Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2015/12/04 17:32

“Necesitamos un dólar a 3.000 pesos”, Mauricio Cárdenas

El ministro de Hacienda cree que el próximo año será ligeramente mejor que el presente. Dice que el país necesita un dólar en el actual nivel y que el reto será explicar los beneficios económicos de la paz.

Semana: Si las condiciones internacionales continúan débiles, como se prevé, ¿qué efectos tendrá para Colombia?

Mauricio Cárdenas: Para comenzar, no podemos contar con el entorno internacional como la principal fuente de estímulo a la economía. De hecho, no estamos contando el próximo año con una recuperación importante de los precios del petróleo. Lo que se espera es que se mantenga alrededor de 50 dólares el barril Brent. No tenemos grandes expectativa en esa materia. Por eso debemos esperar un modelo de crecimiento liderado por factores internos. Por la demanda interna.

Semana: Con Latinoamérica en desaceleración ¿tampoco mejorará las exportaciones no tradicionales?
 
M.C.: En efecto, la situación regional no nos ayuda. Y particularmente los vecinos, que son nuestros principales socios comerciales. No vamos a tener vientos a favor ni por Venezuela ni por Ecuador. Eso no nos permite ser optimistas frente a las exportaciones colombianas hacia esos mercados. Donde se puede dar una situación más favorable es hacia Estados Unidos. Con el mayor crecimiento de ese país y el dólar más alto es posible que logremos incrementar las exportaciones a ese mercado.

Semana: En lo macro el país ha tenido cifras buenas, pero ahora no se ven tan positivas, empezando por la inflación, que se disparó. ¿Cómo ve esto?

M.C.:
Colombia está haciendo una transición económica bastante exitosa. De un escenario de altos precios del petróleo a bajos. Este año5 ha sido de cambios. De acomodamiento a una nueva realidad. En ese proceso, han aparecido algunas variables que se están ajustando. Por ejemplo, la inflación. Se produjo una fuerte devaluación que se está transmitiendo a los precios. Pero debemos entender que esto es temporal. Los precios de los importados han subido, lo que ha generado más inflación, pero eso no se debe convertir en una inflación permanente. Debe volver a bajar. Esos son los cálculos que tiene el Banco de la República. La inflación está llegando a su pico alrededor del 6 %, para luego tomar una senda descendente que la llevará al 4 % nuevamente a finales del 2016 o comienzo del 2017.

Semana: Miremos otras cifras macro. Por ejemplo, el déficit en la cuenta corriente que está en niveles históricos…

M.C.:
El déficit de la cuenta corriente subió muy fuertemente, pues se bajaron a la mitad las exportaciones de petróleo. Llegó a su pico en el último trimestre del 2014, pero ha ido bajando gradualmente. Del 7 % del PIB en el primer trimestre de este año pasó al 5,5 % en el segundo. El año, como un todo, cerrará con el 6,2 % del PIB. En el 2016, esperamos que el déficit en cuenta corriente termine en el 5,8 %. Lo importante es ser conscientes de que es muy alto y que lo tenemos que bajar a punta de disminuir las importaciones. Esperamos que el próximo año podamos reducirlo aún más con un aumento en las exportaciones.
Semana: ¿Por el mal momento del sector de los hidrocarburos, se afectó la Inversión Extranjera Directa (IED)?

M.C.: La inversión extranjera directa se ha mantenido en buenos niveles. Ha habido recomposición, menos inversión en lo minero-energético y más en otros sectores. Pero la cifra de IED como porcentaje del PIB es buena. En junio de este año representó 4,5 % del PIB. Además somos el país de la región que continúa creciendo en estos flujos.

Semana: Algunos pronostican un repunte del desempleo. ¿Usted lo cree?

M.C:
El empleo mantiene una relación muy estrecha con la expansión de la economía. Veníamos con un crecimiento del 5 % en los últimos años. Ahora que estamos más cerca del 3 %, el ritmo al que venía bajando la tasa de desempleo no puede ser igual. Pero la verdad, tampoco estamos hablando de grandes aumentos en la tasa de desocupación, ni grandes disminuciones. Estará en el nivel nacional, alrededor del 9,1 %.

Semana: Si sigue la turbulencia internacional y los precios del petróleo a la baja ¿puede haber tranquilidad en el frente fiscal?

M.C: Para el año entrante nosotros tenemos una meta consistente con la regla fiscal y es que el déficit del gobierno central sea de 3,6 % del PIB. El presupuesto que se aprobó es coherente con esa meta. Pero sabemos que ha habido unos factores que pueden afectar los ingresos en el 2016, en mayor proporción de lo que esperábamos en junio cuando se hizo el presupuesto. El precio del petróleo ha caído y las proyecciones de crecimiento se han revisado a la baja. Hicimos unos cálculos y vimos que eso puede impactar el cumplimiento de la meta de 3,6 % en el 0,3 % del PIB. Es decir, al cambiar los supuestos entre junio y hoy podríamos tener un déficit mayor en 0,3 %. Como teníamos eso claro, pusimos un artículo que dice que hay un billón de pesos en el presupuesto de inversión del Ministerio de Hacienda para manejar la situación. Si los ingresos no se comportan según lo esperado, ese billón es el primero en recortarse sin entrar a negociar con nadie porque está en las cuentas de Hacienda. También se consignó que el 1 % del presupuesto de todos los sectores quedará congelado en función de cómo se vayan comportando los ingresos. Es decir, se puede recortar. Así completamos el 0,3 % que necesitamos para cumplir la meta de déficit.

Semana: Algunos analistas dicen que sería útil mirarnos en el espejo de Brasil, porque ese país, en sólo dos años, perdió su grado de inversión. ¿Qué opina?

M.C.:
Mire, Colombia maneja su economía con un cuidado y una responsabilidad enormes. Dialogamos todo el tiempo con las calificadoras, el FMI y los analistas del mercado y vamos afinando todas nuestras políticas para asegurar que tenemos el respaldo de las multinacionales y las agencias. El FMI terminó su visita y el balance que dio fue muy positivo. En Colombia hay un gran debate económico, pero no se debe ignorar que en estos escenarios internacionales se ve a Colombia como el modelo a seguir, de cómo ajustar una economía frente a un choque tan fuerte en los términos de intercambio. No veo cómo meternos en la bolsa de países que están expuestos a pérdidas de calificación.

Semana: A la gente le inquieta mucho el dólar. ¿En qué nivel lo ve para el 2016?

M.C.:
Espero que nos movamos en un rango entre 2.900 y 3.100 pesos. Sin embargo, nadie tiene la bola de cristal. Un hecho contundente es la estrecha correlación entre petróleo y tasa de cambio. La economía encontró un cierto equilibrio en los 3.000 pesos. No a todo el mundo le gusta, pero en el agregado, Colombia necesita ese nivel para desarrollar los sectores que van a tomar la posta en esta carrera de relevos. Y esos sectores que tomarán la posta son los que se benefician con un dólar alto. Si es bueno o malo es muy subjetivo. Siempre habrá gente que le guste o no. Colombia no tiene alternativa. Necesitamos un dólar a 3.000 pesos para encontrar ese liderazgo en esta carrera de relevos y tener una década éxitos. Llevamos un año de dólar en este nivel y lo hemos asimilado con un encarecimiento en las importaciones que se ha traducido en inflación, pero le está permitiendo a muchas empresas empezar a sustituir importaciones.

Semana: Cuando Estados Unidos empiece a subir tasas qué pasará acá? ¿O el mercado ya reaccionó en forma anticipada?

M.C.:
Hay un elemento del entorno económico que todavía no se ha podido evaluar. Y es el efecto de tasa de Estados Unidos por parte de la FED. Es imposible saber con certeza cómo será el impacto. Para mí ya fue anticipado e incorporado en las decisiones económicas desde antes. No espero que tenga mayor impacto sobre la tasa de cambio o los movimientos de capitales.

Semana: ¿Cuánto crecerá la economía en el 2016?

M. C.:
La gran pregunta que se están haciendo los economistas en Colombia y en el exterior es si el 2016 será mejor o peor que el 2015. En cualquier caso, lo que será relevante es si será ligeramente mejor o ligeramente peor. Nadie piensa en grandes cambios. Yo espero que sea lo primero. Para este año proyectamos el 3,3 % y para el próximo el 3,5 %.

Semana: ¿En que basa el pronóstico de ligeramente mejor?

M.C.:
En el efecto Reficar que llevará a que la industria pueda crecer 6 % el año entrante. Esta representa el 1 % del PIB y el 10 % de la producción industrial. Individualmente le aporta mucho al crecimiento. También en el inicio de las 4G. Eso es un factor positivo. Igualmente, la devaluación tendrá efecto favorable en algunos sectores exportadores, lo que contrarrestará lo negativo de una menor inversión pública y menos recursos del presupuesto.

Semana: ¿El Gobierno sí va a presentar una reforma tributaria estructural el próximo año?

M.C.:
Sí se va a presentar. El país la necesita. La principal razón es que la próxima década ya no será de los comoditties. Será la década de la industria, de la agricultura y el turismo. Entonces debemos adecuar nuestra estructura tributaria para una economía en donde la inversión la tiene que poner el sector privado, especialmente el empresarial colombiano. Ya no tanto la inversión extranjera, ni el sector minero energético. Debemos ser más competitivos.

Semana: ¿Eso quiere decir que será una reforma para aliviarles la carga a las empresas?

M.C.:
No quiero predeterminar detalles, pero debemos con esa reforma ampliar la base impositiva. Son muy pocas las empresas que contribuyen tributariamente. El país necesita un cambio en la estructura de impuestos para el nuevo desarrollo económico. Debemos lograr que esa estructura, que tiene una carga muy alta en el impuesto de renta a las sociedades, se pueda equilibrar entre diferentes contribuyentes. Si bajamos un poco el impuesto de renta a las sociedades vamos a tener más formalidad. Ese criterio es el que ha adoptado la comisión de expertos. Vendrán los detalles de cómo se traduce en propuestas específicas. Estamos esperándolas para diciembre y con eso iniciaremos un proceso de concertación para un proyecto definitivo. También se requieren controlar la evasión.

Semana: ¿Estará lista para presentarla al Congreso en marzo del 2016?

M.C.:
Sí, en marzo es un momento oportuno para llevarla al Congreso, con lo que la tendríamos lista en junio. Al país no le conviene una discusión prolongada de un proyecto tributario porque eso genera incertidumbre. El debate debe ser compacto. Tendremos un tiempo suficiente para que la comisión de expertos presente sus propuestas, se socialicen y luego el Gobierno sobre esa base haga su proyecto de ley. Yo personalmente estoy totalmente comprometido y decidido de pies a cabeza con esa reforma en el primer semestre del 2016. Quiero que se dé. La considero importante y prioritaria para el futuro económico.

Semana: ¿Qué otras reformas económicas vienen el próximo año?

M.C.:
La pensional, pero más como un proceso de reformas y ajustes como lo recomienda el BID. No como la tributaria, que es más estructural. Otro tema importante es una ley para regular el monopolio rentístico de los licores y ponernos en línea con los internacionales. El paquete de reformas incluye una ley que permitirá que la Superfinanciera ejerza vigilancia sobre los conglomerados financieros y otra sobre el gobierno corporativo de las empresas estatales para adecuarnos a los estándares internacionales. Esto es para que los ministros no estén en las juntas directivas.

Semana: ¿Qué consejo les daría a los hogares en el 2016?

M.C.:
Estos han sido años de ajustes, sin afectar negativamente a los hogares. El impacto más importante que los ha tocado es la inflación, pero debemos darles la tranquilidad y seguridad de que es pasajera. Ha sido como consecuencia de la devaluación y eso era inevitable y necesario para que el país se pudiera acomodar a la circunstancia de la caída del petróleo. Los colombianos deben saber que el grueso del ajuste lo ha asumido el Gobierno con el recorte en el gasto. Afortunadamente los hogares no se han impacto y han mantenido la confianza. Si algo ha sido indispensable para esta transición ha sido mantener la confianza de los hogares. Eso vale oro. El mensaje es que sigan confiando en el país y en la economía. La decisión sobre tasas del Banco de la República va a encarecer el crédito. Y eso significa que es mejor moderar el uso del crédito para que las personas no tengan sorpresas. El consejo es moderación en el endeudamiento.

Semana: Denos tres retos y tres factores favorables que ve en el 2016

M.C:
Los factores positivos serían: la reactivación de la industria, por el peso que tiene en el PIB y apalancada, en buena parte, pero no exclusiva, en Reficar. Dos, el sector de obras civiles, donde convergen las 4G; las obras públicas del Invías con el paquete de los cuatro billones de pesos y la ejecución de los proyectos de regalías. Y tercero, tengo una gran fe en el programa de subsidio a la tasa de interés para vivienda media. En el 2016, el subsidio del 2,5 % a la tasa de interés para vivienda de entre 80 y 200 millones de pesos permitirá financiar 50.000 viviendas. En el 2013 fueron 31.000. Eso tiene un enorme impacto en la actividad económica. Por cada peso que se invierte en este tipo de vivienda, se apalancan ventas por nueve pesos, a diferencia de la gratis que por cada peso, se apalanca un peso. La vivienda media es un multiplicador, por eso le tengo mucha fe a esa política que empieza el primero de enero.

Semana: Y los tres retos…

M.C.:
La reforma tributaria estructural. Socializarla, tramitarla y estructurarla bien es un reto en el que estamos comprometidos totalmente y decididos, como dije, de pies a cabeza en el primer semestre del 2016. Segundo, lograr la meta de déficit fiscal del gobierno del 3,6 %, lo que obligará a estar al frente del timón calibrando cada gasto para no excedernos. Y tercero, el control de la inflación. Que el país empiece a ver que la inflación desciende, así no lleguemos al 4, que entremos en un senda descendente es un gran reto.

Semana: Si se firma la paz en el 2016, ¿qué traerá para la economía?

M.C.:
Traerá retos y oportunidades. Tenemos que explicarle mucho mejor al país los dividendos de la paz. Lo que significa en términos económicos. Es un paso que nos dará beneficios y ganancias. Todos vamos a poder sentirla. Pero tendremos que asegurar unos recursos para cumplir los compromisos. Eso va necesitar capacidad de priorizar, de mover unos recursos de un lado a otro, de regionalizar y recomponer. Implicará un ejercicio de persuasión internacional y ver cómo podemos diseñar toda la arquitectura de financiamiento que se va a requerir para el posconflicto. Es un gran reto que nos espera.

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