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| 11/27/2010 12:00:00 AM

Más de lo mismo

El próximo año será muy parecido a 2010 en materia económica. Los pronósticos de crecimiento se mueven entre 4 y 5 por ciento. La demanda interna seguirá siendo el motor y el frente externo, el gran riesgo.

El año que termina, 2010, sorprendió a más de uno en materia económica. Hace 12 meses, en 2009, muchos creían que la recuperación, luego de la crisis, sería más lenta, y los pronósticos indicaban un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) colombiano de 2,5 por ciento para 2010. Las proyecciones bajas se mantuvieron hasta los primeros meses del presente año, cuando los analistas replantearon sus expectativas al alza y elevaron sus apuestas por encima de 5 por ciento. Algunos, en un optimismo desbordado, llegaron a apostarle a un 7 por ciento.

Al final, a la economía no le fue tan mal en 2010 como en los primeros augurios, ni tan bien como llegaron a pensar los más optimistas. El crecimiento estará entre 4 y 4,5 por ciento, si acaso unas décimas por encima, como espera el gobierno.

Pues bien, 2011 se parecerá más a la fotografía con que remata el presente año, que a la del principio. La mayoría de las proyecciones aseguran que el PIB crecerá entre 4 y 5 por ciento, lo que quiere decir que los colombianos se podrán ir a sus vacaciones navideñas tranquilos y esperar con confianza la llegada del nuevo año, aunque no deberían quebrar las copas de felicidad, pues hay muchos interrogantes sin resolver, especialmente en el entorno externo, que podrían cambiar el panorama.

Para 2011, la mayor fuente de optimismo proviene del campo interno. Existe un amplio consenso en que la demanda interna jugará un papel de motor del crecimiento semejante al que desempeñó en los 12 meses que están a punto de terminar y en contraste con un sector externo menos sólido.

Según Daniel Niño, gerente de Investigaciones Económicas de Bancolombia, si no fuera por la demanda interna, otro hubiera sido el comportamiento del PIB este año, pues se incrementó a un ritmo del 5 por ciento. Los analistas creen que en 2011 podría subir a 5,5 por ciento, lo cual adquiere importancia ante las malas perspectivas que se anticipan en las exportaciones. Incluso muchos creen que solo hacia 2013 y 2014 se podría ver un cambio en el sector externo, una vez los principales socios comerciales de Colombia -Estados Unidos, Europa y la misma Venezuela- entren en un mejor escenario.

Aunque los empresarios están haciendo esfuerzos por buscar nuevos socios y abrir mercados diferentes a los tradicionales, este proceso se demorará en consolidarse y es muy poco probable que las ventas a Venezuela se incrementen y lleguen a los niveles que alcanzaron hace dos años. Aunque los lazos políticos se han normalizado y la voluntad política de los presidentes Santos y Chávez está comprobada, el precario cuadro de la economía del vecino país implicará limitaciones en su capacidad de pago de deudas pasadas y en sus posibilidades de compras en el futuro.

Desde otras latitudes, el país seguirá beneficiándose de los altos precios de las materias primas y los commodities que están demandando economías asiáticas como China e India. Aunque se prevé que el gigante asiático se desacelerará para evitar problemas de inflación, se presume que los precios se mantendrán en niveles elevados. Eso permitirá que las exportaciones colombianas de petróleo, carbón, níquel y oro, principalmente, sigan creciendo en volumen y precio.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la era del petróleo barato se acabó por la demanda de China. Aunque en 2011 el crecimiento del consumo mundial de crudo disminuirá frente a 2010, la caída no será dramática. Los pronósticos del WTI de referencia para Colombia son de 85,17 dólares el barril, con un crecimiento del 8 por ciento frente a la cotización de 2010. Son buenas noticias para Ecopetrol y, por supuesto, para el país, que atrae cada vez más capitales dirigidos a la actividad petrolera. En este mismo sentido, las expectativas en materia de Inversión Extranjera Directa (IED) siguen siendo favorables. Se estima un crecimiento del 25 por ciento.

El planteamiento de que el próximo año será similar a 2010 se extiende a otras áreas. No se esperan, por ejemplo, sobresaltos en la inflación ni en las tasas de interés. La  Junta Directiva del Banco de la República definió la meta de aumento de los precios para 2011 en un rango entre 2 y 4 por ciento, con 3 por ciento como meta puntual para efectos legales, y en general hay confianza en que se alcanzará este objetivo. Y estos indicadores en niveles bajos ayudarán a un mejor comportamiento del crédito y de la financiación de vivienda.

Los analistas creen que la industria seguirá sintiendo el impacto de la revaluación y del menor dinamismo del sector externo, aunque esto podría ser compensado en parte por la demanda interna. Los empresarios están animados frente a 2011, según la última encuesta de expectativas, del mes de septiembre. El porcentaje de empresas que desarrollará proyectos de inversión en el próximo año aumentó frente a los resultados obtenidos en marzo de 2010 y más aún frente a lo observado hace un año.

Si 2011 se ve muy parecido a 2010, hay algo que sí podría darle mayor emoción. Se trata del grado de inversión. Un amplio grupo de analistas cree que esa podría ser la gran noticia del próximo año, aunque en el fondo no traería grandes consecuencias, porque los mercados internacionales ya vienen tratando a Colombia como un país con grado de inversión a la hora de prestarle. Pero sería un cambio importante hacia futuro, para la consecución de créditos internacionales más baratos.

Ahora bien, otros -más pesimistas- piensan que todavía el país tiene muchos temas fiscales pendientes por resolver antes de que las calificadoras internacionales le den el diploma de inversión. Mauricio Cárdenas Santamaría, del Instituto Brookings, dice que "Colombia hizo una apuesta al déficit fiscal para acelerar el crecimiento, como lo hicieron muchos países durante la crisis, y todavía está por verse el resultado".

No hay que olvidar también que el país estrena gobierno y todavía hay muchos temas que la nueva administración debe aterrizar. En esta medida, 2011 plantea interrogantes. Uno de ellos, crucial, es la suerte en el Congreso de las grandes reformas que propuso el presidente Santos, de las cuales dependerá que la economía consolide su crecimiento. El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, está muy confiado, y aunque mostrarse positivo es parte de su tarea como jefe del equipo económico, algunos consideran que su falta de destreza en las complejas aguas del Parlamento se refleja en una actitud ingenua.

Por ejemplo, Sergio Clavijo, presidente de Anif, señala que si bien la crisis mundial se pudo capotear hasta 2009 y 2010, la situación aún es incierta e inestable en Estados Unidos y en Europa. "Vemos un entorno poco amigable hacia los años 2011 y 2012". Una de las apuestas del nuevo gobierno sobre las que más dudas hay es la de empleo. Según Clavijo, bajar la tasa a niveles del 8,5 por ciento parece una meta imposible para 2014. "No valieron cinco años de crecimiento al 5,5 por ciento, pues el país no fue capaz de bajar la tasa del 10 por ciento".

Nubarrones internacionales

Si en el frente interno se ve un año tranquilo en materia económica, no se puede decir lo mismo del entorno internacional. Hay muchas nubes en el horizonte de la economía mundial que no permiten ver con claridad lo que sucederá en los próximos meses.

No se consolida la recuperación de la economía estadounidense, que crece a promedios de 2,5 por ciento, y la tasa de desempleo, de 9,5 por ciento, no permite que levante cabeza la confianza de los estadounidenses.

El problema es que la política expansionista del presidente Barack Obama no se ha reflejado de forma directa en los índices de desempleo y en cambio sí tendrá un impacto en la economía de los principales países emergentes, por su incidencia en la revaluación de las monedas locales, que afectará fundamentalmente al sector exportador. En el plano político, además, la oposición republicana ha criticado la política de gasto, y con el nuevo Congreso, que se posesionará en enero de 2011, la Casa Blanca no podrá mantener una política expansionista en el gasto.

Los analistas creen, además, que el próximo año el peso colombiano se seguirá fortaleciendo. El economista Carlos Vegh, de la Universidad de Maryland, afirma que países como Colombia y Brasil tendrán que ajustar sus políticas fiscales para responder ante esta apreciación de sus monedas, ya que "es algo inevitable dada la enorme magnitud de las entradas de capitales. La apreciación será inevitable y los principales países emergentes van a tener que aceptarla".

El impacto también se sentirá en el comercio. Aunque las exportaciones de Colombia a Estados Unidos han crecido, más por los precios que por el volumen o por la diversificación, mientras la economía de la gran potencia no recupere su solidez no habrá campo para el optimismo.

Ahora bien, Europa enfrenta problemas graves y profundos, que no se preveían hasta hace poco. Pero el elevado endeudamiento y el déficit fiscal de varios países obligan a encender luces de alerta. Grecia recibió este año un paquete de ayudas de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, e Irlanda, a regañadientes, aceptó otro salvavidas. A cambio, los europeos tendrán que mejorar sus ingresos fiscales, para lo cual deberán subir sus impuestos, que por años fueron su principal estrategia para atraer la inversión extranjera. Y aumentar impuestos en épocas de bajo crecimiento no es una idea atractiva para ningún gobierno, por efectos depresivos sobre la demanda. Más bien, es una obligación que se asume con desgano.

Después de Irlanda, las economías de Portugal y España están en la lista 'negra'. La semana pasada, Lisboa se paralizó en protesta contra el plan de austeridad del gobierno, y la crisis de la Eurozona retumba entre los analistas de Madrid. Aunque los españoles no se cansan de repetir que España no es Irlanda, muchos expertos dicen que la economía sigue muy frágil. Y en un caso extremo, un paquete de ayuda a la madre patria valdría toda la plata del mundo. No es, pues, un momento fácil para la economía internacional. El mundo está siendo atacado por una recaída financiera y unos déficits estructurales en las grandes economías, con consecuencias todavía impredecibles.

La suerte para economías como la de Colombia es que Asia, en especial China, seguirá liderando el crecimiento y su desaceleración -prevista pero reducida- no tendrá un impacto negativo sobre países emergentes de América Latina. Lo cierto es que en 2011 los ojos del mundo seguirán puestos en las grandes potencias. El futuro de la estabilidad económica del planeta dependerá de las medidas de ajuste que se implementaron este año y que continuarán en los próximos meses.

El 2011, en fin, no parece ser un año para grandes celebraciones ni para graves angustias. Tampoco será para dormir sobre laureles, porque cuando hay incertidumbre conviene tener los ojos muy abiertos.
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