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| 9/17/2011 12:00:00 AM

Ministros pedigüeños

El titular de Hacienda tendrá que hacer maromas para distribuir el presupuesto del próximo año. Sus colegas de gabinete pasaron peticiones que superan en 20 billones de pesos el monto que ya se aprobó en el Congreso.

El Presupuesto General de la Nación es uno de los proyectos de ley más importantes que el Ejecutivo somete a consideración del Congreso cada año. Esta iniciativa es la que le da forma concreta al programa económico y social del gobierno, porque, al fin y al cabo, decide en qué se va a gastar la plata que los ciudadanos pagan en impuestos.

En su trámite, esta ley genera grandes discusiones. Todo el mundo, siempre, quiere más plata de la que hay. Los congresistas piden más para sus regiones y los ministros, para sus carteras, mientras el ministro de Hacienda tiene que hacer las veces del 'Doctor No' como gran responsable del manejo de las finanzas públicas y de cuidar hasta el último centavo. Al mismo tiempo, el ministro de Hacienda tiene que velar por el puntual cumplimiento de los pagos que garanticen el funcionamiento del Estado, el servicio de la deuda, el pago de las pensiones y, por supuesto, la inversión.

Actualmente se tramita en el Congreso el presupuesto para el próximo año, 2012, y aunque ha pasado casi inadvertido ante la opinión pública, en esta ocasión el proyecto tiene una singular importancia. Es el primer presupuesto realizado por el equipo económico de Juan Manuel Santos, porque el que se aprobó el año anterior fue hecho por el gobierno saliente, y de allí debe surgir el combustible para las cinco locomotoras que sustentan la ambiciosa meta del actual gobierno de crear dos millones de empleos. Pero además, este presupuesto tiene compromisos de gasto adicionales como aportarle al fondo de adaptación para reparar los desastres dejados por el invierno y garantizar la atención de la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, aprobada por el Congreso el año pasado. También se trata del primer presupuesto que se debe ajustar a los nuevos principios de la regla fiscal, que obliga a la austeridad.

La semana pasada fue aprobado el monto del Presupuesto 2012: 165,3 billones de pesos. Aunque es un 9,5 por ciento más alto que el del año pasado, el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, tendrá que hacer maromas para atender las solicitudes que le están haciendo sus colegas de gabinete.

Como nunca, los ministros presentaron una lista de peticiones tan grande que tiene sorprendido y angustiado a Echeverry. Las solicitudes, que llegaron de todas partes, superan en 20 billones lo que se presupuestó, es decir, tres puntos del Producto Interno Bruto (PIB). Para darles gusto, habría que elevar el presupuesto a 185 billones de pesos, y como los recursos son limitados y solo pueden salir del recaudo de impuestos que pagan los colombianos, o de más endeudamiento, habría que aumentar el déficit fiscal de 3,5 a 6,5 por ciento del PIB, algo que ya sería como echar por tierra el grado de inversión que ganó el país por tener unas cuentas fiscales sanas.

La verdad es que todos los ministros tienen argumentos muy válidos para pedir más plata. El ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Juan Camilo Restrepo, considera que los recursos fijados para su cartera son insuficientes para atender adecuadamente sus tareas y programas el próximo año. El nuevo ministro de Justicia, Juan Carlos Esguerra, dijo que el funcionamiento de su cartera es de 140.000 millones, pero solo le asignaron 102.000 millones. El ministro de Transporte, Germán Cardona, pidió más plata para terminar las obras que dejó inconclusas su antecesor, y el nuevo ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, más recursos para aumentar el contingente de policías a razón de 5.000 por año, lo que vale 200.000 millones de pesos. En total, la demanda del Ministerio de Defensa suma 1,5 billones para cuatro años.

También solicitaron más plata los ministros de Vivienda, Salud e Interior. El registrador nacional, Carlos Ariel Sánchez, pidió para la Registraduría y la contralora, Sandra Morelli, dijo que necesita por lo menos 50.000 millones de pesos más porque el edificio de la Contraloría está que se cae. "Han venido solicitudes de justicia, de transporte, de educación y de muchos otros sectores", dijo Echeverry.

Esta podría ser la prueba de fuego del ministro de Hacienda en su trascendental papel de 'Doctor No'. Con algo de ironía, señala que sus colegas olvidaron que el año pasado les dio dos billones de pesos adicionales al presupuesto que les habían asignado, para comenzar a rodar las locomotoras. Afirma que los recursos son suficientes para cubrir las necesidades de salud, educación, vivienda, creación de empleo, reducción de la pobreza, pensiones, seguridad, pago de deuda, construcción de vías y carreteras, atención por la ola invernal, atención a las víctimas y desplazados.

Como el monto ya se aprobó, el Ministerio de Hacienda solo podrá contar con un dinero extra producto de los menores intereses que está pagando la Nación por la deuda gracias al grado de inversión. Según Echeverry, ahora tendrá que "peinar el presupuesto", lo que significa quitar de un lado para poner en otro. Ahora bien, las discusiones más tensas dentro del trámite del presupuesto están por venir. Como siempre, en la regionalización del presupuesto es donde se generan los mayores debates políticos, pues los congresistas quieren más recursos para sus departamentos. Lo cierto es que la plata no estira y no será fácil darles gusto a todos.
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