Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/10/30 00:00

A mordiscos

La dinámica que desató la reciente competencia en la telefonía de larga distancia redujo el tamaño del mercado y les impuso nuevos desafíos a los jugadores.

A mordiscos

Desde el arranque de la llamada guerra de los ceros en telefonía de larga distancia, con el 05 de Orbitel, el 07 de la ETB y 09 de Telecom, el año pasado, cualquiera hubiera creído que este mercado crecía vertiginosamente.

Los nuevos jugadores, Orbitel y 007 Mundo, querían ganar clientes y el viejo y grande monopolio estatal, Telecom, procuraba mantenerlos.

Lanzaron creativas campañas publicitarias y audaces estrategias comerciales: desde planes diseñados para el gusto y la necesidad de cada usuario hasta tarifas fijas que buscan hacerle fácil la vida a la gente pues saben de antemano cuál será el costo en teléfono sin importar cuánto llamen.

Sin embargo el boom en el negocio de telefonía de larga distancia ha sido relativo. Así, en 1996 éste representaba poco más del 40 por ciento del total del mercado de telecomunicaciones en Colombia y su tamaño se estimaba en 1.155 millones de dólares. En 1999 los mismos datos de un centro especializado en la materia, Cintel, revelaban que la larga distancia representaba un poco más del 30 por ciento del mercado de telecomunicaciones y su tamaño había disminuido a 867 millones de dólares.

La torta se ha achicado y ha perdido clientes hacia otros servicios. Así, por ejemplo, los de valor agregado (transmisión de datos y voz, Internet) se doblaron. El trunking se cuadriplicó.

Por esta torta más pequeña fue que empezaron a competir los nuevos actores. Al finalizar el año pasado, según la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (CRT), los ingresos de Telecom por larga distancia nacional fueron el 93 por ciento del total del negocio; Orbitel se quedó con el 5 por ciento y ETB con 2 por ciento.

En larga distancia internacional Telecom sí perdió una buena tajada de la torta. Las cifras de la CRT revelan que al cerrar el 99 la empresa estatal nacional quedó con el 65 por ciento del tráfico internacional, Orbitel con el 18 por ciento y ETB con el 17 por ciento.



La nacional

La más afectada por la competencia de las nuevas tecnologías fue la larga distancia nacional. Así, mientras el tráfico crecía un promedio de 18 por ciento los primeros años de la década de los 90, apenas aumentó alrededor de un 8 por ciento en el 96 y el 97 y en el 98 cayó dramáticamente: un 15,4 por ciento, según datos de la CRT.

Una de las causas fue la llegada de la telefonía móvil celular en 1994, que sustituyó a la fija. La utilización de Internet, las redes para transmisión de voz y datos y la comunicación vía trunking también redujo la utilización del teléfono fijo para las llamadas de larga distancia nacional.

Sin embargo, gracias a la dinámica competencia entre las compañías, la tendencia se revirtió en 1999 a pesar de la crisis. Una disminución de tarifas de un 16 por ciento en promedio en llamadas nacionales produjo un aumento en el tráfico del 23 por ciento y en los ingresos del 7 por ciento.

Como explica Mauricio Nieto, de Cintel, paradójicamente la crisis le ayudó al teléfono fijo versus el celular. El mercado de los móviles estaba creciendo muy rápido, robándole clientela a otros servicios. No obstante, por la recesión en 1999, un gran número de colombianos dejaron de usar el celular o redujeron su consumo y volvieron al teléfono fijo para llamadas locales o nacionales.

Claro está que se espera que una vez el país comience a crecer el consumo de celular recuperará su tendencia creciente, como sucede en todo el mundo.



Subsidios cruzados

Donde la apertura a la competencia produjo una revolución fue en la larga distancia internacional. El tráfico de llamadas al país y desde el exterior venía creciendo a un ritmo constante del 12 por ciento hasta 1997. Pero en 1999, con la reducción drástica de tarifas hasta de un 70 por ciento con respecto al año anterior, se disparó en un 43 por ciento.

Se espera que la reducción de tarifas de larga distancia, que ha sido espectacular, sea aún mayor. Antes de la era de las tarifas bajas, Colombia tenía unas de las más altas del continente, superadas solamente por Brasil y Venezuela. Esta tendencia ha cambiado gracias a la competencia entre los diferentes operadores. La tarifa internacional ha bajado a menos de 0,50 dólares el minuto, un pronóstico que según el Plan Nacional de Telecomunicaciones no debía haberse cumplido sino hasta 2007.

Atrás quedaron los días en que llamar por larga distancia internacional era un lujo. Es que las altas tarifas que Telecom cobraba por las llamadas al exterior se utilizaban en Colombia, así como en muchos países del mundo, para subsidiar la operación de la telefonía local. En 1990 la empresa estatal transfirió el 75 por ciento de sus ingresos por este servicio a los operadores de telefonía local.

Este esquema de subsidios cruzados entre los servicios de larga distancia y local se ha ido desmontando progresivamente. Por esto, mientras que los colombianos han gozado de una rebaja considerable en las tarifas para llamar por larga distancia, los usuarios están pagando bastante más por las llamadas locales.

“En los últimos cinco años el precio por llamada local creció en un 194 por ciento y aún en 1999, en plena crisis, se aumentaron tarifas locales en 28 por ciento”, explicó Nieto, de Cintel.

A pesar de que los aumentos suenan escandalosos aún no se han terminado de desmontar los subsidios, según lo están exigiendo hoy los estándares internacionales de servicio, al igual que la CRT. Se considera que es necesario acabar con estos subsidios cruzados entre diferentes servicios de una empresa que pueden estar escondiendo ineficiencias costosas.



Los retos

Es claro que las empresas que hasta ahora se han centrado en el negocio de la larga distancia tienen el desafío de diversificar sus productos y servicios a la misma velocidad con la que cambia la tecnología.

Si el negocio de la telefonía de larga distancia está perdiendo clientes hacia otros sectores tecnológicamente más dinámicos, como Internet o la telefonía inalámbrica, es apenas obvio que las empresas se muevan en esta dirección. De hecho, la ETB, Orbitel y Telecom se han convertido en proveedores importantes de Internet y de otros servicios de valor agregado.

“El futuro de las telecomunicaciones en Colombia a un año serán empresas que entreguen una solución prestando todos los servicios como Internet, larga distancia nacional e internacional, algún servicio móvil y se cobrará una sola factura por todo el paquete”, dijo Julián Medina, vicepresidente de larga distancia de la ETB.

“Las empresas no se pueden quedar como simples prestadoras de servicios de larga distancia sino que deben aliarse con otras compañías grandes nacionales e inclusive internacionales para prestar una gama de servicios”, coincidió Gabriel Mesa, presidente de Telecom.

Para Alejandro Ceballos, presidente de Orbitel, el futuro está en “crear y ofrecer servicios que se moldeen a las necesidades de cada uno de los clientes particulares y corporativos”.

Con un sector tan dinámico como el de las telecomunicaciones es de esperar que las empresas que se posicionen bien lleguen lejos. Aun a pesar de que en 1999 la recesión en Colombia contrajo la economía en un 4,5 por ciento este sector creció un 3 por ciento. Y antes no había parado de crecer: un 6,5 por ciento promedio anual en los 90 y en 1997 llegó al récord de 18 por ciento.

Según el estudio de Nieto, realizado para Cintel, el sector crecerá hasta un 5 por ciento este año y cerca de 6 por ciento en 2001. Crecer y competir en un mundo donde cada vez más los grandes actores globales imponen la parada es el desafío de las empresas del sector en Colombia. Entre más flexibles y globalizadas sean más oportunidades tendrán de triunfar.

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