Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/03/26 00:00

El nuevo idioma financiero universal

El país está estrenando normas contables. Aunque su aplicación ha sido traumática para algunas empresas, en especial las pymes, había que dar ese salto. ¿Por qué es tan importante?

El nuevo idioma financiero universal Foto: Javier De La Torre

Por estos días, cuando se realizan las acostumbradas asambleas de accionistas, un tema se ha vuelto frecuente en la presentación de los estados financieros. Se trata del nuevo modelo o práctica contable llamado Niif (sigla que significa Normas Internacionales de Información Financiera) que adoptó Colombia, al igual que muchos otros países de América Latina.

La novedad no pasaría de ser un asunto técnico de interés de contadores y financieros, si no fuera porque los accionistas están viendo cambios importantes en las principales cuentas del balance de las empresas, como el patrimonio y las utilidades y todos quieren entender qué pasó.

Estas nuevas normas contables acogidas por Colombia desde 2012-2013, entraron oficialmente en aplicación este año. Es decir, los resultados de 2015 que se vienen presentando en esta temporada de asamblea ya tienen incorporada la normatividad Niif. Pero, además, las empresas tuvieron que recalcular todas sus cifras de 2014, para poder hacer comparables los dos años.

En este punto muchos se llevaron sorpresas. Por ejemplo, Ecopetrol después de recalcular todo el año 2014, pasó de tener una utilidad de 8,4 billones de pesos con las normas viejas, a 5,7 billones con las Niif en ese ejercicio.

La Superintendencia de Sociedades hizo un estudio, con un grupo de alrededor de 2.000 empresas, para ver el impacto que tendría aplicar las normas Niif y concluyó que el patrimonio de estas, en su conjunto, presenta una reducción cercana al 7 por ciento.

Cabe anotar que el efecto depende del sector de la compañía, de su modelo de negocio y de la forma en que venía llevando su contabilidad. En el caso de Bancolombia, por ejemplo, al reprocesar 2014 bajo las nuevas normas, el patrimonio no varió, pero la utilidad sí. Las ganancias por 1,8 billones de pesos (en 2014) según la contabilidad vieja, llegaron con normas Niif a 2,4 billones de pesos.

La causa está relacionada con la nueva metodología usada para aplicar conceptos como reversión de gastos, amortizaciones, cálculo actuarial, pasivos laborales y pensionales, costos de los activos, depreciaciones, impuestos diferidos, entre otros.

Los expertos en la materia tienen un amplio consenso según el cual esta actualización era necesaria, y el nuevo marco contable y financiero es más claro y transparente y refleja de forma más real la situación de las empresas. Casi todos los países de América Latina también han adoptado estas normas internacionales.

Jaime Alberto Velásquez, vicepresidente corporativo del Grupo Bancolombia, afirma que el país dio un salto muy importante con este cambio, pues los analistas internacionales ahora podrán leer, sin dificultad, las cifras financieras de las empresas nacionales. “Ahora todos trabajamos con el idioma universal de los estados financieros”, señala. Una de las grandes dificultades que tenían las compañías colombianas cuando querían salir a la Bolsa de Nueva York, por ejemplo, era precisamente convertir todas sus cifras financieras al sistema contable internacional.

Poner en práctica las nuevas normas no ha sido una tarea fácil y no todo está resuelto. Por ejemplo, entre otras cosas, aún inquieta su impacto fiscal. Por ello, la Dian estableció un plazo de cuatro años para que la contabilidad Niif sirva de base tributaria. Es decir, el gobierno optó por darse un plazo para analizar lo que ocurre con los cambios en la información financiera y cuál puede ser el impacto frente a la información tributaria. Sin embargo, esta transición va en sentido contrario de la propuesta de la comisión tributaria que sugiere un nuevo impuesto basado en las utilidades bajo modelo Niif.

Algunos han cuestionado que se someta todo tipo de sociedad a las nuevas normas. Consideran que no se justifica para entidades sin ánimo de lucro, pymes más pequeñas y hasta conjuntos residenciales. “En esto se exageró”, dice el tributarista Horacio Ayala.

Lo cierto es que la adaptación a las nuevas normas dio muchos dolores de cabeza y más de un asesor contable hizo su agosto. Las compañías invirtieron elevadas sumas en expertos y en tecnología. Pero lo importante es que el país se puso a tono con el lenguaje universal de la contabilidad y eso es ventajoso para las empresas que hoy se mueven en un mundo globalizado.

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