Sábado, 25 de febrero de 2017

| 2007/07/14 00:00

Novia retrechera

Postobón tiene varios pretendientes. ¿Quiénes son y qué posibilidades tienen de que Carlos Ardila Lülle les dé el sí?

Conocedores del mundo de las grandes transacciones aseguran que el valor de la empresa de Ardila Lülle podría estar alerdedor de los 2.000 millones de dólares. Sin embargo, el empresario vallecaucano siempre ha dicho que no está dispuesto a vender Postobón, la ‘joya’ de su imperio

En el mundo del amor existe una máxima: nada produce más entusiasmo que la indiferencia del otro. Lo mismo ocurre en el mundo de los negocios. Y más concretamente eso es lo que parece estar sucediendo con Postobón. Ante la negativa de Carlos Ardila Lülle de vender la joya de su corona, cada vez aparecen más y más pretendientes que se quieren 'ennoviar' con Postobón.

Semejante entusiasmo tiene su explicación. Hoy Postobón controla el 58 por ciento del mercado de bebidas en el país, algo prácticamente imposible en el competido mundo de los refrescos. Además, es una de las pocas empresas de gaseosas que tiene marcas propias. Por lo general, la mayoría de compañías de refrescos pagan regalías por embotellar fórmulas mundialmente conocidas, pero no tienen su propio portafolio de productos. Postobón es la excepción a esa regla. En sus entrañas se han creado marcas tan valiosas y reconocidas como Colombiana, Manzana, Naranja y Uva Postobón, entre muchas otras.

Tener marcas propias es una ventaja que se refleja hasta en los números de la compañía. Mientras las firmas de gaseosas que pagan regalías tienen un Ebitda (utilidades antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización) del orden del 15 ó 16 por ciento sobre las ventas, en Postobón esa cifra es el doble. A ese atractivo se suman otros, como unos ingresos operacionales por 600 millones de dólares, unas utilidades netas por 46 millones de dólares y un Ebitda de 173 millones de dólares.

No es extraño entonces que los ojos del mundo estén clavados en Postobón. Mucho menos en este momento, cuando hay un exceso de liquidez mundial y las empresas líderes adquieren un valor premium. Eso es lo que está ocurriendo en el caso de la venta de El Tiempo y es lo que pasó hace unos años con la de Bavaria.

Se sabe que Postobón ya tiene varios pretendientes. Aunque por la intransigencia de Carlos Ardila Lülle no es seguro que vaya a haber negociación, SEMANA considera de interés hacer un perfil empresarial de las tres principales compañías que le han manifestado su interés a la familia a través de la banquera de inversión Violy McCausland.

Los candidatos

El primero en la lista es el Grupo Modelo, la cervecería más grande de México. Su principal accionista es María Asunción Aramburuzabala, la mujer más rica del país azteca, con una fortuna valorada en unos 2.000 millones de dólares, según la revista Forbes. Su portafolio de productos está compuesto por 10 grandes marcas: Corona Extra, Corona Light, Modelo Especial, Light Modelo, Negra Modelo, Victoria, Pacífico, Estrella, Montejo y León Negra. La mitad de ellas se exportan a más de 150 países en 80 presentaciones diferentes.

Su producto estrella, Corona Extra, es una máquina de hacer dinero. Desde hace una década es la cerveza importada más vendida en Estados Unidos, por encima de 450 competidores. Eso la ha llevado a recibir, durante varios años consecutivos, el premio 'Hot Brand' en la categoría de cervezas importadas en ese país. De ese mercado se derivan el 87 por ciento de los ingresos del Grupo.

El año pasado, Modelo facturó 5.160 millones de dólares y obtuvo unas utilidades netas superiores a los 1.000 millones de dólares. Su Ebitda se ubicó en 1.680 millones de dólares, casi 13 por ciento por arriba del cierre de 2005. El Grupo cuenta con siete plantas cerveceras en México, con una capacidad instalada de 52 millones de hectolitros anuales. Su capitalización de mercado es de 18.000 millones de dólares.

El siguiente en la lista de pretendientes es Inbev. Se trata, ni más ni menos, de la cervecería más grande del planeta. Producto de la fusión del gigante brasileño Ambev con la belga Interbrew, esta empresa es dueña del 14 por ciento del mercado mundial de la cerveza. Su producción anual es de 190 millones de hectolitros al año, por encima de su rival estadounidense Anheuser-Busch, fabricante de Budweiser.

Inveb es dueña de importantes marcas como Beck's, Brahma, Stella Artois, Leffe, Antarctica y Skol, entre otras. El año pasado facturó más de 15.000 millones de dólares y obtuvo utilidades netas por 1.870 millones de dólares. Su Ebitda fue de 5.800 millones de dólares, un 27 por ciento más que en el período anterior. Entre sus principales accionistas se destacan los brasileros Marcel Telles, Jorge Paulo Lemann y Carlos Alberto Sicupira. Su valor de mercado ronda los 47.000 millones de dólares.

El último grupo que ha expresado su deseo por entrar como socio de Postobón es el Grupo Cisneros. Dueño de la Cervecería Regional de Venezuela, domina el mercado latino de las bebidas, a través de Panamco, la mayor embotelladora de Coca-Cola fuera de Estados Unidos.

Su dueño, Gustavo Cisneros Rendiles, es el hombre más rico de América del Sur. Su fortuna personal está estimada en 6.000 millones de dólares, según la revista Forbes. Una de sus principales asesoras es precisamente la banquera Violy McCausland, quien le ha ayudado a cerrar varios negocios.

El precio es correcto

¿Cuánto pueden llegar a pagar estos tres gigantes del mundo de las bebidas por Postobón? Algunos conocedores del mundo de las grandes transacciones aseguran que el valor de la empresa de Ardila Lülle podría estar alrededor de los 2.000 millones de dólares.

Esa plata, seguramente, se pagaría a través de un paquete de acciones. En la época de la globalización, los negocios ya no se pagan en efectivo, sino con un paquete accionario, como sucedió con la familia Santo Domingo cuando vendió Bavaria a SABMiller. Eso tiene la ventaja para el vendedor de no quedar con miles de millones de dólares en efectivo. Y para el comprador, de adquirir el equipo y el know how que ya han probado ser exitosos.

La pregunta del millón es cómo convencer a Ardila de que venda. No es una tarea fácil. Sin embargo, de lo que nadie duda es de que aun sin Postobón, la familia Ardila seguiría teniendo una presencia y un poder excepcional en el país. Hoy por hoy, RCN Radio y RCN Televisión constituyen el grupo de medios más grande de Colombia. Sus ventas conjuntas superaron el año pasado los 550.000 millones de pesos, 40 por ciento más que lo que facturó la Casa Editorial El Tiempo. A eso se suma que Caracol Televisión y Caracol Radio ya pertenecen a grupos distintos; el primero a los Santo Domingo, y el segundo, a Prisa.

Además, Ardila es uno de los azucareros más grandes de América Latina. Tiene vinculadas directamente a su operación más de 70.000 plazas, de las cuales cerca de la mitad son propias. De hecho, sus ventas en azúcar son equivalenes a sus ventas en gaseosas. Y además, está metido en el negocio del futuro: el de los biocombustibles.

Lo que sí es un hecho es que este es un buen momento para conseguir socio estratégico. Por un lado, el dólar está por debajo de los 2.000 pesos, lo que hace que el valor de las empresas colombianas en moneda extranjera sea mayor. Por otro, la prima país -que es el descuento que le hacen a los países por su nivel de riesgo- está en su nivel más bajo de los últimos años, lo que aumenta el valor actual de las compañías. Gracias a la suma de estos dos factores, hoy las empresas colombianas valen fácilmente el doble de lo que costaban hace cinco años.

No es seguro que estos argumentos convenzan a Ardila. Pero él, más que cualquier hombre de negocios, sabe sumar.

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