Viernes, 20 de enero de 2017

| 1996/07/15 00:00

NUEVO ROUND

AUNQUE MUCHOS ANALISTAS INSISTEN EN LAS DUDAS SOBRE EL FUTURO DEL ISS, LA ENTIDAD SE DEFIENDE. QUIEN TIENE LA RAZON?

NUEVO ROUND

Mientras el miErcoles pasado todo el país estaba pendiente de lo que ocurría en el último día del debate al presidente Ernesto Samper en la Cámara de Representantes, otros protagonistas de la vida nacional discutían a puerta cerrada uno de los temas que más preocupan a los analistas de la economía nacional: el futuro del Instituto de Seguros Sociales _ISS_. Los participantes en ese debate eran ni más ni menos que los miembros de la Comisión de Racionalización del Gasto Público y el presidente de la entidad oficial, Carlos Wolff. Era sin duda uno de los encuentros más esperados desde cuando se conformó la Comisión, por ser el de la seguridad social uno de los agujeros negros que encontró en sus primeros análisis. Aunque todo se manejó en medio de una inmensa cordialidad, la verdad es que no faltaron las diferencias y de ahí que ambas partes hayan acordado revisar algunas cifras. Lo que ocurre es que en torno de los datos sobre reservas del ISS, que es donde está el mayor debate, hay tantas versiones que nadie sabe cuál es la cierta. De acuerdo con las recomendaciones de la Comisión de Racionalización del Gasto, hechas hace unos cuatro meses, las cuales ratificaban las publicadas por un estudio de Fedesarrollo de hace casi dos años, las reservas se quedarían cortas en unos nueve años y sería difícil responder con las obligaciones pensionales. Varios analistas coincidieron con esos estimativos, hasta que la semana pasada el presidente del ISS salió con todos sus fierros a defender a la entidad y a decir que sus análisis _hechos con un supuesto de aumento de afiliación de 2,0 por ciento anual_ decían que en 2005 las reservas serían de 14,2 billones de pesos, una cifra que superaba por mucho todas las previsiones de los analistas y que sería suficiente para cumplir con las obligaciones. Las reacciones no se hicieron esperar. Según el director de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas Santamaría, "es cierto que la Ley 100 aumentó las reservas del ISS y que el ritmo de desafiliación ha sido menor al previsto, pero la pregunta es si eso se va a mantener, pues hay que tener en cuenta, por ejemplo, que mucha gente joven que entra al sistema por primera vez prefiere los fondos privados". Y esa podría ser la pregunta del millón, pues por ahora el balance del ISS es bueno: de su lado están el 66 por ciento de los afiliados a pensiones, el 90 por ciento de los usuarios de salud y el 90 por ciento de los de riesgos profesionales. Así, se puede decir que el Instituto va ganando la 'pelea', pero como el futuro siempre es incierto nadie sabe qué pueda ocurrir. Por lo pronto, lo que se sabe es que el ISS ha puesto sobre el tapete una propuesta que haría que su número de clientes aumentara. Se trata de un seguro de desempleo para los afiliados que pierdan el trabajo, el cual sería financiado con parte de los recursos destinados a promoción. Esa fue tal vez la piedra más polémica que pudo lanzar Wolff. Según el presidente de la Asociación de Fondos de Pensiones _Asofondos_, Jorge Humberto Botero, "es una propuesta antijurídica y además significa competencia desleal, porque a él pueden no importarle las utilidades, pero con los fondos ocurre lo contrario, y si éstos crean algo similar no pueden generarlas". Sobre la base de que es antijurídico, Botero envió una carta al ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, en la que le dice que la Ley 100 establece que si los costos de administración, entre los cuales estarían los de promoción, disminuyen"dichas reducciones deben abonarse como un mayor valor en las cuentas de ahorros de los trabajadores o de las reservas del ISS". La discusión sobre el seguro de desempleo va mucho más allá, pues hay quienes creen que al ISS no le conviene ponerse a captar afiliados masivamente, ya que eso podría convertirse en un problema inmanejable a la vuelta de unas décadas por el aumento en el número de pensionados sin que se aumente el porcentaje de las cotizaciones. Así lo manifestó el editorial del diario El Tiempo el pasado 13 de junio, al decir que eso "no favorece sino que, por el contrario, va en contra del ISS, por cuanto le genera nuevos cargos y responsabilidades que, en último término, tendría que satisfacer el gobierno nacional ampliando en el futuro el déficit fiscal y afectando, por consiguiente, la sana evolución del sector privado". A eso se une el planteamiento de un analista del tema consultado por SEMANA, según el cual ponerse a buscar afiliados a diestra y siniestra implica "no darse cuenta de la magnitud del problema que está entre manos, porque atraer más gente sólo se podría hacer con cargo al presupuesto nacional. Es una visión de corto plazo, más aún si se va a hacer con beneficios adicionales, porque así se postergaría el problema financiero, pero agravado". Carlos Wolff no comparte esas apreciaciones y dice que él está ahí para poner al ISS a competir, porque esa es la forma de ayudarlo a sobrevivir, y que además "tendremos cómo defendernos si aumenta el número de afiliados". Este, sin embargo, es apenas uno de los debates que ocupan al presidente del ISS. El otro es aquel que gira en torno de la opción de reformar la Ley de Seguridad Social, que surgió en la Comisión VII del Senado, pero al cual no han sido invitados ni los fondos privados de pensiones ni las Entidades Promotoras de Salud _EPS_. Según Wolff, "en pensiones sólo quisiéramos cambiar la posibilidad de que la gente se cambie de los fondos privados al ISS faltando uno o dos años para pensionarse". Al respecto, lo que hay es expectativa sobre si eso es lo único que se intentará cambiar. Sin embargo, como por lo pronto parece que no habrá muchos cambios en pensiones, lo más probable es que la mayor parte de las reformas se hagan en salud. En concepto del presidente del ISS, "habría que pensar en un sistema menos economicista y más solidario. Que quienes pueden aportar más lo hagan". A su planteamiento responde el presidente de Colsanitas, Roberto Cocheteaux, diciendo que "el colombiano es el sistema más solidario que conozco en el mundo. A todos nos cuesta lo mismo y el sistema le reparte a cada uno la misma cantidad de dinero para la atención de su salud". El debate sobre la conveniencia de hacer cambios al sistema de salud va más allá, pues tanto Cocheteaux como la ministra de Salud, María Teresa Forero de Saade, consideran que es necesario esperar a que pase más tiempo para hacer un balance del sistema y ahí sí analizar qué hay que cambiar. Además, según la ministra, "una iniciativa de reforma tendría que provenir del gobierno, con la aprobación del presidente Samper, y eso no lo hemos pensado". Así, parece que por ahora no hay mucho campo para la reforma en salud. La pregunta es si ocurre lo mismo con pensiones o si, por el contrario, no sólo el ISS sino la misma Comisión de Racionalización del Gasto serán quienes concluyan que para que el sistema sobreviva es necesario hacerle cambios a una de las leyes bandera de la administración Gaviria.

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