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| 5/19/1997 12:00:00 AM

NADA QUE ARRANCA

Las cifras de desempleo yproducción muestran que la recuperación no aparece por ningún lado. ¿Qué hacer?

Al comienzo de la semana pasada las malas noticias llovieron sobre el Ministerio de Hacienda. El lunes el ministro José Antonio Ocampo se enteró de que el desempleo había llegado a 12,7 por ciento en marzo, el nivel más alto de los últimos nueve años (ver gráfico). Ese mismo día se dieron a conocer losresultados de la Encuesta de Opinión Industrial Conjunta según la cual la producción de la industria cayó 1 por ciento en el primer bimestre del año. Como si fuera poco, el martes colapsó la iniciativa de aumentar la base gravable del Impuesto al Valor Agregado _IVA_ y reducir su tarifa, con lo que el gobierno esperaba tapar una parte del hueco fiscal que dejó la caída de la emergencia económica. El balance no podía ser más desalentador. Por un lado, los resultados demuestran que la economía no ha tocado fondo y que la recesión ha resultado más aguda de lo que se pensaba. De otra parte, el gobierno se mantiene frente al dilema de qué hacer para conjurar el descuadre fiscal de corto y mediano plazo. Lo grave es que si las autoridades deciden aumentar más los impuestos se acentuarían las presiones recesivas. Igual cosa puede suceder si deciden financiar el faltante fiscal con endeudamiento público. Si el gobierno busca nuevos créditos en el país se podría elevar la tasa de interés con el consecuente efecto negativo sobre la actividad económica, y si se endeuda más en el exterior el efecto sería el mismo pero a través de una mayor revaluación. ¿Qué pueden hacer las autoridades ante semejante rompecabezas?
Una señora recesión
A pesar de que hace varios meses el ministro Ocampo anunció que la economía ya había tocado fondo y que la recuperación era inminente, las cosas han resultado a otro precio. Después de que en 1996 la economía creció por debajo de 2,5 por ciento, en enero de este año las distintas encuestas empresariales dieron una luz de esperanza de que las cosas podrían estar mejorando. Sin embargo esa luz se apagó con las cifras reveladas la semana pasada. El hecho de que la tasa de desempleo en marzo haya aumentado más de un punto porcentual respecto al 11,5 por ciento observado en diciembre del año pasado ha sorprendido a la mayoría de los observadores. Ese inesperado incremento, sumado a la caída de 1 por ciento de la producción industrial en el primer bimestre, han puesto en evidencia que la recuperación aún no ha llegado. En palabras del analista Javier Fernández: "Lo que muestran esos resultados es que estamos ante una señora recesión". Sin embargo nadie duda de que en los próximos meses las cosas tienen que mejorar. El frenazo que sufrió la economía el año pasado se debió, entre otros, a factores que hoy se han revertido, como las altas tasas de interés, el deterioro del sector cafetero y la recesión venezolana. En los últimos meses el costo del dinero ha bajado alrededor de cinco puntos, el precio interno del café ha aumentado más de 50 por ciento en lo corrido del año y los analistas estiman que la economía venezolana crecerá 4 por ciento en 1997.
Nubes monetarias
Pero no todos esos buenos augurios están garantizados. Al cierre de esta edición los ojos de los analistas estaban puestos sobre las decisiones que tomaría la Junta Directiva del Banco de la República en materia de tasas de interés. Algunos creen que las autoridades decidirán aumentarlas para corregir las recientes tendencias monetarias. Desde mediados de marzo la cantidad de dinero de la economía viene creciendo por encima de las metas establecidas por la Junta, lo que podría terminar por revertir los buenos logros obtenidos en lo corrido del año en el frente inflacionario. Para otros, un apretón monetario en medio de los malos resultados de la producción y el empleo sería una locura. Según Fernández, "es prioritario mantener bajas las tasas de interés pues de lo contrario se caerían aún más la demanda y la tasa de cambio, lo cual sería desastroso". Por eso no faltan quienes creen que la Junta puede terminar por flexibilizar sus metas monetarias e incluso bajar un poco más las tasas de interés.De cualquier manera queda por resolver el hueco fiscal que dejó la caída de la emergencia económica, que ascendería a cerca de 400.000 millones de pesos teniendo en cuenta el aumento del impuesto de timbre y los controles a la evasión que presentaría el gobierno al Congreso esta semana. En principio un faltante de esa magnitud podría ser financiado con mayor endeudamiento público, sin que ello tuviera un impacto significativo sobre la tasa de interés o la tasa de cambio. De hecho, la naturaleza del problema fiscal es más estructural que coyuntural y se requieren medidas de fondo para remediarlo. Por eso ha sido muy bien recibida la noticia de que el ministro Ocampo está preparando una reforma constitucional para reducir el gasto público, la cual sería presentada al comienzo de la próxima legislatura. Lo que muchos se preguntan es si el gobierno estará dispuesto a apoyar políticamente esa iniciativa en medio de un año preelectoral. Lo cierto es que si el Banco de la República se decide a dar un empujoncito monetario a la recuperación, más vale que sea a cambio de un compromiso serio del gobierno de solucionar los problemas estructurales del gasto. De otra manera el empujón podría llevar a la economía al fondo del abismo. En palabras de Armando Montenegro, presidente de Anif, "la fórmula para salir de la recesión es soltar un poco las riendas monetarias y ajustar el gasto. Sin ajuste fiscal, la relajación monetaria terminaría disparando a la larga la inflación y la revaluación".
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