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| 1/3/2015 10:00:00 PM

Negocios: Colombia quiere mirar al Pacífico

Con la aprobación del TLC con Corea y la luz verde a la Alianza del Pacífico, Colombia cierra un ciclo de acuerdos comerciales.

Colombia ha dado un paso trascendental en su estrategia de acercarse al Asia Pacífico, la región que se ha convertido en fuente de crecimiento de la economía mundial.

Con la aprobación en el Congreso del TLC con Corea, el avance en las negociaciones con Japón y el visto bueno al protocolo que le da vía libre a la Alianza del Pacífico, el país cierra un ciclo en su apertura para llegar a nuevos destinos comerciales y diversificar sus exportaciones.

El mercado asiático es importante no solo porque está compuesto por las economías que crecen a mayor ritmo del planeta, sino porque tiene 3.000 millones de habitantes que demandan toda clase de productos. Y la Alianza Pacífico (AP), formada por México, Colombia, Perú y Chile, es el acuerdo más importante para lograr ese propósito de acercarse al mercado asiático.

De los cuatro países, Colombia ha sido el más atrasado en su relación con esa área del mundo. Mientras más del 40 por ciento de las exportaciones de Chile y Perú van a China, Japón, Corea e India, en el caso colombiano no superan el 20 por ciento. En lo corrido del año las exportaciones nacionales hacia el tigre asiático llegaron a 430 millones de dólares, mientras que las importaciones ascendieron a 1.030 millones.

Chile, en 2003, fue el primer país de América Latina que firmó un TLC con Corea del Sur. También tiene acuerdos con Japón, Vietnam, India y China, su principal socio comercial con el 25 por ciento de las exportaciones. Perú, por su parte, ha suscrito acuerdos con China, Japón y Corea.

Pero la Alianza Pacífico tiene una importancia por sí mismo. Con 210 millones de habitantes, las cuatro naciones que lo conforman representan la octava economía del planeta y mueven el 50 por ciento del comercio exterior de la región y el 40 por ciento de los flujos de inversión extranjera que llegan a América Latina.

La Alianza no solo facilitará el libre flujo de mercancías, con cero arancel, sino el tránsito de personas y capitales. Y también tiene puesta en la mira estrechar el comercio con Asia Pacífico.

En la estrategia de Colombia de caminar hacia Asia, hay que destacar también la firma del acuerdo de libre comercio con Corea, uno de los 15 países con más alto Producto Interno Bruto (PIB) del planeta. Esta nación de 50 millones de habitantes tiene un PIB per cápita de 26.000 dólares, tres veces más que el de Colombia. Además, está entre las mayores importadoras con alrededor de 520.000 millones de dólares al año. Corea del Sur es el quinto productor mundial de automóviles y uno de los principales fabricantes de electrodomésticos y aparatos electrónicos.

Pero, precisamente por el tamaño de esta economía y su competitividad, este acuerdo generó fuertes debates y polémicas entre los productores colombianos. Por eso solo ahora salió adelante, casi dos años después de haberse firmado, en febrero de 2013. Entre los defensores se encuentran los gremios agrícolas. Rafael Mejía, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), dice que este es el primer tratado donde el agro no lleva las de perder, contrario a lo que ha ocurrido con otros acuerdos donde ha sido el gran sacrificado.

Entre los sectores que pueden sacar provecho están café, flores –que tienen un arancel del 25 por ciento que se desmontará entre tres y cinco años– ; carne de res, azúcar –que tiene arancel del 35 por ciento-; banano, frutas y hortalizas.

Pero primero hay que cumplir las fuertes normas sanitarias y fitosanitarias de la nación asiática. Sin esto será muy difícil que antes de dos años Colombia pueda llegar allá con productos agropecuarios, lo que sería una gran desventaja si se tiene en cuenta que Corea del Sur compra del exterior alrededor de 30.000 millones de dólares al año en estos productos.

En el otro lado de la balanza están las ensambladoras, los productores de autopartes y electrodomésticos nacionales que advierten que Corea los barrerá. Sin embargo, hay que anotar que el gobierno fijó plazos de desgravación arancelaria de diez y doce años. Además, desde hace varios años los productos coreanos vienen ingresando al mercado compitiendo con los nacionales, como los carros. Es decir, no se esperaría una avalancha adicional de importados. A favor de Colombia el TLC permite el ingreso inmediato sin aranceles del 98 por ciento de los bienes industriales que produce el país a Corea.

“No entiendo cuál es el miedo si los empresarios colombianos también pueden competir”, dice la ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez, al destacar la ampliación de las plantas de producción de ensambladoras como GM Colmotores y Sofasa Renault. Para la funcionaria lo más importante ahora es aprender a sacarles el jugo a todos los acuerdos.

Colombia, en su meta de ampliar su horizonte comercial hacia oriente, avanza también en las negociaciones para un Acuerdo de Asociación Económica con Japón. A finales del año pasado se realizó en Tokio la novena ronda con la tercera economía más grande del planeta, de 130 millones de consumidores.

Colombia cierra así un ciclo comercial emprendido en los últimos años, que le permitió negociar y firmar el TLC con los países con los que tenía mayor relación comercial. Ese es el caso de Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y Centroamérica.

Para este año se esperan las últimas puntadas a dos negociaciones de menor alcance. Una de ellas es el TLC con Costa Rica, que pasa a último debate en la plenaria de la Cámara. Costa Rica es una de las naciones más interesadas en hacer parte de la Alianza del Pacífico. Lo mismo pasa con Panamá, con el que se firmó un TLC en septiembre de 2013 pero no ha pasado a discusión en el Congreso.

La tarea prioritaria es buscar nuevos nichos y promocionar más los productos no tradicionales, con el fin de disminuir la dependencia de las ventas minero-energéticas. Actualmente el 67 por ciento de las exportaciones totales del país corresponden a productos básicos como petróleo, carbón, ferroníquel y oro.

Además de diversificarse hay que exportar más. Si bien el TLC con Estados Unidos lleva un par de años de vigencia todavía sus bondades no se han visto. Actualmente la balanza comercial con esta nación es deficitaria para Colombia en 1.782 millones de dólares. Con Canadá también las cifras siguen en rojo, al contrario de lo que ocurre con la Unión Europea donde la balanza comercial es favorable al país en 1.819 millones.

Ahora los ojos están puestos en el mercado asiático. Ojalá el país sepa aprovechar esta puerta que abrió con los tratados. Pero para ello hay que mejorar los puertos del pacífico y superar el gran atraso en infraestructura, si quiere realmente conquistar tierras más lejanas.
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