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| 8/11/2012 12:00:00 AM

"No vamos a velocidad minera, pero ya cogimos ritmo"

El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, dice que la locomotora del agro está cogiendo fuerza, que el balón de la restitución de tierras lo tienen los jueces y que se está trazando 'la cancha de juego de la Orinoquia'.

SEMANA: ¿No hay lentitud en el proceso de restitución de tierras?

JUAN CAMILO RESTREPO:
Si hay algo injusto es reprocharle lentitud al proceso. En estos primeros cinco meses de vigencia de la ley se ha avanzado más de lo que se ha hecho en 60 años. En la Ley de Justicia y Paz, que lleva ocho años, creo que ha habido seis o siete sentencias para restituir tierras. Esto no funciona a través de una ventanilla por donde entra una reclamación de restitución y por otra sale el título. Hemos recibido 17.000 reclamaciones sobre más de 1.300.000 hectáreas, y solo cuando la Unidad de Restitución de Tierras se cerciora de que es una reclamación seria, presenta una demanda ante los jueces agrarios.

SEMANA: ¿Cuándo se verán las primeras decisiones de los jueces de tierras?

J.C.R.:
Esperamos tener en este segundo semestre las primeras cosechas de restituciones judiciales de tierras. El balón de la restitución está en manos de los jueces agrarios.

SEMANA: Se han visto amenazas y hostigamientos contra las víctimas reclamantes. ¿Hay intereses oscuros que quieren frenar el proceso?

J.C.R.:
De las 17.000 solicitudes que se han recibido, aproximadamente 120 de esos reclamantes han dicho que se han sentido intranquilos o han sido amenazados. Es un número menor en comparación con la cantidad de reclamantes. Ahora, no hay que negar que segmentos recalcitrantes quieren ponerle un palo en la rueda de la restitución.

SEMANA: ¿Qué ha pasado con los tenedores de buena fe, como algunas empresas que compraron tierras en los Montes de María?

J.C.R.:
Hubo mucha gente que compró de buena fe a vendedores de mala fe. El Incoder está preparando un paquete de más de 150 acciones de nulidad de todas esas operaciones allá y en el Llano para ir rehaciendo o retrotrayendo jurídicamente toda esta cadena de nulidades.

SEMANA: ¿Qué pasará con los cultivos que tengan sobre esas tierras? ¿Operará el famoso derecho real de superficie?

J.C.R.:
La propiedad regresa al campesino lo dice paladinamente el artículo 99. No es correcta la afirmación de que ese artículo está propiciando el despojo nuevamente, todo lo contrario, además de la tierra que la recupera, le van a pagar un arriendo por esos cultivos.

SEMANA: ¿Por qué no se presenta aún al Congreso la Ley de Desarrollo Rural, complemento del proceso de restitución?

J.C.R.:
La tengo lista hace seis meses pero seguimos en la consulta previa con las comunidades indígenas. Es una consulta lenta, a veces laberíntica, pero está avanzando y estamos esperando que el Ministerio del Interior defina con quiénes de los afrodescendientes debemos consultar.

SEMANA: Pero llevan seis meses en eso. ¿Es cierto que planean radicar el proyecto en el Congreso y después reglamentar por decretos especiales lo de indígenas y afros como hicieron con la Ley de Víctimas?

J.C.R.:
Yo les propuse esa fórmula a los altos comisionados de las comunidades indígenas pero no la aceptaron. Creo que se equivocan porque la experiencia con la Ley de Víctimas permitió hacer una consulta muy especializada a sus necesidades.

SEMANA: ¿La reserva minera que anunció el Ministerio de Minas no se suponía que era también de interés para el desarrollo agrícola y la protección ambiental?

J.C.R.:
Se acordó que cuando se vayan a desarrollar esos bloques mineros tienen que consultar previamente al Ministerio de Agricultura. Hay que hacer unos avances institucionales, que hemos pedido se incorporen al Código de Minas, de tal manera que el desarrollo minero del país no avasalle a la agricultura.

SEMANA: La gente quiere ver resultados rápidos. ¿Por qué es tan difícil acelerar la locomotora agrícola?

J.C.R.:
Uno entiende que la gente quiere ver resultados inmediatos en todo. Pero hay que recordar que en los últimos tres años del gobierno anterior, la agricultura no creció. En el primer año de la administración Santos volvió a crecer. Solo en 2011, si descontamos café, creció 3,6 por ciento. Con café 2,2 por ciento. No son crecimientos malos si tenemos en cuenta que fue un año de ola invernal, acentuación en la revaluación y caída del café. Obviamente no vamos a la velocidad del sector minero o de hidrocarburos, pero la locomotora agropecuaria se volvió a mover y la vamos a ver tomando velocidad, como los trenes comienzan despacio y van cogiendo ritmo, en este año y los que siguen.

SEMANA: Una manera de evaluar su cartera con cifras concretas es mirar el volumen de producción de alimentos. ¿Cómo va el país?

J.C.R.:
El año pasado el país produjo 1 millón de toneladas más. Pasamos de unos 24 millones a 25. Eso está correlacionado con el crecimiento positivo del PIB agropecuario. El café sigue afectando al sector. Ahora con la mejoría del clima, el pronóstico es que habrá una mejor producción cafetera de cerca de 9 millones de sacos.

SEMANA: Colombia es uno de los pocos países que tienen posibilidad de ampliar la frontera agrícola. ¿Se está ampliando?

J.C.R.:
Sí se ha ampliado. El año pasado se aumentó en 100.000 hectáreas. Es notable lo que está pasando con el maíz. Cerca de un tercio del aumento de la frontera agrícola el año pasado fue maíz. Esto es muy notable porque estamos empezando a recuperar la vocación maicera de Colombia. Este aumento nos permitió disminuir 9 puntos porcentuales las importaciones de maíz en un momento en que estaban entrando los TLC. No llegaremos a la autosuficiencia, pero sí a recuperarnos.

SEMANA: Se avecina una temporada de sequía, ¿qué tanto afectará?

J.C.R.:
Según el Ideam hay 80 por ciento de probabilidad de que la temporada de verano se vuelva una temporada excepcionalmente seca. Si eso se da en esa profundidad se afectarán la ganadería, la lechería y la agricultura, y por eso hay que tomar medidas preventivas, hacer buen uso del riego y ahorrar agua.

SEMANA: Frente a los TLC que están negociando, hay críticos que piensan que hay que parar. ¿Cómo le va al agro con esta ola de acuerdos?

J.C.R.:
Fíjese cómo es de paradójico y cómo los gremios muchas veces no tienen mucha coherencia en lo que dicen. Seguramente las críticas vienen ahora de los sectores industriales mientras que los agropecuarios están muy satisfechos con los nuevos TLC empezando por Corea. Los primeros tratados que se firmaron fueron con países exportadores netos de alimentos. A ellos lo que les interesa es vendernos comida. Ahí, en la letra menuda de las negociaciones a la agricultura la pusieron a jugar de comodín. Y los grandes ganadores fueron los industriales. Ahí sí no hubo críticas.

SEMANA: ¿Pero en los nuevos TLC los agricultores salen ganadores?

J.C.R.:
Así es. La agricultura tiene la inmensa posibilidad en esta nueva generación de TLC de dejar de jugar de comodín a ser el as. Básicamente con lo asiáticos: Corea, Japón o China, que son importadores netos de alimentos.

SEMANA: La altillanura se ha presentado como la gran esperanza agrícola del país. ¿Esto se quedó en anuncios o sí está avanzando?

J.C.R.:
La Orinoquia lleva 200 años de olvido y es nuestra última frontera agrícola. En los dos últimos años se ha hecho más que en esos 200 años de historia. El gobierno está empeñado en hacer un desarrollo inteligente y ambientalmente responsable. Se calcula que tiene 7 millones de hectáreas, de las cuales cerca de 3 millones son humedales donde no se debe hacer minería ni agricultura, son de protección para no cometer los errores del interior.

SEMANA: ¿Y qué se ha hecho?

J.C.R.:
Se está trazando la cancha de juego dentro de la cual se debe desarrollar el juego inteligente de la Orinoquia. Se están haciendo los estudios para infraestructura básica indispensable. Como la carreta Puerto Carreño-Puerto Gaitán que será la espina dorsal del desarrollo vial de la Orinoquia. Está aprobada una conexión de alta tensión para llevar electricidad desde el piedemonte hasta el Orinoco. Está financiado el mejoramiento en la navegación del río Meta. Se flexibilizó el concepto de la UAF (Unidad Agrícola Familiar) para que puedan hacerse desarrollos sin infringir la ley y con el asocio de producción local y programas de ciencias y tecnología.

SEMANA: ¿Esto doblará la frontera agrícola colombiana?

J.C.R.:
Colombia tiene 5 millones de hectáreas en agricultura y en la Orinoquia nos queda prácticamente un stock del tamaño que tiene actualmente el país cultivado.

SEMANA: Se lanzó con bombos y platillos la reestructuración del ICA, fundamental para los TLC. ¿Eso en qué va?

J.C.R.:
Ya se han fortalecido los presupuestos del ICA y está en trámite la reestructuración administrativa. Con el ICA estamos avanzando con programas nuevos, como establecer con la frontera sur de Colombia, en Ecuador, una zona de alta protección sanitaria para evitar que se nos cuele la aftosa.
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