Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2003/03/24 00:00

Nuevo 'round'

Una demanda contra el Ministerio de Comercio Exterior revive el pulso entre los laboratorios nacionales y los extranjeros.

Por estos días se vive en el país un nuevo capítulo del enfrentamiento entre las compañías multinacionales productoras de medicinas y sus competidoras colombianas. El asunto es espinoso por donde se le mire, pues lo que se decida en esta materia podría afectar la producción nacional de medicamentos y la capacidad económica de los colombianos para acceder a ellos.

La disputa tiene que ver con una acción popular entablada por la Asociación Nacional de Industrias Farmacéuticas (Asinfar) contra el Ministerio de Comercio Exterior por permitir la participación de las multinacionales en las mesas negociadoras de Colombia en el Tratado de Libre Comercio de las Américas (Alca), que integrará las economías de todo el continente a partir del año 2005 al eliminar las barreras arancelarias entre los diferentes países.

Las llamadas mesas negociadoras de Colombia en el Alca son grupos conformados por el Ministerio de Comercio Exterior, en los que participan diferentes actores de la sociedad, incluidos los representantes de la academia, el sector oficial y la comunidad empresarial. La idea con estas mesas es que se discutan temas relativos al comercio internacional, como el acceso a mercados, servicios, inversión, compras del sector público, solución de controversias, derechos de propiedad industrial, subsidios, leyes antidumping y políticas de competencia, con el fin de formular propuestas realistas que le sirvan al gobierno nacional para fijar una posición negociadora dentro del Alca.

Pues bien. Lo que quieren las farmacéuticas colombianas, entonces, es que durante este proceso de formulación de las posturas comerciales que debería adoptar el país no estén presentes ni las multinacionales ni sus abogados o representantes. También solicitan al Tribunal que se identifique la procedencia de las propuestas que se discuten en los equipos negociadores y que se retiren aquellas iniciativas presentadas a nombre de Colombia y que favorecen los intereses de las empresas farmacéuticas multinacionales, en detrimento del interés común de la población.

"La participación de estas compañías es contraproducente en la medida en que las multinacionales tienen que seguir las órdenes que les dictan sus casas matrices", dice Alberto Bravo, director de Asinfar, el gremio que agrupa a los laboratorios colombianos. A su juicio, las recomendaciones que hacen las multinacionales vulneran el interés nacional, la soberanía y la protección de importantes derechos colectivos de los usuarios de medicamentos en el país.

Las multinacionales, en cambio, ven el asunto de otra manera. Para ellos su presencia dentro de las mesas negociadoras para el Alca es una forma de participación que está contemplada por la Constitución Política de Colombia. "Así como tenemos la obligación de pagar impuestos y generar empleo, también tenemos el derecho de participar en las discusiones", dice María Claudia García, presidenta de la Asociación de Laboratorios Farmacéuticos de Investigación (Afidro), gremio que agrupa a los laboratorios internacionales.

El gobierno, en medio de las radicales peticiones de los laboratorios nacionales y las también radicales posiciones de las multinacionales, se irá por una línea que no es, precisamente, la del centro. "El próximo jueves, cuando se vence el plazo para responder ante el Tribunal, reafirmaremos nuestra posición de convocar a las mesas negociadoras a todos los actores de la sociedad, incluidas las multinacionales", dice el ministro de Comercio Exterior, Jorge Humberto Botero.

El debate, en el fondo, es de dinero. Por una parte, las transnacionales farmacéuticas quieren una tajada más grande del ponqué de un mercado como el colombiano, cuyas transacciones de medicamentos ascienden a 1.000 millones de dólares anuales. Otros, sin embargo, advierten que la discusión está relacionada también con los precios de los remedios, un tema de claras implicaciones sobre el bolsillo de los consumidores. Si bien existen diferentes versiones hay quienes afirman que en países que tienen una reglamentación que se asemeja al deseo de la gran industria el costo de las drogas es mucho más alto. Y lo cierto es que en esta materia, según datos de Fedesarrollo, el precio promedio de los medicamentos en Colombia es de los más bajos de América Latina.

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