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| 10/8/2011 12:00:00 AM

Nos cogió la noche

Colombia perdió un tiempo valioso para prepararse para el TLC. La agenda interna diseñada en 2006 se archivó. Ahora que el tratado es una realidad, hay que reactivarla.

Hace cinco años, cuando terminaron las negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, se puso de moda el término 'agenda interna'. Era una lista de tareas consideradas básicas para que los sectores público y privado pudieran ser más competitivos y afrontar los retos del tratado. Con bombos y platillos se puso en marcha el plan; se les asignaron tareas a las regiones; el entonces alto comisionado de Competitividad, Fabio Valencia Cossio, recorrió el país para promoverla; se hizo un Conpes y hasta se asignaron recursos.

Pero una vez el TLC entró al congelador por el bloqueo que sufrió en el Congreso estadounidense, el gobierno colombiano engavetó la agenda interna. Nadie volvió a hablar de ella, y en muchas regiones las acciones identificadas como prioritarias ni siquiera se incluyeron en los planes de desarrollo de los mandatarios locales elegidos en 2007.

Jorge Alberto Velásquez, uno de los coordinadores de la agenda en Antioquia, señala que ese plan se archivó. "Se hicieron estudios de impacto; se identificaron 15 renglones prioritarios para empezar a trabajar, relacionados, entre otros, con nuevos productos, corredores viales, innovación, ciencia y tecnología, mejoras de la institucionalidad, y ahí se quedó todo".

Hernando José Gómez, negociador del TLC y hoy director de Planeación Nacional, reconoce que la demora en la consideración del tratado en Estados Unidos generó cansancio y los planes de muchos se pusieron en el congelador en el sector público y en el privado. "Ahora vamos a reactivar la agenda interna, a volver a hacer un listado de tareas y a empezar a mover estos planes", dice.

Como sucede con los estudiantes que dejan las tareas para última hora, el país tendrá que ponerse las pilas, pues el TLC ya es una realidad. Se calcula que entrará en vigencia a finales de 2012. Es decir, queda un año para acelerar las tareas para que sectores y regiones sean más competitivos. A simple vista, la prioridad es la infraestructura, pero las necesidades van más allá.
 
Se necesita una aduana de lujo

Es importante modernizar la aduana. El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, dice que hay que montar una "supervisión de lujo en los puertos para que los contingentes negociados ya, de por sí altos, no se vayan a duplicar". Colombia incluyó cupos para maíz, arroz, leche, en el TLC con Estados Unidos.

Aunque la aduana ha mejorado, la verdad es que hay que prepararse mejor para que, por laxitud en el manejo interno, esos cupos no vayan a ser mayores a los convenidos. El descalabro que se presentó en México con el Nafta (TLC con Estados Unidos y Canadá) es una muestra de ello. En ese país no estaban preparados para certificar los contingentes del maíz ni para cobrar el arancel negociado, lo que afectó la producción de maíz amarillo y desató la "guerra de la tortilla".

Colombia tiene que alistarse para hacer efectivos los instrumentos de protección, en particular la salvaguardia agropecuaria en carne de bovino, avicultura, arroz y fríjol, contra desviaciones que se puedan generar en el comercio binacional.

A paso lento

El ICA y el Invima, que son las dos entidades más importantes para reforzar los mecanismos sanitarios y de inocuidad (asegurar que los alimentos no van a causar daño), van a media marcha. Tienen que acelerar la modernización de sus laboratorios y mejorar la capacidad administrativa y técnica.

El presupuesto del ICA para fortalecer los programas sanitarios y fitosanitarios preventivos y de control de cara al TLC ha aumentado, pero su tarea por los tratados es tan grande que requiere mucho más. No hay que olvidar que los productos colombianos del sector agropecuario que quieran entrar a Estados Unidos tienen que garantizar que cumplen con las normas fitosanitarias y que esto no se va a convertir en una barrera.

En cuanto al Invima, el director de Planeación afirma que debe mejorar mucho más. "Necesitamos que funcione como un relojito, porque es vital para todo lo relacionado con alimentos, sector farmacéutico y el tema de patentes". Existe un Conpes sanitario que prevé recursos para fortalecer el ICA y el Invima, pero está atrasado.

La verdad es que de nada sirve tener acuerdos si no se pueden aprovechar porque las barreras no arancelarias de tipo sanitario y fitosanitario impiden el acceso. Un ejemplo es lo que viene sucediendo con el TLC con Canadá, que entró en vigencia el 15 de agosto, y aunque Colombia negoció bien el tema de la carne, y desde ese día tiene libre acceso a ese mercado, no ha exportado nada.

Según el presidente de Fedegán, José Félix Lafaurie, Canadá no ha reconocido el estatus de Colombia como país libre de aftosa con vacunación, mientras que Colombia sí se lo reconoció a ese país. Solo ahora el ICA le va a pedir a Canadá que reconozca el estatus sanitario.

En materia de carne, si se quiere llegar al mercado estadounidense, que es potencia mundial en ganadería, el ICA tiene que hacer cumplir las exigencias que impone ese mercado, como la modernización de las plantas de sacrificio, lo que, dicen los ganadores, se ha venido aplazando y alargando.

Fedegán alega que el sector privado ha invertido más de 500 millones de dólares y que de nada sirven los acuerdos que le dan ingreso si finalmente, cuando llegan a la fiesta, no les permiten entrar.

Innovación, ciencia y tecnología

Este es un tema fundamental para la competitividad en todos los sectores, pero especialmente en el agropecuario, pues el país tiene que ampliar la frontera agrícola si quiere sacarles jugo a los tratados que viene firmando. Y en este punto sí que hay que poner el acelerador.

Juan Lucas Restrepo, director de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), confiesa que cuando llegó a la entidad, el año pasado, se encontró con la sorpresa de que muchos resultados de la investigación, como variedades de semillas, tecnologías y modelos de producción, entre otros, estaban guardados en los archivos. Ahora comenzó a desempolvarlos y a ponerlos al servicio del sector. La entidad firmó acuerdos con otras instituciones internacionales expertas en investigación rural, como el Ciat y Embrapa.

Con maletín en mano

Los críticos de los TLC suelen preguntarse para qué sirven los acuerdos comerciales si el país no tiene una amplia oferta exportadora. Y tienen algo de razón. Las ventas externas de Colombia se concentran en unos pocos productos, más del sector minero energético que de manufacturas.

Pues bien, para sacarle partido al TLC hay que mejorar la gama de productos, y esta es una de las tareas más urgentes. Hace cuatro años se hizo un estudio sobre los 590 bienes que Colombia no le exporta a Estados Unidos, y de estos se identificaron cuáles podrían desarrollarse para aumentar la oferta exportadora. El estudio se quedó congelado, como el TLC.

Proexport tiene un reto muy grande. Como dice el director de Planeación, "hay que pisar el acelerador en promoción focalizada", porque Estados Unidos es un mercado tan grande que puede absorber cualquier cantidad de productos. "Los industriales tienen que focalizarse para ver qué regiones quieren atacar".

Infraestructura en pañales

La infraestructura es la tarea más atrasada que tiene el país. En materia de corredores viales y de ferrocarriles no se ha avanzado un ápice y, por el contrario, se perdió un tiempo vital para haber adelantado una verdadera política en materia de vías y puertos. Esta era prioridad de la agenda interna hace cuatro años, y sigue siéndolo. Aunque el gobierno Santos definió los seis megaproyectos prioritarios para el país, que costarán 40 billones de pesos, tomará su tiempo verlos hechos realidad. Para Rafael Mejía, presidente de la SAC, definitivamente este es el punto más crítico para poder aprovechar los TLC.

Lo cierto es que el TLC con Estados Unidos ya es una realidad, y ahora lo que sigue es prepararse para hacerle frente y sacarle el mejor partido.
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