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| 11/25/2006 12:00:00 AM

Ni un peso atrás

Lo más probable es que el dólar siga barato el próximo año. Los exportadores están al borde de un ataque de nervios.

Hay un asunto que forma parte central de la idiosincrasia colombiana: el dólar. El aumento en el precio de la divisa ha marcado hitos importantes de la cultura nacional.

En la década de los 60 un dólar valía 10 pesos; en los 80 saltó a 100 pesos; en los 90 superó la barrera de los 1.000 pesos y ya en el siglo XXI la divisa rompió el registro de los 2.000 pesos. Cuando se habla del tema, todos miran para arriba.

Y hace tres años, los exportadores hasta soñaron que la escalada de la divisa seguiría con un dólar a 3.000 pesos, cuando alcanzó a cotizarse a 2.970 pesos. Pero el sueño se convirtió en pesadilla: desde entonces y hasta la fecha, la moneda ha caído de manera importante y hoy se coloca en niveles por debajo de los 2.300 pesos, cotización insostenible para muchos empresarios que venden sus productos a otros países.

Y lo peor es que para el próximo año, el panorama no va a cambiar mucho: los más optimistas ven el dólar apenas por encima de 2.400 pesos. Hasta los propios exportadores, quienes son los más ilusionados con una devaluación, saben que no deben esperar mucho.

El vicepresidente de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), Camilo Pardo, aseguró que "en el mediano plazo, la dinámica de todos los factores que determinan la moneda norteamericana, hace pensar que la revaluación va a continuar", explicó.

¿Y cuáles son esos factores? La llegada de mayor inversión extranjera directa, los mayores reintegros de divisas por el crecimiento de las exportaciones, las remesas y el gusto de los empresarios a endeudarse en el exterior, entre otros.

La gerente de investigaciones económicas de Valores Bancolombia, Camila Pérez, destacó que se prevén importantes flujos de inversión internacional en el país. "Especialmente en el sector petrolero vemos muchos proyectos", comentó. Así que la oferta de divisas seguirá creciendo y con ello, su precio se mantendrá estable, o si sube, no será cosa del otro mundo. Nadie ve un dólar más allá de 2.500 pesos.

Otro argumento es que para mucha gente Colombia seguirá siendo un sitio interesante de inversión. El freno que le puso la Reserva Federal (Banco Central de Estados Unidos) a su carrera de alzas en las tasas de interés hizo que el diferencial con Colombia se redujera.

Y el fenómeno no es aislado. Los demás países de América Latina han presentado en los últimos meses una tendencia a la revaluación importante. Ni Brasil, ni Chile, ni Argentina, ni siquiera México, han registrado aumentos importantes en la cotización de la divisa norteamericana. La razón es la misma: muchos inversionistas han decidido volver a los mercados emergentes a buscar rentabilidad.

¿Y qué más va a pasar con un dólar barato? Las importaciones seguirán siendo un buen negocio para muchos y los consumidores podrán seguir gozando de precios bajos en productos como electrodomésticos y vehículos. Igualmente, la presión sobre la deuda externa se reduce, pues su costo se hace inferior. Para algunos economistas, lo mejor de la revaluación es que los colombianos se vuelven más ricos en comparación con otros países. Esto es lo positivo.

Pero, el problema sigue siendo para los exportadores, muchos de los cuales están sosteniéndose con las uñas en los mercados que habitualmente han dominado. La tarea del Banco de la República es evitar oscilaciones excesivas. Sin embargo, el Emisor no se puede comprometer con un nivel específico, que garantice un precio mínimo y permanente. Un panorama que preocupa mucho a estos empresarios, pues si la divisa no va a subir, por lo menos esperan que no siga cayendo. De ahí la alta tensión: ¿quién garantiza que, si todo sale como se espera, el dólar no registrará una caída adicional? Toda una lotería.
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