Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2004/03/14 00:00

Mal negocio

Las cifras de la venta de Bellsouth a Telefónica demuestran que el negocio de Celumóvil fue uno de los peores en la historia de las telecomunicaciones en Colombia.

Mal negocio

Desde hace más de un año en el mundo de los negocios se sabía que Bellsouth estaba buscando salir de sus inversiones en Latinoamérica y que uno de los compradores más probables era Telefónica de España. No por ello el anuncio de la semana pasada, de que la negociación entre ambas compañías llegó a feliz término, dejó de ser un hecho trascendental para el mundo empresarial colombiano.

Las 10 compañías adquiridas por Telefónica convierten al grupo español en el primer operador móvil latinoamericano y en el cuarto del mundo por número de clientes gestionados, detrás de China Mobile, Vodafone y China Unicom. Si a los actuales 30 millones de clientes de Telefónica en América Latina se añaden los 10,5 millones de las filiales regionales de Bellsouth, la compañía española sumará 40,8 millones de abonados, lo justo para superar a América Móvil, la niña bonita del magnate mexicano Carlos Slim en el negocio de los móviles, con 40,4 millones de suscriptores.

Por su parte Bellsouth -que había sido fuertemente golpeada por la caída en los ingresos de sus dos principales mercados regionales (Venezuela y Argentina)- recibirá por esta transacción 5.580 millones de dólares, de los cuales 4.200 le entran en efectivo y 1.500 se abonan a pago de deuda. La ganancia para Bellsouth sería de aproximadamente 1.900 millones de dólares después de impuestos, tomando como base el valor actual en libros de las 10 compañías.

El saldo del pago -los otros 150 millones de dólares- será utilizado exclusivamente para adquirir las participaciones minoritarias.. Precisamente hace 15 días Bellsouth ejerció una opción de compra acordada con sus accionistas minoritarios del Grupo Bavaria y elevó su participación en Colombia 11,5 por ciento hasta lograr el 77,6 por ciento. En las próximas semanas Telefónica estará acordando con el Grupo Bavaria la venta del 22,4 por ciento del operador celular que todavía está en sus manos.

Pero más allá de las cifras, lo que realmente interesa saber es cómo le fue a Celumóvil en los 10 años que estuvo metido en el negocio de la telefonía celular. La respuesta es que de principio a fin le fue bastante mal.

Cuentas de lechera

Diez años después de haberse adjudicado la telefonía celular todavía sigue siendo uno de los negocios más grandes que se ha realizado en la historia de Colombia. Los participantes en la subasta para las concesiones pagaron la suma de 1.200 millones de dólares en efectivo al Estado colombiano, la cifra más alta que se ha pagado en el mundo por la concesión en un país. Este sobreprecio se explica porque Colombia fue una de las últimas naciones del continente en llegar a este avance tecnológico. Y como en otras partes había resultado tan rentable, los precios se dispararon con base en esas experiencias.

En Venezuela el costo fue de seis dólares por habitante; en Ecuador, de siete; en Grecia, de 16 y en Turquía se llegó a 17. Esa era la cifra récord hasta que se realizó la subasta en Colombia. Con los 23 dólares por cabeza que pagó el Grupo Santo Domingo por la zona oriental se rompieron todas las marcas mundiales. La región de la Costa, que también fue adjudicada a ese grupo industrial, se fue por 18 dólares por habitante y la de occidente, adjudicada a un consorcio compuesto por Luis Carlos Sarmiento y Carlos Ardila, se obtuvo por 13 dólares por habitante.

Con estos precios la industria del teléfono celular en Colombia quedó efectivamente montada en una estructura de costos muy alta. Fuera de los 13 dólares pagados por el occidente, que es una cifra razonable, los precios de oriente y la Costa llegaron a crear cierta incertidumbre sobre la viabilidad del negocio.

Un elemento fundamental de todo este negocio es que se hizo con altos niveles de apalancamiento financiero. Además del sobreprecio por la concesión se utilizaron niveles de endeudamiento cercanos al 70 por ciento. El operador que utilizó el mayor nivel de endeudamiento fue el Grupo Santo Domingo, cuyo apalancamiento financiero era del 80 por ciento. Si se tiene en cuenta que la concesión de Bogotá costó 365 millones de dólares y la de la Costa 120, el costo total de la adjudicación fue de 485 millones de dólares. A esto hay que sumarle 250 millones de inversión en equipos e infraestructura y 250 en costo de adquirir nuevos clientes, lo cual deja el monto total en 1.000 millones de dólares. El 80 por ciento de endeudamiento significa que se adquirieron créditos por 450 millones de dólares.

La idea original del Grupo Bavaria era salir a los mercados internacionales para reemplazar los créditos bancarios por recursos de mediano plazo. Esta posibilidad nunca se cumplió. En 1998 Celumóvil intentó capitalizarse a través de una emisión de bonos en la Bolsa de Nueva York por un valor de 175 millones de dólares, negociación que se vio frustrada por la grave crisis económica que sacudió al país y que influyó en el bajo rendimiento de la telefónica.

En el año 2000 decide asociarse con la compañía estadounidense Bellsouth. Esta transacción fue un mal negocio. El monto que pagó Bellsouth por Celumóvil se calculó con base en un valor de la empresa del orden de los 1.300 millones de dólares. Esto significaba una tasa anual de retorno de alrededor de 8 a 10 por ciento anual, un rendimiento demasiado bajo en relación con la magnitud de los riesgos incurridos. Como la deuda neta sumaba en ese momento 600 millones de dólares y había que descontarla, la cifra definitiva era una compañía de 700 millones de dólares. La parte con que quedó el Grupo Santo Domingo, que era del 34 por ciento, tenía un valor de apenas 245 millones de dólares, cifra muy inferior a los 500 millones y pico de dólares que había invertido.

En plata blanca, eso significa que en el año 2000 la empresa celular valía la mitad que en el año 94. El gran interrogante ahora es cuánto pagó Telefónica por ella la semana pasada.

Si se toma la cifra global de la transacción efectuada entre Bellsouth Latin America y Telefónica la semana pasada se podría llegar a algunas aproximaciones confiables. La empresa española pagó 5.850 millones de dólares por los 10 millones de suscriptores de las filiales de Bellsouth en América Latina, incluidos los dos millones que tiene en Colombia. Según la firma Pyramid Research, el negocio se hizo con base en un precio por suscriptor de 556 dólares, una cifra récord frente a lo que se paga por cabeza en las transacciones móviles de América Latina.

Con base en esto, el valor de la operadora colombiana es de 1.112 millones de dólares. Si a eso se resta la deuda financiera, que asciende a 350 millones de dólares, da una cifra de 762 millones de dólares. Si se tiene en cuenta que desde el año 2000 el valor de la empresa ha crecido sólo 62 millones de dólares, habría que llegar a la conclusión de que durante los cuatro años que la empresa fue de Bellsouth también fue un mal negocio. En términos reales en Celumóvil se han invertido cerca de 1.000 millones de dólares y en la actualidad vale 762 millones de dólares.

La conclusión de todo esto es que el celular resultó un negocio de angustias para los ganadores de las licencias en Colombia. El Grupo Bavaria pagó muy cara la incursión en el complejo mundo de las telecomunicaciones celulares, una industria altamente competitiva que demanda unos niveles administrativos, financieros y tecnológicos muy altos.

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