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| 7/9/1990 12:00:00 AM

MATRIMONIO FRACASADO

La convivencia con la roya se volvió una pesadilla.

A los cafeteros colombianos les está pasando lo que al matrimonio obligado. Hace siete años, en medio de una bonanza, iniciaron la convivencia con la roya, a regañadientes y muy a su pesar. Pero tomaron con tan poca seriedad a su nueva compañera que al cabo del tiempo dejaron que ella diera las ordenes en la casa. Hoy, además de las afugias económicas que afrontan, contemplan anonadados cómo se les desbarata la relación.

No es para menos. La Federación Nacional de Cafeteros acaba de revelar preocupada que el noventa por ciento de los cultivos están afectados por la roya. El matrimonio había sido lIevadero desde el 23 de septiembre de 1983 cuando el recolector Juan Pérez detectó el polvo amarillo en una mata en la finca "Calamar", en Chinchiná. Sin embargo, la unión se salió de madre de un tiempo para acá.

El mensaje desde el principio fue muy claro. Los caficultores debían "convivir" con la enfermedad.
Aplicarían aquel adagio de que cuando no se puede derrotar al enemigo hay que unirse a el. No obstante, era una relación para llevarse con ciertas precauciones. La principal de ellas, fumigar con el fungicida conocido como oxicloruro de cobre.

Pero como los caficultores no veían la roya, no fumigaban. No tuvieron para nada en cuenta que el químico es preventivo y no curativo.
De nada valió la multimillonaria campaña de concientización empredida por la Federación a través de los medios de comunicación y de los comités regionales. Desde el comienzo, casi que en una medida extrema, se decidió entregar a los cultivadores el oxicloruro como parte del precio por el grano.

Ante la sorpresa de todos, el fungicida fue dejado de lado. En cuestión de días nació la "mafia" del oxicloruro y varios camiones y camperos pasaban por las fincas comprando a bajo precio el aspersante que se dedicó a los cultivos de frutas.
Para completar, muchos de los finqueros que no vendían el derivado del cobre, lo utilizaron, pero a manera de cal, para pintar sus casaquintas. Entonces no hubo más remedio que suspender la entrega de la especie.

En cambio se decidió otorgar un subsidio en el precio del café para que los caficultores compraran el oxicloruro. Otro fracaso rotundo. Cuando fueron consultadas las existencias del químico en los almacenes que atienden el mercado del grano se descubrió un inventario inamovible. Allí fue la de Troya.

En todo el caso ha influido una situación netamente sicológica. El campesino común se dio cuenta de que en la primera cosecha, después de la gran bulla sobre la roya, a pesa de que había detectado en sus cafetos la enfermedad, la producción no bajó. Le cogió confianza y creyó que nada grave sucedería. En la segunda cosecha las cosas empezaron a ir mal, pero no fue tan grave. A la tercera había recuperación, sin embargo para la cuarta ya no había roya, al café le había entrado e] "paloteo", que es la defoliación del arbusto y su secamiento.

Los expertos creen que la pérdida promedio durante los próximos tres años, en un cafetal sin control a la roya, será del quince por ciento Como anda el contagio, la cosecha 1990-1991, que se previó llegaría a los trece millones de sacos de café de sesenta kilos, tendrá una preocupante reducción. La roya ha sido detectada en 223.773 fincas en más de quinientos municipios colombianos.

Aparte del oxicloruro y la limpieza de los cafetos y las cañadas, la otra fórmula para combatir la roya tampoco se usa. El caturra debería reemplazarse por la "variedad Colombia", inmune a la enfermedad.
Empero, a los minifundistas se les metió en la cabeza que el cafeto "Colombia" es más pequeño y tiene menor rendimiento. De 440 mil kilos de semilla vendidos, efectivamente se utilizaron 140 mil kilos. La variedad alternativa apenas cubre cien mil de más de un millón de hectáreas sembradas.

Tacañería de los caficultores, ignorancia o simplemente ideas preconcebidas, el problema de la roya produce desazón. Como en el matrimonio obligado, se buscaba que las apariencias mostraran una cosa, pero tras siete años de relación turbulenta los resultados son otros.
No pueden divorciarse, pero deben tomar medidas urgentes para que la situación no se agrave. Lo más complicado en el asunto es que a mayor producción de café, la roya ataca con mayor severidad.-
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