Martes, 24 de enero de 2017

| 1998/01/05 00:00

NACE UNA ESTRELLA

La semana pasada se protocolizó la fusión del BIC y el Bancolombia y nació el banco más grande del país.

NACE UNA ESTRELLA

El pasado 3 de diciembre las asambleas de socios de dos bancos diferentes del país se llevaban a cabo al mismo tiempo en Medellín y Bogotá. El propósito era aprobar definitivamente la fusión que daría origen al banco más grande de Colombia. A las 10 de la mañana el 71 por ciento de los accionistas del Banco Industrial Colombiano, con la presencia de Hernán Sanín _amigo de Isaac y Jaime Gilinsky, dueños del Banco de Colombia_ se reunieron en el Teatro Metropolitano de Medellín para votar por el compromiso de fusión. A la misma hora, pero en Bogotá, los accionistas del Banco de Colombia se encontraban reunidos en las instalaciones del club del Banco, con la presencia de Andrés Delgado, vicepresidente del BIC en la ciudad. Cuarenta minutos después de iniciar la reunión, cuando en Medellín todavía estaban leyendo el contrato de fusión _un documento jurídico, técnico y financiero con todos los pormenores del negocio_, el gerente jurídico del BIC, Carlos Raúl Yepes, recibió una llamada de Bogotá. Era Jaime Gilinsky para informarle que los accionistas ya habían aprobado la fusión. La asamblea del BIC tardó hasta las 11 de la mañana y, después de una jornada que ambos bancos catalogan como exitosa, Jaime Gilinsky y Jorge Londoño conversaron por teléfono para felicitarse mutuamente por la operación. El Banco de Colombia había elegido su nueva junta directiva y el Banco Industrial Colombiano había autorizado ampliar su capital a 102.613 millones de pesos, representados en 350 millones de acciones por un valor nominal de 293,18 pesos. Con estos hechos quedó sellada, por un valor cercano a los 420 millones de dólares, la fusión bancaria que dará origen al banco más grande del país, con 380 sucursales y el 16 por ciento de la cartera del sistema financiero colombiano. Este banco será, además, el segundo más grande en la región andina, después del Banco de Crédito del Perú. Una vez aprobada la fusión por unanimidad el paso por seguir era, además de cumplir los trámites antes las superintendencias Bancaria y de Valores, acordar las nuevas emisiones de acciones que permitirán completar la financiación de la operación y garantizar el control de la entidad fusionada por parte del mismo grupo de accionistas que hoy tiene el BIC. Ya antes este banco había obtenido un crédito por 265 millones de dólares en el exterior, el más grande otorgado hasta el momento a algún banco colombiano. El viernes de la semana pasada la junta del banco ultimó los detalles de las nuevas emisiones de acciones: la primera, máximo dentro de dos semanas, por una cantidad de 50.200.000 acciones ordinarias para financiar la operación, y la segunda en marzo, por 55 millones de acciones para los accionistas. Lo que viene ahora es un proceso de integración de operaciones, es decir, igualar la tecnología, la contabilidad y demás aspectos financieros y administrativos, pues por tratarse de una fusión el cambio va más allá de quitar un aviso y poner uno nuevo. Ya están adelantando los primeros contactos con las agencias de publicidad para definir el nuevo nombre del banco, la sede quedará en Medellín y Jorge Londoño Saldarriaga, actual presidente del BIC, continuará al frente de la nueva entidad, que se espera empiece a funcionar en el segundo semestre de 1998 después de obtener la escritura pública.
Los primeros contactos
Las conversaciones habían comenzado a mediados de año cuando, en un encuentro informal, Nicanor Restrepo, una de las cabezas visibles del Sindicato Antioqueño y presidente de Suramericana de Seguros, le había comentado la posibilidad de fusionar las dos entidades bancarias a Jaime Gilinsky. Al industrial caleño le gustó la idea y comenzaron una serie de reuniones que se llevaron a cabo casi en la clandestinidad. Unicamente tres economistas y dos abogados del BIC y cinco personas más del Banco de Colombia conocían el negocio. Reuniones en días festivos y a altas horas de la noche se celebraron en Bogotá, Miami y Medellín, e incluso pasaron el último día del padre en un lugar de Miami ultimando los detalles. Algunos consideran que sin esta prudencia el negocio no hubiera sido tan exitoso.En agosto de este año las dos partes formalizaron el acuerdo por medio del cual el BIC adquiriría la mayoría de las acciones del Banco de Colombia. Como se trataba de adelantar una fusión y no una compra, los bancos deberían integrar sus balances y sus operaciones y, a cambio de sus acciones, los actuales accionistas recibirían títulos de la nueva entidad. Según el acuerdo, el BIC adquiriría el 51 por ciento de las acciones en circulación del Banco de Colombia. Faltaba definir, entonces, lo más difícil del negocio: su valor. Las partes acordaron los rangos dentro de los cuales se movería el intercambio de acciones y a principios de noviembre ING Barings Securities entró en acción. Su participación consistía en adelantar el proceso de valoración de los dos bancos y fue así como el intercambio final se daría a razón de una acción del BIC por 9,59 acciones del Banco de Colombia. El Banco de Colombia, por su parte, continuaría con sus procesos de venta del Banco Eagle de Miami y de las inversiones internacionales del Banco de Colombia en Panamá y Ecuador. Según conoció SEMANA, estas negociaciones se encuentran bastante adelantadas y es de esperarse que concluyan antes de marzo del año entrante. Durante septiembre y octubre, con la coordinación de Peat Marwick, Cárdenas y Cárdenas Abogados, y la intervención de J. P Morgan, se adelantó una auditoría financiera, o due diligence, durante la cual se confirmó que los activos y el funcionamiento de la organización del Banco de Colombia sí correspondían a la información pública. Posteriormente las superintendencias Bancaria y de Valores otorgaron sus autorizaciones correspondientes. Con esto quedaron concluidos los principales procedimientos que permitirían llevar la operación a consideración de los accionistas de ambas entidades, tal y como sucedió el miércoles de la semana pasada.Sin perdedoresSin lugar a dudas, tanto los Gilinsky como el Sindicato Antioqueño resultaron ganadores con esta operación. Los primeros porque, finalmente, después de dos intentos por vender el Banco de Colombia, realizaron un negocio que los deja como los accionistas individuales más grandes en el banco más importante del país y el segundo, porque ingresa del todo al sector financiero con un nada despreciable primer lugar en el mercado.En cuanto a tradición y experiencia bancaria, el Banco de Colombia aporta unas finanzas recuperadas y el BIC se ha caracterizado por introducir en el mercado productos novedosos, como las primeras cuatro oficinas especializadas en servicios de comercio internacional para sus clientes. De hecho, recientemente adoptó la estrategia de abrir sucursales en los supermercados, y las dos primeras se inaguraron durante los mismos meses en que se adelantaban las conversaciones con el Banco de Colombia.Así, 15 años después de que los empresarios antioqueños decidieran unirse para defenderse del águila del Banco de Colombia simbolizada por Jaime Michelsen, que según algunos había realizado una toma hostil de varias empresas antioqueñas, entre ellas Siderúrgica de Medellín, Simesa, los antioqueños, dueños de empresas como Suramericana de Seguros, Argos y Nacional de Chocolates, entre otras, terminaron fusionándose con el banco que aún después de pertenecer a los Gilinsky estaba asociado, para muchos, con Jaime Michelsen Uribe.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.