Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/07/15 00:00

¿MISION IMPOSIBLE?

EL GOBIERNO REVELA SU ESTRATEGIA PARA ATACAR EL DESEMPLEO

¿MISION IMPOSIBLE?


Un investigador norteamericano afirmó que es "el cáncer de los años 80" y por lo visto Colombia también ha sido invadida por la enfermedad. A marzo de 1985 había cobrado cerca de 55 mil nuevas víctimas en las cuatro ciudades más grandes del país, con respecto al mismo período del año anterior, elevando la cuenta total en esas ciudades a más de 500 mil personas afectadas.

El mal es el desempleo. El problema que repetidamente los colombianos señalan en las encuestas callejeras como su principal preocupación. A pesar de los programas adelantados por el gobierno, la desocupación continúa aumentando hasta llegar a niveles que son considerados como escandalosos.

Las perspectivas se han empeorado aún más desde que la administración anunciara las bases del programa de ajuste económico que empezó a aplicar a finales de 1984, con el fin de que el país ganara credibilidad en los mercados internacionales de crédito y así evitar una crisis cambiaria de grandes proporciones. Entre muchas de sus características, el plan adelantado se destaca porque ha creado un clima de recesión en la producción de bienes, al tiempo que --para solucionar el déficit fiscal-- ha limitado el gasto público como impulsador de la economía.

El resultado es claro. Si bien los especialistas afirman que el número de empleos se ha sostenido (ver entrevista), la población creciente que diariamente aumenta la fuerza de trabajo no ha podido ser absorbida por el sistema. El resultado, hasta ahora, es una tasa de desempleo del 14% y las proyecciones aseguran que para final del año, ésta se habrá elevado fácilmente hasta el 18% o 20%.

Debido a su limitada capacidad de acción, la respuesta del gobierno ha sido prácticamente nula. El conocido como el programa de ajuste contempla el empleo como un aspecto no prioritario, esperando tan sólo que no baje de los niveles actuales.

Sin embargo, tal situación ha aumentado el descontento de una manera acelerada. La presencia de una tasa de inflación alta ha hecho la vida más difícil para el ejército de desocupados y constantemente se escuchan las peticiones para que la administración encuentre alguna vía de solución.

En vista de la situación, la semana pasada el gobierno anunció su intención de atacar el problema tanto a corto como a largo plazo. El primer intento fue denominado como "Plan de choque" contra el desempleo y, según éste, se espera crear 700 mil nuevos trabajos en el espacio de meses, a través del estímulo a algunos sectores de la producción.

Con todo, no había acabado de ser anunciada la iniciativa, cuando ya los especialistas la estaban tildando más como un golpe publicitario, que como un intento serio con posibilidades de éxito. En opinión de los expertos, el país simplemente no posee las condiciones para poder crear tantos puestos nuevos en tan corto tiempo. "Darle prioridad al empleo significaría desmontar el ajuste y el gobierno está demasiado comprometido para abandonar lo que ya inició", le reconoció a SEMANA un técnico de Planeación Nacional.

Por su parte, la iniciativa de largo plazo debe contar con mejor suerte. Básicamente ésta se centra en la Misión de Empleo, instalada oficialmente por el presidente Betancur el jueves pasado y en la cual un grupo de expertos colombianos coordinados por el profesor Hollis Chenery de la Universidad de Harvard, debe producir un informe el 30 de junio de 1986, en donde se analice el problema actual y se recomienden estrategias de desarrollo para aumentar el empleo.

Pese a que inicialmente la idea fue vista como un espectáculo montado para apaciguar los ánimos, a finales de la semana pasada hasta los más escépticos estaban reconociendo las indudables ventajas que origina la conformación del equipo de estudio. Aparte de la experiencia y la seriedad de Chenery, la parte colombiana de la misión ha demostrado una buena dosis de entusiasmo y capacidad técnica. Según las experiencias previas, los analistas afirman que es muy probable que el estudio Chenery acabe sentando las bases del plan de desarrollo del próximo gobierno, tal como sucedió en su oportunidad con el informe Musgrave y el Bird-Wiesner.

Lamentablemente, la posibilidad de que exista una solución a la vuelta de tres o cuatro años, poco sirve para aliviar las angustias de los miles de desempleados que tienen poca o ninguna esperanza de encontrar trabajo. Tal como le sucediera a Reagan a finales de 1982 o a Margareth Thatcher recientemente, el gobierno se ha dado cuenta de que nada causa mayor desgaste que el desempleo y, peor aún, cuando no hay solución a la vista.--

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