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| 2/13/1984 12:00:00 AM

MIRANDO AL 84

¿Cuáles son las perspectivas para la economía nacional en el año que comienza?.<BR>Reconocidos economistas interrogados por SEMANA dieron su concepto

MIRANDO AL 84 MIRANDO AL 84
Dado que el año 83 se caracterizó por una situación particularmente crítica en el sector económico, SEMANA interrogó a reconocidos economistas sobre las perspectivas para el año que comienza.

1. ¿Cree usted en la reactivación económica a la cual hace referencia el gobierno?
2. ¿Qué tan preocupante es el problema de la deuda externa colombiana?
3. ¿Qué evolución puede esperarse para el sector externo de la economía en el 84?
4. ¿Cuáles son, en general, las perspectivas económicas para el año que empieza?
JUAN CARLOS JARAMILLO.
ASESOR JUNTA MONETARIA
1. Si. Dentro de las limitaciones que existen del comercio internacional, creo que la economía comienza a moverse lentamente hacia la reactivación. Hay condiciones para que esto suceda. Distintos sectores de la economía manifiestan actualmente una tendencia hacia la consolidación de esta reactivación.
Lo que no creo es en un crecimiento del 7 o del 8 por ciento, sino algo más moderado, del 3 por ciento.
2. Es preocupante, pero no extremadamente preocupante. Es preocupante especialmente por los costos financieros que ello implica para el sector privado. Una devaluación acelerada, más unas aceleradas tasas de interés internacionales, hace que el costo de la deuda para el sector privado tenga un precio muy alto, especialmente para las empresas que se endeudaron en dólares.
3. Va a ser un año menos malo que el 83, pero seguiremos enfrentados a un déficit en cuenta corriente y dependiendo de las posibilidades del gobierno frente al endeudamiento público externo la caída de las reservas va a ser muy inferior a la del año pasado. No espero un sector externo boyante como el del 71. A eso no regresamos todavía. Pero alcanza a divisarse una luz en el horizonte, con productos como el algodón, que son importantes para la economía colombiana y que estan manifestando claros signos de reactivación. También es importante anotar que lo que suceda en Venezuela, que aún es muy incierto, va a ser definitivo para la economía colombiana.
4. De optimismo moderado. Inflación probablemente estable; seguirá existiendo alguna dificultad en el sector externo, y en resumidas cuentas creo que la recuperación será moderada.

ULPIANO AYALA
INVESTGADOR DEL CEDE
1. Es evidente una "reactivación" en ciertos sectores de la economía, muy asociada con el gasto público. Pero no parece lograr una suspensión de la espiral recesiva. Por otra parte, problemas graves y agudizados por la recesión, como el del desempleo, no sólo se deben a ésta sino que también tienen otras causas, como la desigualdad del ingreso y condiciones precarias de subsistencia de los trabajadores, limitaciones en el sistema educativo, y otros. Los resultados reactivadores del gasto público, y su insuficiencia para enfrentar la recesión, y la potencialidad del mismo para atender los otros problemas señalados, sugieren una estrategia más activa en esta dirección, y una oportunidad para reorientar tal gasto en forma que favorezca las mayorías y cree bases más sólidas para el crecimiento.
2. El menor colchón de reservas, y el endurecimiento del mercado internacional de capitales, no permiten preveer margen apreciable de maniobra. La deuda es preocupante por lo que ya ocurrió más que por nuevo endeudamiento, y no tanto por su nivel como por lo que implica en el futuro inmediato respecto al efecto de su servicio sobre la cuenta cambiaria y por las ataduras e imposiciones que la acompañan.
3. Soy de los que ponen pocas esperanzas en la reactivación de la economía mundial como factor que contribuya a la reactivación de la economía colombiana. El margen de maniobra es muy limitado. Y aún más, cabe esperar que se trate de reforzar la dependencia de países como Colombia respecto a las potencias capitalistas, como medio para ayudar a la salida de la crisis actual. El gran reto de política exterior consiste precisamente en la búsqueda de nuevos espacios y posibilidades, más que en el manejo de los instrumentos tradicionales.
4. No estamos sólo en recesión, lo que implicaría una reactivación semiautomática y dentro del marco institucional actual; sino enfrentamos una crisis, lo cual no significa derrumbe fatal sino una exigencia y oportunidad para cambios muy básicos, que se localizarían ante todo en redefinición del papel del Estado, en la orientación industrial y en la distribución del ingreso. Un problema tan grave como el del desempleo no se resuelve sólo con reactivación sino con una expansión garantizada y orientada por un papel estatal activo y reordenador, con amplia concertación y participación.

SALOMON KALMANOVITZ
PROFESOR EMERITO DE LA UNVERSIDAD NACIONAL
1. La reactivación ha sido muy limitada y desigual. Yo diría que la caída de la producción y el empleo se hizo menos pronunciada. Algunas industrias recuperaron parte de una demanda interna "decreciente" que antes se dirigía hacia importaciones. Ni el gasto público deficitario ni la demanda adicional proveniente de esto sectores han sido suficientes, en mi modo de ver, para invertir completamente el curso descendente de los negocios. No se han detenido las quiebras ni los concordatos y el empleo continua deteriorándose. El gobierno ya ha cantado victoria dos veces y, como Pedro, le falta una tercera. Aún si la demanda se elevara lo suficiente para invertir el ciclo, subsiste un problema "estructural" de rentabilidad y productividad que es agravado en grado sumo por tipos de interés todavía excesivos.
2. Hoy el servicio de la deuda consume 40% de los ingresos por exportaciones del país. La nueva deuda que se adquiera se hará con intereses muy altos que están siendo cimentados por el déficit fiscal de la administración Reagan. La nueva deuda hipotecaría las exportaciones de carbón y níquel que comparte (?) el gobierno con las transnacionales. Si las exportaciones colombianas no se elevan considerablemente en los próximos años, el servicio de la deuda consumirá fácilmente el doble de la proporción actual. Eso significa una compresión de las importaciones del futuro. Más preocupante aún es la pérdida de soberanía para las políticas económicas y sociales del gobierno que conlleva el nuevo endeudamiento que fiscaliza el Banco Mundial con su conocida orientación monetarista y conservadora.
3. Las perspectivas de las exportaciones colombianas son sólo favorables en relación con los Estados Unidos y este mercado ocupa una tercera parte de su estructura. El resto va (¿iba?) a Europa y América Latina y sus perspectivas son muy negativas. La revaluación del dólar impulsada por la reactivación yanki y la política económica reaganiana neutraliza la mayor parte del esfuerzo devaluador colombiano y contribuye a la ampliación de nuestro déficit externo. Para no acabar, los altos tipos de in terés norteamericanos presionan los nacionales en la misma dirección, frenando de nuevo nuestra reactivación. Ahora sí acabando, la reactivación norteamericana acompañada de dinero caro induce a la fuga de capitales "nacionales" y transnacionales. Una coyuntura especulativa cualquiera puede causar una corrida y acabar con las reservas internacionales del país en cuestión de semanas.
4. La reactivación nacional requiere de una devaluación del dólar y una recuperación de las economías de América Latina y, sobre todo, de la europea. Requiere tasas de interés moderadas. Requiere, por último, que se supere lo que he llamado atrás la crisis de rentabilidad y productividad de la industria que le impide competir a nivel de costos y calidad con otras economías capitalistas maduras o de desarrollo tardío. Lo que se deduce entonces, en mi análisis, es que las perspectivas de 1984 son todavía precarias. Seguramente son menos optimistas que las del gobierno y algunos de mis colegas. Yo no descuento todavía cargas especulativas contra el peso, no veo bajar las tasas de interés y menos veo clara una reactivación generalizada que impulse al desestructurado capitalismo colombiano. El diagnóstico continúa siendo reservado.

CARLOS CABBALERO ARGAEZ
DIRECTOR EJECUTIVO FEDESARROLLO
1. El análisis elaborado en el número de diciembre de 1983 de Coyuntura Económica, la revista de FEDESARROLLO, y los resultados de la Encuesta de Opinión Empresarial correspondiente al mes de noviembre, permiten afirmar que, al menos, en el curso del segundo semestre del año que terminó se habría "frenado" la caída de la producción industrial. Ese es el hecho objetivo importante. Que si no hay una reactivación firme, sostenida y prolongada, la recesión habría dejado de agudizarse, como sí lo hizo entre finales de 1982 y mediados de 1983. Ahora bien, el objetivo "reactivación" -crecimiento permanente de la actividad económica- sigue siendo, en opinión de FEDESARROLLO, y en la mía propia, absolutamente prioritario. El ministro de Hacienda ha dicho en estos días que la meta de crecimiento para 1984 es de 4%; ojalá se logre, aun cuando si se crece por encima de 2.5 o 3.0% podemos darnos por bien servidos.
2. Habría que distinguir entre la preocupación sobre el nivel de endeudamiento en sí mismo y aquella sobre el costo de la deuda o la capacidad de pago del país. En cuanto al primero, a pesar de su rápida elevación a partir de 1979 (la deuda colombiana creció más velozmente que la latinoamericana dese ese año y, obviamente, a un ritmo mayor al PIB, las importaciones o las exportaciones), su nivel a fines de 1982 era, de acuerdo con un trabajo elaborado por Leonardo Villar y publicado por FEDESARROLLO, similar al que tenía el país a principios de los años setenta. En cambio, el segundo, o sea el costo de la deuda, si es mucho más preocupante. Las altas tasas de interés externas han elevado el monto de los intereses pagados, factor agravado por el hecho de que la deuda privada, más onerosa, es mayor que la pública y que la proporcion contratada con la banca comercial es superior a la obtenida con agencias multilaterales. O sea que si preocupa el costo y, por tanto, la cuantía del servicio de la deuda en estos años.

3. De nuevo citando el último número de Coyuntura Económica proyectamos un déficit en cuenta corriente de la balanza cambiaria, al finalizar 1984, de entre U$$ 1.100 y U$$ 1.600 millones. El déficit global de esta balanza podría ubicarse en la vecindad de mil millones de dolares, guarismo que indica la magnitud probable máxima de caída en reservas para la totalidad de 1984. Es posible terminar el año con reservas algo por encima de U$$ 2.000 millones. Lo que no quiere decir que la situación externa vaya a ser fácil sino que es "manejable". La prioridad de la política económica, adicional a la reactivación, es la de evitar que el sector externo continúe debilitándose, por lo cual hemos -en FEDESARROLLO- recomendado reforzar el control directo de importaciones, limitar la demanda de importaciones del sector oficial y fomentar la autosuficiencia en materia de alimentos y de energía.
4. No va a ser un año fácil. De ninguna manera. Puede que sea menos sobresaltado que 1983 por cuanto se conoce mejor la situación y el gobierno tiene un diagnóstico más cercano a la realidad del que tenía hace un año. Pero el manejo tiene que ser mucho más cuidadoso y refinado de lo que fue en 1983. El año va a exigir mucho más de las autoridades económicas y, de otro lado, el sacrificio de industriales y, posiblemente, del sector financiero. Pero, como he dicho antes, se puede elevar la tasa de crecimiento sin un desborde inflacionario y sin una caída muy pronunciada en las reservas internacionales. Habrá, sin embargo, que ponerle cuidado a la financiación del déficit fiscal y al desempleo.

GUILLERMO PERRY
1. Al menos hasta mediados del año pasado la recesión económica se había venido agudizando, como lo demuestran las cifras disponibles del DANE y como, en su oportunidad, lo señaló la encuesta de opinión empresarial de FEDESARROLLO. Esta última encuesta indica que durante el segundo semestre del año pasado se logró detener este proceso de agudización. Así, por ejemplo, el nivel agregado de la producción industrial del país durante los últimos meses de 1983 parece haber sido similar al que tuvo lugar en los últimos meses de 1982, después de una caída de más del 6% hasta mediados del año (de manera que la producción industrial en año completo disminuyó en casi un 3%). En esta forma, aúncuando en algunas ramas industriales ha habido una franca recuperación, en términos generales no puede hablarse todavía de reactivación, sino a lo sumo de que se detuvo la espiral recesiva que conducía hacia una profunda depresión económica.
2. Otros países latinoamericanos han llegado a la insolvencia, en el setido de no poder cubrir los compromisos de su deuda externa. Ante esta situación, se han visto obligados a renegociar la deuda, a acudir al Fondo Monetario Internacional y a tomar medidas draconianas de reajuste, obteniendo tasas negativas de crecimiento económico. Es importante señalar que Colombia no enfrenta un problema de esta naturaleza. Más aún, el tamaño de la deuda en relacion con la capacidad de pago del país y con su disponibilidad de reservas internacionales, resulta inferior a las condiciones por las que atravesó nuestra economía durante la mayor parte de los años sesenta y hasta aproximadamente 1975.
No obstante lo anterior, el hecho de que una parte importante de la deuda en los últimos años se contrató a corto plazo, conduce a que el nivel de amortizaciones en los próximos será relativamente alto y en consecuencia, obliga al gobierno a contratar y obtener desembolsos de una cuantía por lo menos igual al de las amortizaciones para evitar que la cuenta de capitales contribuya a una mayor caída de las reservas internacionales, como ocurrió en 1983, en lugar de ayudar a protegerlas como debía ser su función. Vale decir, el problema no radica en que el gobierno actual se esté endeudando mucho, sino en que se ha endeudado muy poco en relación con las necesidades de corto plazo de la balanza de pagos. Este, sin embargo, es ciertamente un problema secundario frente a los verdaderos problemas que tiene en la actualidad la economía, a saber: la recesión, el desempleo y el desequilibrio en su balanza comercial.
3. La Coyuntura Económica de diciembre de 1983 presentó una proyección preliminar de la balanza cambiaria del país en 1984. Esa proyección sugiere que si el gobierno acentúa el control a las importaciones (de manera que éstas se reduzcan en 200 o 300 millones de dólares en relación con 1983, cuando ya se redujeron en aproximadamente 250 millones de dólares en comparación con 1982) y logra un endeudamiento neto positivo de 200 millones de dólares (en lugar del endeudamiento negativo de 1983) las reservas internacionales caerían entre 700 y 1.100 millones, a diferencia de 1983 cuando se redujeron en aproximadamente 1800 millones de dólares. De acuerdo con esta proyección, las reservas al finalizar 1984 se situarán entre 2.000 y 2.300 millones de dólares.
Estas cifras indican que en 1984 no se presentará una crisis cambiaria, como algunos comentaristas lo han sugerido. Además, señalan que se avanzará en la solución de desequilibrio externo, aunque éste no logrará superarse del todo. Pero también advierten que el gobierno tendrá que hacer un esfuerzo considerable de control de importaciones y endeudamiento externo, tanto en 1984 como en 1985, para evitar eventuales problemas cambiarios en 1985.
4. En la respuesta anterior le he dado mi opinión, que en cuanto a las perspectivas del sector externo de la economía para 1984. En lo que hace al problema más grave por el que atraviesa la economía nacional, vale decir, la ya muy prolongada recesión y el explosivo nivel de desempleo, las perspectivas no son muy halagueñas, aunque tampoco catastróficas. Si el gobierno se decidiera a aplicar en forma más decidida una política de reactivación, no me cabe duda de que la economía podría crecer en cifras del orden del 4% o 5%.
No obstante, parece poco probable que ello suceda a juzgar por la experiencia del último año y medio. Si el gobierno incrementa el ritmo de la inversión pública en 1984 como lo hizo durante el segundo semestre de 1983, podría consolidar lo que logró a finales de 1983 (el detener la espiral recesiva) y retomar en forma definida el proceso de crecimiento, logrando una tasa de crecimiento del orden del 3%. Este resultado dependerá, adicionalmente, de que el control de importaciones que se practique sea rigurosamente selectivo y planificado, para evitar que se restrinjan las importaciones de materias primas que no puedan ser sustituidas con presteza por la producción nacional. Sin embargo, creo que lo más probable es que se lleve a cabo una política fiscal conservadora, con lo cual la tasa de crecimiento sería apenas similar a la de este año, vale decir, del orden de 1.5%, inferior al crecimiento de la población.

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