| 1993/01/18 00:00

MAS LEÑA AL FUEGO

El Ministro de Comercio exterior le pidió a los Estados Unidos reciprocidad en el tratamiento de las marcas colombianas. Se complica el caso Pepe.

MAS LEÑA AL FUEGO

EL FAMOSO ENFRENTAMIENTO MARCARIO entre colombianos e ingleses en torno a los pantalones Pepe, que durante los últimos 15 meses se ha paseado por los juzgados, las dependencias gubernamentales y los medios de comunicación nacionales e internacionales, acaba de entrar a formar parte importante de las relaciones comerciales entre Colombia y Estados Unidos. Juan Manuel Santos, ministro de Comercio Exterior, le solicitó al Departamento de Comercio de los Estados Unidos que intervenga en favor del colombiano como contraprestación a lo que ha hecho el país para fortalecer su criticado sistema de propiedad intelectual.

Santos envió una carta a Myles Frechette, asistente de la oficina norteamericana de Comercio que maneja Carla Hills, en la que pone como ejemplo de la protección efectiva que Colombia provee a las marcas del comercio la resolución número 1493 de septiembre 4 de 1992 que canceló el registro de la marca Benetton que poseía una tercera persona diferente del dueño original. "Ya que los negocios norteamericanos disfrutan de la misma protección bajo la ley colombiana de propiedad intelectual, esperamos que las marcas colombianas disfrutaran un tratamiento equivalente en los Estados Unidos", aseguró el Ministro.

Y en seguida entró en materia: "Nuestro Gobierno espera con gran preocupación la decisión de juez Moore, en el Distrito Sur de la Florida, en relación con el caso número 91-1821-CIV-Moore. Este es un caso en el cual un exportador colombiano -Grupo Pepe Ltda.- está reclamando contra Pepe (USA), concesionario exclusivo de Pepe Gran Bretaña, por el uso no autorizado en los Estados Unidos de su marca de comercio Pepe. El Grupo Pepe Ltda. registró su marca en Colombia en noviembre de 1958 y desde entonces exporta confecciones bajo la marca Pepe a los Estados Unidos, mucho antes de que Pepe (GB) comenzara a vender en su país. Adicionalmente, Pepe Gran Bretaña registró su propia marca de comercio sólo en 1984. Dadas las provisiones de la Convención Panamericana de Marcas de Comercio, de Washington, de febrero 20 de 1929, nosotros creemos que el Grupo Pepe Ltda. tiene derechos superiores a la marca Pepe. Ninguna de esas dos -compañías esta produciendo en los Estados Unidos, pero Grupo Pepe Ltda. emplea 700 trabajadoras en el Valle del Cauca, que es una de las regiones que ha sido más afectada por la guerra contra los carteles de la droga".

Específicamente, el Ministro colombiano reclama que se aplique la Convención Interamericana de Protección Marcaría que advierte que cuando el propietario de una marca solicita su registro o depósito en otro de los Estados contratantes (en este caso el Pepe colombiano en Estados Unidos), y se le niegue por existir un registro o depósito previo de otra marca (el británico) que lo impida por su identidad, tendrá derecho a solicitar y obtener la cancelación del registro o depósito anteriormente efectuado

El asunto, sin embargo, se ha tornado delicado, como reconoce el ministro Santos. Y su definición se complica cada vez más. Se trata de una pelea de padre y señor mio entre lo que dice la ley y lo que los expertos llaman su espiritu. Para un observador imparcial, que ve los toros desde la barrera, es como ver a dos bandos usando los mismos códigos y las mismas leyes para aplicarlos a cosas totalmente diferentes.

Tan delicado es el caso que nadie se atreve a decir quien tiene la última palabra. Y los documentos oficiales sobre el tema parecen confundir más el caso.

Cada una de la partes en conflicto, Pepe Limited de Gran Bretaña y el Grupo Pepe Ltda. de Cali, tienen de su lado a los más reputados abogados en el tema. Gonzálo Perdomo, Emilio Ferrero, Fernando Triana, Ernesto Cavelier y María Luisa Peña, del buffette Cavelier, están con los británicos. Manuel Pachón Muñoz, Jorge Vera, Fernando Pachón, Zorayda Sánchez, Eduardo Rojas, Eduardo Navia y Clara Noriega, están por los colombianos.

Cada cual defiende a capa y espada las razones que esgrime para quedarse con la marca y los procesos se multiplican en los juzgados de Colombia. El debate, que se centraba inicialmente sobre quien había registrado con mayor antigüedad la marca, ha pasado ahora a otros puntos controversiales. Ya nadie puede negar que la marca colombiana está registrada desde 1958 y la británica solo desde el 22 de febrero de 1984 (lo que quiere decir que la marca colombiana surgió 26 años antes de que los Pepe británicos adquirieran fama mundial). Ahora parte importante del debate esta en la clase de producto que ampara el registro en Colombia.
Pepe fue registrada inicialmente para distinguir zapatería, en la clase 16 del entonces vigente Decreto 1707 de 1931. A partir de 1972, un nuevo decreto acogió la clasificación mundial de marcas y entonces la clase 25 cobijó a la antigua clase 16, amparando vestidos, zapatos y zapatillas. "A pesar de no tener ningún derecho para fabricar prendas de vestir utilizando la marca Pepe Wadith Nader Escruceria, decidió apropiarse de tal marca para ropa y comenzó a fabricar, vender y distribuir bluyines marcados con esa expresión", sostiene la demanda por competencia desleal que acaba de iniciar la Pepe británica contra la colombiana. En el proceso que se tramita se pide además el aniquilamiento comercial del Grupo Pepe colombiano.

Pero la cosa es mucho más complicada de lo que parece. Sobre todo porque hay documentos de la División de Propiedad Industrial de la Superintendencia de Industria y Comercio que se contradicen claramente. Existe un certificado del 22 de septiembre de 1991 que sostiene que "la clase 25 del Decreto 755 de 1972 dice: vestidos con inclusión de botas, zapatos y zapatillas, por lo tanto el señor Wadith Nader Escrucería propietario de la marca Pepe es la única persona en Colombia con derechos a producir y comercializar ropa y calzado con la marca Pepe". El documento está firmado por Luz Angela Cano secretaria de la División de Propiedad Industrial de la Superindustria.

Sin embargo el 18 de octubre siguiente hay una certificación firmada por la misma funcionaria (esgrimida por los británicos) que aclara que el documento anterior ampara "zapateria, tales como calzados de toda clase y sus accesorios, como tacones, suelas y punteras, capelladas, no incluidos en otras clases, productos comprendidos en la clase 25 del decreto 755 de 1972" y agrega que "excluye los productos comprendidos en la clase 25 diferentes a los enunciados en el punto anterior".

Pero los abogados del Pepe colombiano tienen un documento más reciente en el que la jefe de la División de Propiedad Industrial del mismo organismo Catalina Nieto Parra, responde una consulta juridica concluyendo que "en el caso de los productos comprendidos en la clase 25 del artículo 20. del Decreto 755 de 1972, en principio se predirca la similitud entre ellos" (en otro aparte afirma que por regla general, entre los productos comprendidos o codificados en una misma clase de la clasificación marcaria, se presenta similitud, regla general que presenta excepciones).

Para los abogados de Pepe Group de Gran Bretaña la excepción en este caso confirma la regla. Sin embargo los apoderados del colombiano afirman lo contrario. Y para ello se apoyan en la jurisprudencia internacional (y la desición 313 del Acuerdo de Cartagena) y en supuestos prácticos. Citan un ejemplo para ellos clásico: "Supongase que un zapatero decide sacar al mercado zapatos marca Everfit o un diseñador de ropa vestidos Croydon, y los dueños de esas marcas reconocidas no pueden hacer nada para impedirlo. Los zapatos hacen parte del vestido y por eso están amparados por una misma clasificación en las normas vigentes".

Por ahora este punto sigue sin resolverse. Y la Superintendencia de Industria y Comercio no ha llegado todavía a una solución definitiva. Como van las cosas el pleito judicial puede durar por lo menos cinco años. Y mientras se resuelve, cada quien ataca con las armas que puede y en donde puede. Para los abogados defensores, lo cierto es que la Pepe colombiana esta amparada por las autoridades que le reconocieron a Nader el derecho de uso de la marca en junio pasado. En cambio los británicos aducen que las marcas de propiedad de Pepe registradas en Francia estan protegidas en Colombia en virtud de la Convención de Propiedad Industrial con Francia suscrita en 1901. Y las que tiene Pepe en Estados Unidos, Panamá, Paraguay y Perú están amparadas también por la Convención General Interamericana de 1929.

Pero lo cierto es que, dejando un poco de lado todo el lio judicial, en el campo económico son muchos los millones de dólares en juego. Para el año fiscal terminado el 31 de marzo de 1991 Pepe Group británico vendió, a través de sus diferentes compañías subsidiarias, más de 217 millones de dólares al por mayor, es decir, unos 478 millones de dólares al detal de productos Pepe. Dedicó a propaganda a nivel mundial 8.5 millones de dólares. El Grupo Pepe de Colombia alega que esta en juego un negocio que vale 10 millones de dólares y el empleo directo de 800 mujeres que producen diariamente 3.500 unidades. "Ellos los ingleses no pagan impuestos en Colombia, ingresan productos de contrabando a través de Maicao y no producen un solo puesto de trabajo en el país. ¿Que industria es esa para el pais?", alega Wadith Nader del Grupo Pepe de Cali.

Y para completar, el Ministro de Comercio Exterior pidió la intervención de las autoridades norteamericanas para controlar el ingreso a ese país de los Pepe británicos. Y por eso no son pocos los que piden que todo quede claro de una vez por todas para evitar tantos ires y venires. Pero en vista de las posiciones tan encontradas la cosa no es fácil. Para nadie es un secreto que todo lo que tiene que ver con registros de propiedad intelectual y comercial es vital para los norteamericanos. Para ellos es una condición esencial para que cualquier país socio suyo pueda participar en tratados de libre comercio. En el caso de esta región, la "Iniciativa de las Américas" impulsada por el presidente Bush. La contraprestación que exige Colombia a este nivel puso un punto muy alto. Tanto que ya fue comisionado por la U.S.
Trade el funcionario Joe Cassma, para que averigüe en el país y ayude a adoptar la posición que asumirá Estados Unidos. Es decir, que eche más leña al fuego. -

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