Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1997/12/08 00:00

MAS DE LO MISMO

El nombramiento de Ocampo en la Cepal y su reemplazo en el Ministerio de Hacienda por otro reconocido cepalino muestran que esta escuela está más viva de lo que se creía.

MAS DE LO MISMO

Desde los años 50 el debate en materia económica en Colombia y el resto de América Latina ha sido dominado por dos corrientes de pensamiento rivales. De un lado está la corriente neoliberal, la cual se basa en la doctrina librecambista del economista inglés Adam Smith. A grandes rasgos, los economistas neoliberales tienen plena fe en las facultades del mercado para resolver los problemas económicos _desde crecimiento y desempleo hasta pobreza y desigualdad_ y desconfían de la intervención del gobierno en la economía. En la esquina contraria están los neokeynesianos, seguidores de otro economista inglés, John Maynard Keynes _proponente de la intervención estatal en la economía_, más conocidos en América Latina como cepalinos. Este nombre se deriva de la Conferencia Económica para la América Latina _Cepal_, entidad que después de la Segunda Guerra Mundial recomendó a los gobiernos latinoamericanos intervenir más activamente en sus economías y basar sus estrategias de desarrollo en mercados domésticos cerrados. Los economistas de esta corriente no creen en la infalibilidad del mercado y otorgan un rol fundamental al Estado en el desarrollo económico.El grado de influencia de estas dos corrientes en la región ha fluctuado a través de los años. El pensamiento cepalino dominó la política económica desde fines de los 40 hasta la crisis de la deuda de los 80. A finales de los 80, y en gran medida a causa de la victoria del capitalismo occidental en la guerra fría, la doctrina neoliberal se puso de moda en la región. En la América Latina aperturista y privatizadora de Gaviria, Salinas de Gortari y Menem el apelativo 'cepalino' adquirió una connotación peyorativa, pues evocaba a dinosaurios económicos casados con una concepción económica nacionalista, estatizante y cerrada totalmente obsoleta en el 'nuevo orden mundial'. No obstante, a mediados de la presente década la doctrina neoliberal sufrió una serie de reveses importantes en la región. Dos reformistas prominentes, Carlos Andrés Pérez en Venezuela y Fernando Collor de Mello en Brasil, tuvieron que renunciar a la presidencia de sus respectivos países por acusaciones de corrupción. Y pocos meses después del final del gobierno de Salinas el peso mexicano se desplomó, produciendo una profunda recesión en varias de las economías latinoamericanas. A pesar de estos ires y venires hoy se está presentando un proceso de convergencia de estas dos corrientes sin precedentes en la historia de la región. Por una parte, los neoliberales han revaluado en alguna medida su visión del rol del Estado en la economía y matizado su apoyo incondicional a la apertura comercial _particularmente en el caso de sectores frágiles como el agrícola_. Sin embargo el cambio más importante ha sido del lado de los cepalinos _o como prefieren llamarse hoy en día: neocepalinos_. En palabras de José Antonio Ocampo, ministro de Hacienda saliente, próximo director de la Cepal y uno de los más destacados exponentes de esta corriente en Colombia: "La Cepal ha vivido una reestructuración profunda. Hoy defiende la estabilidad macroeconómica, la austeridad fiscal y la globalización". En la actualidad su diferencia fundamental con el modelo neoliberal es la importancia que le da al papel del Estado en el campo social. Aparte de esto las diferencias, en palabras del Ministro, "son más de forma que de fondo, pues los neocepalinos somos partidarios de procesos de reforma más graduales".La gestión de Ocampo en el Ministerio es una muestra clara de la convergencia de las dos escuelas. Cuando asumió la cartera de Hacienda muchos analistas pensaron que el gasto fiscal se dispararía y se frenarían los procesos de privatización y apertura. El balance de su gestión demuestra que estos temores eran infundados.Si bien el déficit fiscal ha crecido durante la gestión de Ocampo, la tendencia de crecimiento del gasto público cambió. Excluyendo transferencias y pagos de intereses _variables que al menos en el corto plazo están fuera del control del gobierno_ el gasto público creció a tasas reales de entre 15 y 20 por ciento anual entre 1993 y 1995. En 1996 la tasa de crecimiento se redujo al 7 por ciento y para este año se espera que baje al 3 por ciento. Sin duda el ajuste ha debido ser mayor para lograr reducir el déficit. Además los resultados frente a problemas estructurales como el de las transferencias durante la gestión de Ocampo fueron limitados. No obstante, gran parte de la culpa en este sentido recae sobre el Presidente y el Congreso y no sobre el Ministro. Los logros durante el Ministerio de Ocampo en materia de privatización _uno de los cocos de la antigua escuela cepalina_ fueron sobresalientes. Desde mayo de 1996, cuando Ocampo asumió la cartera, se han realizado privatizaciones por una cifra cercana a los 4.500 millones de dólares, monto sin precedentes en la historia del país. Los temas en los cuales Ocampo y el gobierno más demostraron sus inclinaciones cepalinas fueron los relacionados con la estructura del Estado y el gasto social. En cuanto al primer punto, las reformas que se lograron durante el gobierno de Gaviria no continuaron durante esta administración. Es más, no son pocos los que piensan que se revirtieron. En lo que respecta al gasto social, todavía es muy temprano para juzgar su impacto pero, en opinión de muchos analistas, éste no es el método idóneo para combatir la pobreza. Sin embargo la responsabilidad de emitir las directrices en estos campos recae más en el Presidente y el Congreso que en el Ministro. En todo caso la mayoría de los analistas económicos, incluso los de corte neoliberal, piensan que el balance de Ocampo fue aceptable (ver recuadro). Además han respaldado el nombramiento como ministro de Hacienda de Antonio Urdinola _quien también se define como neocepalino_, lo cual implica un importante cambio de actitud. En conclusión, la convergencia de las dos corrientes es positiva. Primero, porque ningún modelo económico es infalible en todas las situaciones. Segundo, porque seguramente colaborará a que el debate económico en el país cobre más altura y no se limite a la satanización de posiciones radicales. Y, finalmente, porque reduce la posibilidad de que la estabilidad del país se vea comprometida por cambios bruscos en el manejo económico.
El balance de Ocampo
Santiago Montenegro
Decano de economía de Uniandes 1. Balance de la gestión del ministro Ocampo y calificación de 1 a 5.El balance de Ocampo es aceptable. Tuvo que enfrentar un entorno político complicado y, sin embargo, logró resultados importantes en algunos campos. Habiendo dicho esto, me hubiera gustado que hubiese sido más independiente frente al presidente Samper. Creo que se pudo haber dado un poco más la pela para enfrentar los problemas fiscales y estructurales de la economía. (Calificación: 3,5)2. ¿Cómo cambiará el manejo de la política económica con Urdinola? No creo que vaya a haber muchos cambios, pues existe mucha resistencia política. En todo caso, me parece una gran decisión, pues Urdinola tiene una excelente formación económica. No pierdo la esperanza de que dé sorpresas positivas y acoja algunas de las recomendaciones de la Comisión de Racionalización del Gasto Público.
Javier Fernández-Riva Javier Fernández-Riva Consultores 1. Balance de la gestión del ministro Ocampo y calificación de 1 a 5.Creo que el balance es muy bueno. Había expectativas de que iba a ser manirroto con el gasto público pero ocurrió todo lo contrario. En los últimos 12 meses el gasto público, excluyendo intereses y transferencias _variables que están por fuera del control del gobierno_, creció mucho menos que en años anteriores. Además sus pronósticos en cuanto a la celeridad de la recuperación, la disminución de la inflación y la subida de la tasa de cambio fueron más acertados que los de los demás analistas _incluyendo los míos_. (Calificación: 4,0) 2. ¿Cómo cambiará el manejo de la política económica con Urdinola? Creo que no cambiará.
Eduardo Sarmiento Decano de economía ECI 1. Balance de la gestión del ministro Ocampo y calificación de 1 a 5.El balance es insatisfactorio. El crecimiento económico fue de 2 por ciento el año pasado y en éste será similar. El desempleo alcanzó el 13 por ciento y, aunque algo se ha logrado en materia de precios, Colombia sigue teniendo una de las tasas de inflación más altas de América Latina. Si bien la crisis es producto de la apertura que inició el gobierno anterior, Ocampo no revisó el esquema aperturista y, por lo tanto, no permitió que se diera la recuperación. (Calificación: 2,5)2. ¿Cómo cambiará el manejo de la política económica con Urdinola?Creo que Urdinola estaría dispuesto a realizar ajustes importantes al modelo de apertura pues está convencido de que éste fracasó. Sin embargo dispone de poco tiempo y su margen de maniobra se ve limitado por el Banco de la República.
Mauricio Cárdenas Director de Fedesarrollo 1. Balance de la gestión del ministro Ocampo y calificación de 1 a 5.Creo que el balance general de Ocampo es que hizo más ajuste fiscal del que la gente comúnmente cree pero menos del que se necesitaba. (Calificación: 3,5) 2. ¿Cómo cambiará el manejo de la política económica con Urdinola? No creo que vaya a haber grandes cambios. Me parece un muy buen nombramiento del Presidente. Urdinola tiene muchos de los ingredientes de un excelente Ministro de Hacienda. Es ecuánime, muy respetado a nivel nacional e internacional y tiene mucho carácter y mucho temple. Me parece una gran persona para desempeñar ese cargo.

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