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| 4/22/2016 1:30:00 PM

Carlos Mattos vuelve a perder la pelea ante Metrokia

Con la disputa comercial por la representación de Hyundai en Colombia como telón de fondo, el empresario colombiano es vencido nuevamente en tribunales por el grupo ecuatoriano Eljuri.

La dura pugna entre el empresario costeño Carlos Mattos y el grupo ecuatoriano Eljuri por la representación de Hyundai está que arde. En el último episodio, un juzgado expidió medidas cautelares a favor del colombiano y prohibió a cualquier otro comercializador vender vehículos nuevos o repuestos de esa marca.

Neocorp, la empresa de los Eljuri que fue licenciada directamente desde Corea del Sur por Hyundai Motor Company para representarla en Colombia, en desmedro de Mattos, anunció en su momento que no había sido notificada de dicha decisión judicial y que “continuará operando en concordancia con los derechos y deberes que le otorgan los contratos que ha suscrito y el compromiso irrenunciable de atender al mercado colombiano”.

Pero hay otra disputa entre las partes todavía más antigua. El Grupo Eljuri, pese a que aparentemente es desconocido en Colombia, lleva varios años en el país representando a otra marca de la casa Hyundai, Kia, a través de Metrokia S. A.

Mattos, a través de la empresa Nikitus Trading aparentemente compró el 10 % de Metrokia a Ivelei (de los Eljuri) por 1,2 millones de dólares en el 2005, pero la transacción quedó en el limbo. Fue así que el empresario costeño denunció que posteriormente su participación se evaporó, así como el dinero que debían devolverle.

Desde entonces inició una batalla jurídica en varios frentes. En uno de ellos, buscaba que la justicia condenara a su Iván Genaro Moscoso, como representante legal de Metrokia, y al abogado José Alejandro Cárdenas Ocampo, como asesor legal, a quienes responsabiliza de un supuesto hurto de los derechos de Nikitus.

Con ponencia del magistrado Eyder Patiño Cabrera, la Corte Suprema de Justicia decidió no admitir la demanda de casación que interpuso la firma colombiana. La Sala Penal de ese alto tribunal ratificó así el fallo absolutorio del proceso que enfrentaron ejecutivo Peña y el jurista Cárdenas y el por fraude a resolución judicial, falsedad en documento privado y hurto calificado y agravado.

Laudo arbitral

El litigio nació por cuenta de la decisión de un Tribunal de Arbitramiento en el 2007, que dejó sin efectos la compraventa de acciones de Metrokia, en las que tres empresas accionistas de esta firma habían vendido derechos accionarios a la empresa de Mattos y a Empronorte Overseas.

 Teniendo en cuenta que, según ese laudo arbitral, estas dos firmas ya no figurarían como accionistas de Metrokía, las empresas fueron excluidas de una asamblea posterior de accionistas, en las que se efectuó un reparto de dividendos, en el que no fueron tenidas en cuenta ambas firmas.

Para Mattos y sus asesores jurídicos, la maniobra fue ilegal y con visos delictivos. Más tarde la Fiscalía se acogería a esa misma tesis, al imputar cargos contra Moscoso y Cárdenas Ocampo.

El juez de Bogotá que conoció del proceso no encontró nada irregular en la forma como actuaron los indiciados y emitió fallo absolutorio el 13 de junio del 2013. Lo mismo opinó el Tribunal Superior de la capital, que ratificó esa determinación al año siguiente.

De hecho, en su fallo de segunda instancia esa corporación señala que los que incumplieron con sus deberes fueron los representantes de Nikitus Trading, pues no entregaron los títulos, como les ordenaba el fallo arbitral en el que fueron vencidos, Para el Tribunal, los responsables del fraude eran los representantes de esta empresa y no las personas que fueron sometidas a juicio.

A través de sus apoderados, la firma de Carlos Mattos buscó que la Corte Suprema reconociera a sus ahora verdugos como responsables de la pérdida de sus derechos accionarios. Pero volvieron a perder.

La Sala Penal del alto tribunal no admitió el recurso, porque considera que el apoderado que, en este caso acudió en representación de Nikitus Trading, en realidad no buscaba cuestionar la validez de los procedimientos con los que actuaron los jueces sino imponer su criterio personal sobre el caso. La casación no es una tercera instancia, le recordó la Corte.

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