pasado el gobierno se haya sentido con derecho a imponer al gerente o a ‘recomendarlo’ como en los años recientes. Sin embargo, las cosas han cambiado y los cafeteros ahora quieren tener autonomía en la escogencia de su líder. Por ello han pedido que los dejen en libertad para escoger democráticamente en el congreso gremial.

Algunos critican esta posición de los productores y la consideran muy cómoda. Dicen que no quieren ver al gobierno metido en la elección, pero sí le piden ayuda –como el PIC– cuando están en dificultades.

Lo cierto es que quienes conocen al gremio cafetero creen que, por ahora, el pulso por la gerencia está muy duro. Según los estatutos de la federación, el número de votos depende de la producción de cada departamento. Así, los que tienen más del 9 por ciento de la producción –Huila, Antioquia, Tolima y Caldas– tienen derecho a seis votos. Los que tienen más del 3 por ciento y menos del 9 –Cauca, Valle, Risaralda, Nariño, Santander y Cundinamarca– ponen cuatro votos. Los restantes –con menos del 3 por ciento de la producción– tienen derecho a dos votos. En este grupo están: Quindío, Norte de Santander, Cesar, La Guajira, Magdalena y Boyacá. En total son 58 votos.

Los retos del zar

La elección del gerente número 11 de la Federación de Cafeteros tiene otra singular importancia. Quien llegue a esta posición tendrá que enfrentar los enormes desafíos que le esperan a la industria cafetera colombiana, y para ello es indispensable que empiece por unir a los productores agremiados.

Los retos son muchos. Para empezar, hay un debate nacional no solo por el futuro de la gremialidad, sino por la sostenibilidad de la industria misma. Aunque la productividad ha mejorado sustancialmente en los últimos años, gracias a la renovación del parque cafetero, la rentabilidad del negocio sigue siendo un tema crítico. Alrededor de estos dos puntos (rentabilidad y productividad) hay una discusión pendiente sobre cuál debe ser el modelo que siga el país para que esta industria sea sostenible en el tiempo.

Por décadas, Colombia fue un actor preponderante en el mercado cafetero internacional, pero el mundo ha cambiado y el desempeño de la caficultura no ha sido brillante desde el rompimiento del pacto en 1989. El país ha perdido el liderazgo en este nuevo mundo y la federación está llamada a asumir el debate de cómo adaptarse a las circunstancias.

Como parte de este nuevo escenario, también hay que tener en cuenta al movimiento de la Dignidad Cafetera. El próximo gerente tendrá que poner especial atención para convocar a todas las fuerzas a remar para el mismo lado y hacia el objetivo de hacerla rentable. Son muchas las voces de productores que se quejan de trabajar a pérdida y sin motivación.

Por otro lado, el próximo año se vence el contrato de administración del Fondo Nacional del Café, y hay quienes señalan que el gobierno no debe renovarlo. Este es otro tema álgido para quien llegue a manejar los destinos de la federación.

Igualmente, sobre el tapete están las propuestas de la Misión Cafetera que ordenó el presidente Juan Manuel Santos. Más allá de la controversia de si gustan o no sus conclusiones, hay datos preocupantes sobre la pérdida de competitividad de la caficultura colombiana. En este orden, quien llegue a la cabeza del gremio le tocará mirar de las 200 recomendaciones de política que contiene la misión, cuáles se podrían aplicar, tal como lo dijo el presidente Santos en el pasado congreso cafetero.

No menos importante es el tema fiscal del país. Esto es clave, pues el nuevo gerente asume en un momento en el que los recursos presupuestales de la Nación están cada vez más estrechos, y no habrá espacio para programas como el PIC, que tuvieron en los años recientes de crisis.

Como se ven los retos, lograr la unidad del gremio es urgente en este momento. El problema es que, por ahora, no hay un candidato que pueda asegurar que tiene las mayorías absolutas para salir elegido. Lo que se ve más claro es que en los próximos días habrá debate cafetero al rojo vivo.
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